César Vaccia analiza el caso de Nicolás Guerra, que no renovó en la U y busca club
El técnico bicampeón con los azules dice que la confianza es fundamental en el desempeño de los futbolistas.
Pese a que tuvo un inicio de temporada 2025 auspicioso, con dos goles y una asistencia en sus primeros dos partidos del Campeonato Nacional, Nicolás Guerra fue perdiendo terreno en la consideración del técnico Gustavo Álvarez y, finalmente, no renovó su contrato en Universidad de Chile y ahora suena como eventual refuerzo de Ñublense, Everton y Palestino.
Fue justamente con los diablos rojos donde el atacante logró su mejor desempeño, de la mano del técnico Jaime García. En sus dos temporadas en Chillán jugó 64 partidos y anotó 20 goles. Incluso quedó octavo en la tabla de goleadores del Campeonato Nacional 2021.
Pero en su regreso a la U tuvo rendimientos decrecientes. El año pasado, fue el delantero que menos goles hizo (6), comparado con Rodrigo Contreras (10), Leandro Fernández (10) y Lucas Di Yorio (18), sumadas todas las competencias en que participó el cuadro azul. Y eso que sumó más minutos que el Tucu Contreras.
«Es un buen jugador. Los primeros partidos del año pasado los terminó jugando él, en dupla con Di Yorio. Después, porque seguramente los demás mejoraron su rendimiento, lo dejaron afuera. Y cuando tú no tienes continuidad, generas falta de confianza. Y aun así, cuando entraba lo hacía bastante bien. Está en el momento de tener titularidad o pelear una titularidad. Yo lo habría dejado en la U», dice César Vaccia, entrenador bicampeón con los azules en 1999 y 2000 (año en que también ganó la Copa Chile).
Para el DT, hoy asesor deportivo de la Municipalidad de El Quisco y jefe de capacitación del Colegio de Entrenadores de Fútbol, entre otras actividades, hay cinco aspectos que permiten que un jugador tenga buen rendimiento: físico, técnico, táctico, reglamentario y mental.
«Pensamos que el simple hecho de jugar en Colo Colo o la U es ya una tremenda motivación, pero hay otros factores que influyen. Es fácil darse cuenta cuando un chico tiene bajo rendimiento, no por falta de talento, habilidad o competencia, sino porque no tiene confianza en sí mismo. Le pasó a Lucas Assadi cuando lo sacaban de la titularidad, lo ponían, lo volvía a sacar. Al final, los seres humanos actuamos sobre la base de los afectos, la confianza, y el entrenador tiene que dominar la parte emocional. Cuando Gustavo (Álvarez) se dio cuenta, empezó a ponerlo y le resultó. Y hay que ser muy potente síquicamente para aguantar ese tipo de decisiones de los entrenadores».
¿Tiene que ver el hecho de jugar en un «equipo grande»? Hay jugadores que llegan con gran cartel y no rinden tampoco.
«Equipos como Colo Colo, la U, Universidad Católica son más visibles, pero en otros equipos hay jugadores de grandes condiciones que no logran plasmar todo su potencial. El ser humano tiene una serie de factores que lo hacen andar bien por la vida, no solamente para jugar al fútbol. Pueden haber tenido otras complicaciones que no los dejaron centrarse para lo que fueron contratados. Se dice que las camisetas de Colo Colo y la U pesan 20 kilos más que las de otros equipos».



