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Título/Pie de foto: Cuando tenía fiestas, Hugh Hefner mandaba a acostar a sus hijos.
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Autor de la Foto: GETTYIMAGES
El hijo menor de Hugh Hefner, de 23 años, está tomando las riendas del imperio sexy
El joven se ha involucrado en los negocios de su padre para modernizar el perfil de las conejitas.
Julieta Lombardi
La mansión Playboy ha sido bastante tradicional en lo que se refiere a la crianza de la prole del fundador de ese imperio erótico, Hugh Hefner. No lo dice cualquiera, sino el hijo menor del anciano de bata y pipa, Cooper. De 23 años, el heredero más joven del empresario, cuya madre es Kimberley Conrad, recuerda haber tenido una infancia como la de cualquier niño, al menos en aspectos fundamentales: si alguien se imagina que podía participar de las célebres fiestas de la casa, se equivoca.
Cooper y su hermano mayor tenían que acostarse temprano y si alguna vez lograron burlar las órdenes paternas y colarse en alguna celebración, lo que hayan visto o hecho es un secreto. «De otro modo tendría problemas con mis padres», comenta el joven en una entrevista con «Business insider».
Cooper repartió su vida entres dos casas cuando sus progenitores se separaron. Las dos viviendas estaban en el mismo terreno, por lo que el entonces adolescente podía disfrutar de todas las maravillas que hay en la propiedad. Entre ellas se cuenta una cueva donde se sentía como en una aventura de Indiana Jones, un mini zoológico en el que conviven monos, flamencos y otras especies, la mayoría rescatadas, y una gran pieza que, en pleno jardín, permite jugar taca-taca, escuchar música de un Wurlitzer y compartir con los amigos en un living cuyo piso tiene un colchón debajo (caminar por ahí es una delicia).
Mientras crecía en ese entorno, Cooper Hefner soñaba con trabajar en la empresa de su padre. Es lo que está haciendo desde el año pasado, cuando se transformó en el asistente del más alto ejecutivo de Playboy, Scott Flanders.
Chica millennial
Con el cargo de embajador corporativo, el joven recorre Estados Unidos y el resto del mundo para difundir su misión: colaborar en la transformación del imperio, que busca recuperar el espíritu sofisticado de fines de los 50, la época de su fundación.
Cooper Hefner se retrata con conejitas frecuentemente, porque en la redefinición del perfil de las playmates está la esencia de su trabajo. La rubia platinada y exuberante ha quedado atrás y en su reemplazo apareció un tipo de mujer exponente de la generación Millennial, que incluye a jóvenes nacidos entre 1982 y 2002, preocupados por el medioambiente y muy al tanto de las nuevas tecnologías.
La conejita de marzo de 2014 es una muy buena representante de este grupo: de 23 años y cabello castaño, es la primera playmate de pelo corto (con partes de la cabeza rapadas), elegida por la marca en los últimos 15 años de su historia. Y se parece mucho a Miley Cyrus.


