Incendio en Curauma: se quemaron 60 botes y 360 palas, con pérdidas por dos mil millones de pesos
Justo me habían enviado la canoa que usé en los Juegos Olímpicos París 2024. Tenía un valor sentimental, contó María José Mailliard.
El Centro de Entrenamiento Olímpico de remo y canotaje en Curauma sufrió un incendio que dejó todo devastado. El recinto que albergaba el equipamiento de los seleccionados chilenos quedó con pérdida total y se estimó en unos dos mil millones de pesos lo que se perdió en el siniestro que, aún no tiene un origen determinado y que mantiene en ascuas a los deportistas nacionales.
Figuras del remo como las mellizas Melita y Antonia Abraham o la estrella del canotaje chileno María José Mailliard estuvieron en terreno chequeando el daño ocasionado por el incendio, que dejó un saldo de 60 botes y 360 palas (remos) quemados, según las aproximaciones del Instituto Nacional del Deporte, el Comité Olímpico de Chile y los mismos deportistas.
Las sensaciones son de mucho pesar e incertidumbre, sobre todo de cara a las giras europeas que iniciarían en la temporada veraniega del viejo continente.
«Se siente súper extraño, primera vez que me siento sin saber qué hacer. Estoy súper confundida, aún no digiero ni asimilo la situación. Es súper fuerte, son herramientas de trabajo que uno acumula y adquiere durante varios años. Son cosas súper caras, perdí cuatro kayaks que cuestan alrededor de seis millones de pesos cada uno. Los remos cuestan como 700 mil u 800 mil traerlos a Chile, perdimos tres de esos. Perdí mi Garmin que cuesta más de un millón de pesos, las dos rodilleras, mi cuenta palada, mis zapatos de agua, un sinnúmero de cosas. Pero, más que el daño material, es el momento. Nunca estás preparado nunca para esto, estamos a poco de iniciar temporada en mayo, las copas del mundo, y yo empiezo a hacer mi ranking ahora para clasificar a los Juegos Olímpicos. He hecho buena preparación tras estar embarazada y tener el parto el año pasado, pero quedé de brazos cruzados», expresó Coté Mailliard.
La canoísta de 35 años y tres veces campeona mundial en su disciplina fue una de las pocas que pudo conversar con los medios, pero otras quedaron sin palabras, como Antonia Abraham, que al ser consultada solo expresó un «no tengo la capacidad de hablar ahora, no estamos pasándolo bien».
El incidente fue la madrugada de este sábado, por lo que no todos pudieron comunicarse rápidamente con los que sí sabían e ir a Curauma.
«A mí me llamaron varias veces para irme al CEO en la madrugada, pero no duermo con mi celular cerca y, cuando llegué, ya estaba todo quemado, era polvo, cenizas, no quedó ni rastro de mis cosas. No podía creer lo que pasó», dijo Mailliard.
Otro que vivió de cerca la situación fue Benito Rosas, seleccionado de remo que desde su casa en Concón y en la previa a una competencia dejó todo de lado para ir a ayudar.
«Estoy choqueado, como que uno no asimila bien todo. No sé, no sabría explicar bien la sensación, es como vacío, súper extraño y de no creerse todavía lo que pasó. Estábamos justo en un selectivo nacional para competencias. Yo tenía que levantarme como a las siete de la mañana y otros compañeros tenían que irse antes para competir, y lo primero que veo son los mensajes de ellos diciéndome que parece que se estaba quemando el CEO. Al principio pensé que se concentraba en los botes grandes, en los de ocho y cuatro (personas), quizás los dobles, una pérdida grande, pero no total. Pero después nos dimos cuenta de que fue pérdida completa. Era un horno», contó Rosas.
El joven de 23 años lleva dos años como seleccionado, pero ya formó un nexo sentimental único con sus compañeros y todo lo que envuelve al deporte.
«Fue súper fuerte, nosotros vemos la casa de botes todos los días, llena de botes, y ver que quedó solo la estructura y que todo era como si fuese papel, que estaba todo calcinado… Creo que eran 62 botes quemados y alrededor de 360 palas. Comunicaron un aproximado de dos mil millones de pesos en pérdidas. Sabemos que hay calidad humana para salir adelante. Nos la arreglaremos con lo que podamos», cerró.
Tanto él como Mailliard tienen en mente entrenar con cosas prestadas, por lo que dependerán de terceros y externos a la selección para mantener cierto nivel competitivo. Pero, además del entrenamiento y tiempo perdido, había equipamiento especial para cada uno de ellos.
«Lo que más me cuesta asimilar es que justo me habían enviado una canoa hace poco tiempo, la que usé en los Juegos Olímpicos París 2024. Tenía un valor sentimental adicional, entonces me dolió. Era hecha a mi medida, tenía ciertos detalles que armamos con la marca y me hizo sentir cómoda. Perdí todo, todo, todo. Si quiero remar ahora no tengo con qué. No sé qué haré», finalizó.
Ni el Comité Olímpico ni el IND han informado a la fecha algún indicio sobre el origen del siniestro ni un catastro oficial que cuantifique y detalle las pérdidas.


