Eduardo de la Iglesia cada vez se afirma más en Contigo en la mañana.
Hay pocos rostros televisivos que me han llevado la contra en estos casi 30 años como crítico y eso lo valoro. Habla de aplomo, seguridad y, por qué no decirlo, cero apego a la vida.
Uno de ellos, cuando su pantalla era la de La Red, me porfiaba que no se llamaba «Enrique Iglesias», como escribí en mi columna, sino «Eduardo de la Iglesia».
El «Babyface» de la pantalla chica local empezó hace un cuarto de siglo junto a la encantadora Michelle de Rurange en el viejo y querido UCV-TV (hoy TV+). Después lo vimos dando el informe del tiempo en Canal 13. No se movía con la sensualidad de Vanessa Noé, pero tampoco desteñía. En esa misma estación condujo el madrugador e informativo «3×3» antes de saltar a La Red, donde estuvo un buen tiempo. De ahí partió a Vía X, señal en la que sacó adelante un excelente año al frente de «Todo va a estar bien».
El 2025 recaló en Chilevisión, integrándose en un primer momento al matinal «Contigo en la mañana», donde pasó a ser parte de los llamados «Cuatro fantásticos» (Julio César Rodríguez, Andrea Aristegui, Allison Göhler y él). Más adelante añadió a sus responsabilidades la conducción de «Plan perfecto», cubriendo a Diana Bolocco, que ya tenía bastante con el exitoso «Fiebre de baile».
En síntesis, hoy lo tenemos en pantalla, cada día hábil, la friolera de 6 horas y 15 minutos. Convengamos en que nadie que no tenga dedos para el piano televisivo sería depositario de la confianza que hay detrás de la decisión de darle tanto tiempo al aire.
En estos días, en que Jotacé y Allison no han estado en pantalla, Enrique, perdón, Eduardo tomó (escribo en pasado porque el viernes se fue de vacaciones) con gran propiedad la conducción del matinal de CHV junto a Andrea.
A propósito del impactante vuelco judicial en el caso de la desaparición de Julia Chuñil, este jueves en «Contigo en la mañana» formuló un enérgico llamado a la clase política. «Cuidemos la democracia», planteó, aludiendo a que hasta que surgieron las últimas noticias al respecto todos sectores ideológicos habían querido sacar provecho mediático de este dramático episodio.
Y, esa misma tarde, en «Plan perfecto», analizando la estafa de la que fue víctima la actriz Amparo Noguera, la panelista Renata Bravo le dijo: «Oye, ¿puedo hacer una pregunta, pero muy-muy bien penca mi pregunta, muy maliciosa?». Ante eso De la Iglesia le devolvió una línea notable: «No hay preguntas pencas, hay pencas que no preguntan». La pura y santa verdad.


