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Autor de la Foto: ESTEFANÍA HENRÍQUEZ
Título/Pie de foto: La pelota discotequera antes y durante la faena de Mario Z.
Demoledora acción de Mario Z en el MAC del Parque Forestal
En «La forma del Diablo», el autor usa eficientemente un taladro para destruir la banal esfera discotequera.
Fabián Llanca
Mario Zeballos, o Mario Z, se autodefine como un artista visual y sonoro, lo que explica el uso de un taladro en el montaje La forma delDiablo , exposición colectiva que está disponible hasta el 18 de enero en el Museo de Arte Contemporáneo del Parque Forestal.
La muestra en torno a Lucifer y sus derivados también incluye trabajos de Mauricio Bravo, Víctor Hugo Bravo y Javier Rodríguez, quienes ofrecen instalaciones, videos, fotografías, pinturas y dibujos que dialogan entre sí y con el mal.
Se trata de la combinación de algunos signos vinculados a la violencia, la muerte y el entretenimiento masivo, que construyen imaginarios visuales que se despliegan en el subsuelo del edificio emplazado en el parque capitalino.
La pieza que exhibe Mario Z es Cool-de-sac y consiste en una pelota de espejos, de esas que se usan para multipicar la iluminación en fiestas y discotecas. El adminículo brillante luce destruido por un taladro, que se mantiene inquietantemente enchufado muy cerca de su presa. El artista fue quien hizo pebre el ornamento con una broca que desmembró los cientos de pequeños espejos de la superficie curva, dejando al descubierto el relleno blanquecino.
«Vengo trabajando con la esfera de discoteca desde hace un tiempo, pero este proyecto se encuentra dentro de una serie de trabajos plásticos, audiovisuales y sonoros llamada Arts Candy y Series 2013-2014 «, complementa el autor.
A Mario Z le interesa la esfera por varias razones. «Aparte de ser un ícono de la banalidad, el hedonismo y la diversión, tiene la capacidad plástica de captar información y devolverla por medio del reflejo, o deformación, y la luz, como elemento indispensable para nuestro don de ver», argumenta.
Explica que su trabajo «ironiza y enfrenta ciertas banalidades que hacen del mundo del arte un espacio cerrado, hermético. Es una esfera de espejos que consume información de la realidad y la refleja deformándola, transformándola en un producto intelectual-decorativo y exitista».
-¿En qué objeto se vislumbra al Diablo, en el taladro o en la pelota de espejos?
-Ni la esfera ni el taladro representan al Diablo, sino la acción renovadora de destruir, de transformar, que son capacidades del ser social para avanzar.
-¿Por qué una pelota de espejos y no una pelota de fútbol, que tiene connotaciones para regalar?
-La pelota de fútbol no me atrae como ícono, aunque no hay que negar que también es un dispositivo de manejo de masas eficaz, perverso y maligno.
-¿El nombre de la obra tiene algo que ver conCul-de-sac ,la película de Roman Polansky?
-Sí, viene del término «sin salida», mezclado con la palabra cool. Obviamente esa película como obra de cine negro está más bien usada como referente en mi trabajo en video, pero es un referente general de toda la serie.
A modo de resumen, Mario Z recalca que lo suyo es «el mal y el bien en relación a la luz y la sombra, todos elementos manipulados, manipulables y por manipular. El Diablo no existe, sólo necesita de otro o de otros».
Residencia en Polonia
En febrero del año pasado fue la primera vez que se montó «La forma del Diablo». El debut fue en el Centro de Arte Contemporáneo de Laznia, en la ciudad polaca de Gdansk, como parte del programa de residencias de esta galería municipal. La propuesta curatorial explicitó que el propósito de esta selección de chilenos fue quitarle identidad a los imaginarios dominantes, «repolitizar el campo simbólico y pensar lo no dicho».


