FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/01/18/Tiempo_Libre@2_GTF2JUCOS_1_TLI_martinez_1801_IMG.jpg
Título/Pie de foto: Ricardo Martínez
En las coordinaciones grupales, ellas aventajan a los hombres significativamente.
Ricardo Martínez
Son impresionantes las imágenes de las mujeres danzando masivamente en la obra que se está dando en estos momentos. Impresionantes porque una de las cosas que más nos llama la atención a los seres humanos es observar cómo podemos coordinarnos en tareas conjuntas. Eso y no otra cosa son las acciones, por ejemplo, de una orquesta, o un equipo de fútbol, o los cánticos de una hinchada o la asistencia y participación de un concierto de rock, sin dejar de lado cosas como las flashmobs o las marchas o las raves.
Hace muy poco tiempo que la neurociencia ha empezado a tratar de explicar los resortes que están detrás de estas coordinaciones masivas humanas. A mediados de la década pasada, en mi revista de ciencia favorita, la «Trends in Cognitive Sciences» publicó un artículo sobre el tema (Sebanz, Bekkering & amp; Knoblich, 2006), en que indicaba que tal como en el caso de los cardúmenes o las bandadas de pájaros, los Homo Sapiens éramos increíblemente hábiles para realizar tareas conjuntas en grupos e incluso en grupos muy masivos. Esto dependía de la capacidad de prestar atención a lo que los otros hacían (atención conjunta), a lo que los otros sabían y a lo que los otros debían hacer. Es como jugar al monito mayor.
A tanto llega la capacidad de coordinación, que estudios llevados a cabo con electroencefalogramas muestran que cuando varias personas participan de una tarea conjunta, sus actividades cerebrales (encefálicas) se alinean, sostienen Sebanz et al (2006:72). Los beneficios de la acción conjunta son la sensación de pertenencia (lo que es muy claro entre quienes siguen a una banda o a un equipo deportivo), es una medicina contra la soledad y, consiguientemente, un aumento de la autoestima individual.
Pero acá viene lo más interesante: al parecer esa habilidad es mayor en las mujeres que en los hombres. Laurie Rudman, de la Rutgers University, y Stephanie Goodwin, de la Purdue University, en un artículo de 2004 mostraron que en las coordinaciones grupales las mujeres aventajan a los hombres significativamente. Esa parece la explicación de que algunas de las acciones conjuntas más reconocidas en la historia sean constituidas por mujeres, como en el caso de los legendarios aquelarres.


