La mamá del animador soñaba con verlos juntos y el marido de la tiktoker le dio el empujón final
Se llama En el ojo y ya tienen todo legalizado. Inscribimos el nombre, hicimos una sociedad, nos juntamos con el equipo, cuenta la enfermera.
Hay dos personas en esta historia que propiciaron que José Miguel Viñuela y Rosario Bravo se juntaran y armaran su podcast: «En el ojo», el cual debutó este jueves en redes sociales. La primera, y la que le puso fichas a la dupla: la madre del animador, Paulina Infante. Mientras que el que dio el empujoncito de gracia fue Carlos Caorsi, esposo de la tiktoker. Fue así como, sin mucho preámbulo, pero con las cosas claras comenzaron a trabajar en su proyecto.
«Surge porque el doctor de mi mamá es Caorsi. Mi mamá, que tiene un marcapasos y ha tenido algunos problemas al corazón se ve con él. En alguno de estos encuentros cachó que era el marido de la Rosario. Entonces le dijo: Me encanta la Rosario, encuentro que lo hace increíble y me encantaría que algún día el Jose pudiera trabajar con ella.
Parece que Caorsi se lo comentó y después yo le digo a la Rosario que mi mamá se ve con su marido. Ahí empezamos a hablar y se dio que pudiéramos trabajar juntos, así que feliz», resume Viñuela.
Bravo precisa que hace años que la madre del periodista se atiende con su marido cardiólogo, por lo que la sugerencia de ella surgió antes del primer podcast que hizo con Daniel Fuenzalida, «¿Cómo están los w…?». «Ella me veía en redes sociales, en Tik Tok, y le decía a Carlos que haría buena dupla con Viñuela. Él me lo comentaba siempre. Luego, empecé a trabajar con Daniel y la mamá de José Miguel seguía insistiendo», relata.
Tras el fin del podcast con el Huevo, Rosario se alejó de las luces hasta solucionar todo «y poder reinventarme. Lo que más me gusta es sentarme en un podcast. Me ofrecían cosas, pero nada me atraía. Todo este tiempo, entre Carlos y el equipo, me empujaron a volver. Viñuela igual me daba apoyo, nos encontrábamos en uno que otro evento, pero nada más. Ahí Carlos me dijo que si hacía algo, lo hiciera con Viñuela», añade.
Y así siguió el camino. Rosario se dateó y se aseguró de que podía confiar en él. «Me dieron puras buenas referencias», dice.
Rosario ¿Cómo se armaron? Para evitar algún malentendido…
«Hablamos y le dije que quería volver. Y él aceptó. Le comenté que tenía que ser todo legal, con abogados. Inscribimos el nombre, hicimos una sociedad, nos juntamos con el equipo, pusimos las reglas claras entre todos. Más que dejar de ser confiada, uno tiene que ser ordenado desde el principio. No hago las cosas pensando en que va a ser lucrativo, pero en mi pega, soy muy ordenada. Le dije: acá la relación es laboral. Si después se transforma en que hay buena onda y nos volvemos amigos, ese será otro tema. Pero pega es pega».
José Miguel ¿Dejaron todo claro desde el comienzo, entonces?
«Sí, todo claro. Yo siempre he trabajado así, así que no tengo problema. Desde el principio todo bien especificado y ha sido un agrado. Estamos partiendo, pero no creo que vayamos a tener algún problema».
Sin hacer ruido previo en redes sociales de que tenían un proyecto 2026 entre manos, Viñuela y Bravo grabaron el primer capítulo el martes y este jueves lo lanzaron, con un reel en sus cuentas de Instagram. En 24 horas, sólo en Youtube, su podcast «En el ojo» bordeaba las 30.000 visualizaciones. «En el minuto que lo decidimos y se firmó todo, yo quería hacerlo rápido y sin rumores, que no nos empezaran a aportillar la cuestión o que hablaran mal. Si hablan, que lo hagan con el espacio al aire. No quería cahuineo antes», explica.
Para darle un giro al podcast, explica que la producción propone las dinámicas entre ella y Viñuela, por lo que tanto los espectadores como ellos se sorprenden. «No quería que fuera igual al anterior. Yo cuento historias en mis redes, es mi esencia, pero les pedí que hicieran actividades, que nos sorprendieran a nosotros. Que fuera lo más orgánico posible. Es como una sitcom, cada uno tiene su rol», cuenta Bravo, añadiendo que el animador le ha dado un apoyo increíble al volver a las pistas. «Me costó volver a mí. Aún estoy disociada con lo que pasó. José Miguel ha sido comprensivo, respeta mis tiempos, él tiene otro estilo y más de mi contexto: es casado, tiene cabros chicos y tiene vivencias más como las que tengo yo. Ha sido todo muy natural y cómodo».
Y así también lo sintió Viñuela, quien añade que «le fue increíble. De hecho, me mandaron las métricas y estoy súper emocionado y sorprendido. A ella la sigo desde cuando partió en TikTok y siempre la encontré extraordinaria y una cara muy digital. A mí me conocen por lo que he hecho hace 28 años en televisión. Esa combinación creo que es súper buena. Tenemos un humor muy parecido y me encanta que ella sea espontánea. Estamos con harto entusiasmo».


