Según su nivel de resistencia, traen capas de madera, fierro y acero
Hay puertas que tienen hasta 20 pestillos, cinco por cada lado. El marco queda como una araña y se cierran todos de una vez, cuenta un especialista.
Nicolás Maduro se encontraba refugiado en la casa de Los Pinos, un recinto fortificado tipo búnker en Caracas, Venezuela, al momento de ser detenido por agentes estadounidenses. Contaba con diversas medidas de seguridad, pero no alcanzó a usarlas todas.
«Tenía puertas de acero y un espacio seguro con acero sólido por todas partes. Intentó entrar, pero lo atraparon tan rápido que no lo logró. Estábamos preparados con sopletes enormes para atravesar el acero, pero no los necesitamos», contó a los medios de comunicación el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
«Lo más probable es que las puertas que tenía Maduro sean de aquellas que se cierran solo por dentro. Son ciegas, no se pueden abrir por fuera. Efectivamente habrían tenido que usar un soplete para hacerlo», explica Jesús Prats, fundador y gerente de la empresa de soluciones en seguridad Keyman.
Aunque tener puertas de acero es una medida sofisticada y de alta seguridad, el empresario dice que cada vez más personas se acercan para reforzar los accesos a sus casas y departamentos ante posibles asaltos, robos, peleas y otros problemas.
«En las casas, sobre todo de sectores más acomodados, están muy de moda las habitaciones de seguridad. Tienen cierre solamente por dentro por el temor que hay frente a la delincuencia», destaca.
José Vergara, fundador de la empresa de puertas blindadas Punto Lock, dice que hace unos cuatro años, el 80% de las ventas eran estructuras para departamentos.
«Ahora, en cambio, ha crecido el segmento de las casas por los asaltos. La gente quiere blindar sus propiedades», asegura.
Macarena Guerrero, jefa de línea puertas y ventanas de Sodimac, dice que la mayoría de los clientes que buscan una puerta de seguridad han sufrido recientemente un problema delictual.
Tradicionalmente, las puertas son de madera de pino. Las que incorporan protección cuentan con distintos materiales que otorgan niveles de seguridad. Suman acero y cerraduras con al menos tres puntos de anclaje.
Si bien hay puertas convencionales que incorporan fierro, lo que les da estándar de seguridad son las capas de acero.
«Una puerta antibalas no puede ser de fierro solamente, tiene que contar con una combinación de planchas de fierro con planchas de acero», dice Prats.
Así, hay puertas con una capa de acero, otra de fierro y una más de acero, revestidas en madera, como existen otras que incorporan una plancha de fierro, una plancha de acero, relleno de concreto, el habitáculo de los mecanismos y las cerraduras. El cemento busca darle mayor robustez, pero se cuida de no añadirle demasiado peso para que se pueda abrir.
«Una puerta de seguridad debería pesar entre 300 kilos y una tonelada, una de bóveda de un banco pesa unos 1.500 kilos, pero esas pueden ser pesadas porque ya tienen antes varios controles de seguridad», destaca.
Las puertas protegidas más básicas del mercado no resisten balas, pero sí ciertos golpes (como patadas). Suben el nivel a medida que la plancha de acero sea de mayor grosor, al punto de resistir impactos de balas 9 mm, fuego, golpes con hacha o uso de soplete por unos minutos.
«La plancha debe tener un mínimo de dos milímetros y un máximo de seis milímetros por cada capa», dice Prats. «Las personas ganan un tiempo de reacción de unos 20 minutos para activar alarmas y otros medios para que llegue el personal de seguridad».
La plancha de acero no actúa por sí sola. Este tipo de puertas trae desde uno hasta varios pestillos que bloquean aún más el ingreso.
«Hay puertas que tienen hasta 20 pestillos, cinco por cada lado. El marco queda como una araña y se cierran todos de una vez. Al cerrarse la puerta, se activa un mecanismo con resortes que expanden todo al mismo tiempo. La puerta se cierra automáticamente», describe Vergara.
Otro detalle es que se deben instalar en un marco de acero. Si se conserva el marco tradicional de madera no se logra resultado alguno.
«No se saca nada con poner una tremenda puerta si al lado hay volcanita. La puerta no se abrirá, pero sí todo alrededor. Lo que se hace es una bóveda con un vano donde instalar este marco de acero donde se ancla la puerta», explica Prats.
Vergara dice que se puede dejar el mismo marco de la puerta original siempre y cuando se le adhiera unas fundas metálicas que lo cubran.
«A veces se usan para no destruir tanto porque cuesta entre $80.000 y $120.000 menos que cambiar el marco completo», indica.
Añade que también hay que preocuparse del look final para que la nueva entrada pase desapercibida.
«Las puertas tienen que estar enchapadas en madera o pintadas para que se vean bonitas o como una puerta normal, sin que se note que está blindada», menciona.
Sin duplicado
Prats dice que hace puertas a pedido porque no hay tamaño estándar.
«Uno decide dónde poner la manilla o las cerraduras. La idea es no hacerla estándar para que los ladrones no sepan cómo abrirla», destaca.
Algunas funcionan con clave, otras con llaves únicas de las cuales el proveedor entrega cinco copias.
«Se pueden pedir más copias, pero si se pierden, hay que cambiar el cilindro y entregar nuevas llaves. Son llaves especiales a las que no se les puede hacer duplicado», indica Vergara.
¿Y los precios?
«Lo más económico está cerca de $300.000 y pueden llegar hasta los $4.000.000. Una sofisticada tipo la que tenía Nicolás Maduro podría costar unos $2.000.000», dice Prats.
En Sodimac.cl la puerta de seguridad más básica cuesta $317.990 (86 por 205 centímetros) y es de la marca Holztek. Tiene dos planchas de acero, refuerzos metálicos internos y espuma de poliuretano. El marco no está incluido.
«Estamos incorporando puertas antivandálicas que resisten balas, con precios entre $500.000 y $800.000», dice.
Vergara asegura que, en su caso, una puerta personalizada va desde $800.000 hasta $2.000.000 más IVA.



