El balón estuvo guardado durante años en un museo subterráneo de Colombia
Pedí fotos de todos los cascos del balón y revisé en detalle cada vez que enfocaron el pie de cada jugador que pateó y la pelota,dice Alejandro Burgos, director de The DreamAuctions.
La final de la Copa América del 2015 en que la Roja derrotó desde los 12 pasos a Argentina, tiene un momento icónico cuando Alexis Sánchez ejecuta el cuarto tiro: el tocopillano le pica el balón al arquero Sergio Romero y entra casi en cámara lenta al arco, para estructurar el 4-1 definitivo. Chile se coronó campeón continental y la fiesta fue eterna. Pero de esa pelota nunca más se supo. Hasta ahora, justo nueve años después de la epopeya.
El objeto estuvo durante largos años en manos de un abogado colombiano, coleccionista de balones de fútbol con historia, quien consideró que su valor patrimonial y presencia debía estar en Chile. El abogado, que dicho sea de paso es amigote del árbitro Wilmar Roldán, se contactó con The Dream Auctions memorabiblia deportiva, empresa de subastas online que rescata patrimonio deportivo.
«El año pasado nos escribió vía email una persona desde Colombia que quería hablar con nosotros y era intermediario de un abogado colombiano muy conocido en su país y que tiene un museo privado, uno de los más grandes de Sudamérica. Tiene contactos en altas esferas como la FIFA o la AFA. Buscamos para ver de quién se trataba e hicimos el contacto», cuenta Alejandro Burgos, director de la empresa.
«Nos dijo que tenía un objeto que para él no debía estar en Colombia sino en Chile: el balón que pateó Alexis Sánchez en la final de la Copa América 2015 y que le dio el título a la Roja. También las tarjetas amarilla y roja de ese partido, que le regaló Wilmar Roldán. Nosotros le creímos la mitad y le pedimos más antecedentes. La pelota estaba con una dedicatoria del juez», agrega.
A partir de ahí comenzó un trabajo minucioso para determinar la validación del balón y confirmar que, junto a las tarjetas amarilla y roja, eran efectivamente los objetos que protagonizaron esa histórica noche del 4 de julio del 2015 en el Estadio Nacional.
«Le pedí fotos de todos los cascos del balón y fotos globales. Necesitaba investigar todo esto y le encontré tres o cuatro marcas de pasto. También revisé en detalle cada vez que enfocaron el pie de cada jugador que pateó y la pelota. Estuve una semana haciendo eso. Con eso confirmé que efectivamente era el balón. Las tarjetas ya hablan por sí solas porque están escritas a mano y con el sello FIFA de Wilmar Roldán».
«Estaba en manos de un abogado muy refinado, nos contó que tiene un museo como proyecto artístico con piezas y cosas de los mundiales. Son tres pisos bajo tierra avaluados en mucho dinero. Nos reveló que gracias a sus contactos comenzó a coleccionar balones de mundiales, se fue metiendo en este mundo y en esa figura dijo que era amigo de Roldán», dice Burgos.
El balón es marca Nike Ordem Cachaña, tiene el logo oficial del torneo y estampado con letras rojas «Copa América» y en azul «Chile 2015». Con un plumón negro escribieron «Final Argentina vs Chile» y tiene la firma «Roldán». En la tarjeta amarilla estampado dice «Local» y escrito a mano «Chile» y el «Visitante» con «Argentina». En esa misma cartulina está escrito a mano un cero en los goles, los amonestados de cada país y los cambios. Mientras que en el reverso están los penales con cuatro vistos buenos para la Roja y uno bueno con dos cruces para la albiceleste. «Ganó Chile 4 x 1», dice al final. La tarjeta roja no tiene indicaciones.
«Nosotros siempre queremos recuperar patrimonio porque esa historia estaba perdida en cajas, en bodegas, no había rastros y ahí creamos Dream Auctions para encontrar estas piezas. No es fácil encontrar un balón tan patrimonial como el de la Copa América, pero a medida que nos fuimos haciendo un poco más conocidos, la gente nos concesiona sus piezas y hay otras formas, por ejemplo como nos llegó esta pelota», acota Alejandro Burgos.
«La negociación duró cerca de un mes y vinieron personalmente a dejar la pelota de la final a Chile. Hacemos cada dos meses y medio subastas, hemos vendido camisetas en miles de dólares, varias de Diego Maradona, Pelé y la de Leonel Herrera de la final de la Copa Libertadores de 1991, pero este balón no será subastado. Estamos pensando bien qué hacer con él porque no queremos que quede en cualquier lugar».
«En octubre del 2023 Wilmar Roldán vino a arbitrar el partido entre Chile y Perú. Fui al hotel con la pelota y las tarjetas, me recibió y le conté lo que tenía. Se sorprendió. Es un objeto de culto para nosotros, el balón más importante en la historia del fútbol chileno y lo tenemos de regreso en el país. Miró todo y reconoció que eran suyos, que esa noche se jugó con dos balones. Uno, con el que se jugaron los noventa minutos, y se lo quedó él, y el otro balón que fue el de los penales y tenemos nosotros», cuenta el director de la empresa.
¿Están dispuestos a recibir una oferta?
«Podríamos conversar con alguien que quiera este objeto único en la historia del futbol chileno y que entienda lo que se está llevando. No nos interesa subastarla. Tuvimos un balón del Mundial de 1962 que era de Leonel Sánchez y está en el museo Legends de Madrid, el museo más grande fútbol mundial, pero nos gustaría que esta pelota se quedara en Chile porque es patrimonio de la cultura deportiva de este país»


