Ya no se trata sólo de cortes de pelo y afeitadas, ahora la experiencia es más completa
Ante una abultada oferta en barbería, surgen las Lady Barbers, que se caracterizan por ofrecer un servicio con mayor foco en los detalles.
En Barrio Italia hay tantas barberías que ya casi compiten entre ellas por metros de vereda. El fenómeno se repite en cuadras de todo Santiago y en regiones: barberías que abren donde antes había almacenes, botillerías, locales de ropa. El SII tiene registradas más de 15.000 empresas del rubro a nivel nacional; Sercotec calcula más de 22.000 si se suman peluquerías y salones.
Rox Carvajal vio esa transformación de cerca. Lleva nueve años trabajando en el barrio y 16 cortando pelo. Empezó en peluquería de mujer, hizo cuatro años como asistente, pasó por un local infantil y aterrizó en el primer espacio de Barrio Italia que juntaba peluquería con barbería bajo el mismo techo. «En ese tiempo no estaba el mundo de la barbería como es hoy día», dice. Se formó con los barberos del lugar, hizo cursos y rotó por dos locales más.
Después de la pandemia se independizó con una colega, Javi. Fundaron RJ Cuthouse. El local les alcanzaba para tres sillones y la idea era que en los tres fueran mujeres. No pudieron: hace cuatro años las barberas eran pocas y el tercer puesto lo terminó ocupando un hombre. Vergara siguió buscando hasta completar un equipo de tres barberas. No lo pensó como estrategia de marketing, pero funcionó como una. «Antes los hombres no sé si se sentían muy cómodos que los atendieran mujeres, porque es un espacio para hombres, atendido por hombres».
Una de las barberas, Denise, estudia masoterapia y propuso sumar masaje de manos y tratamientos nutritivos para clientes de pelo largo. Carvajal aceptó, no porque el servicio tenga que ver con que sean mujeres, sino porque amplía el abanico para distintos tipos de clientes. «Podemos atender a un cliente muy rockero, muy barbón, de pelo largo, como a un cliente que venga con las cejas súper definidas».
¿Por qué dicen que la atención de una barbera es distinta a la de un barbero?
«Siento que la diferencia está en los detalles. Hay barberos muy buenos y barberas malas, y al revés, pero acá nos preocupamos de cada detalle. No es un corte genérico, te voy a hacer un degradado y listo. Estudiamos el visajismo, la asesoría de rostro, nos tomamos más tiempo. Cuando el cliente se para le pasamos una escobilla para que no se vaya con pelo en la polera. Ponemos colonia al final. No es cortar el pelo y que pague».
¿Cuál es la diferencia entre dar un servicio y dar una experiencia?
«El servicio es cortar bien el pelo, que te quede bien la barba. La experiencia es otra cosa. Si llegaste cinco minutos antes, el chico de la recepción sale, te recibe, te ofrece un té, un café, agua, te invita a esperar adentro porque estamos con aire acondicionado. Si hace calor afuera, lo primero que hacemos, tenga o no tenga el pelo limpio, es lavarle el pelo con agua fría. Desde ahí ya cambia todo. Nos preocupamos de si el cliente viene con ganas de hablar o con ganas de estar en silencio, como leer el comportamiento».
Otro barbero me comentaba que la llegada de las lady barbers tiene que ver con que las barberías han ido sumando servicios nuevos, que antes era corte y afeitado y ahora hay limpieza facial, tratamiento nutritivo. ¿Crees que eso tiene relación?
«No, ninguna. Conozco una barbería donde trabajan solamente chicas y no tienen masaje de manos. Eso es algo inventado de Denise, una de las chicas que trabaja conmigo, porque estudia masoterapia. De repente llegan clientes con el pelo largo y seco, se vienen a cortar las puntas nomás, entonces un tratamiento nutritivo es para hacer un servicio más completo. No siento que ese tipo de servicio haya hecho que salieran más lady barbers. Siento que a las mujeres les ha costado más atreverse a meterse en el mundo de hombres».
«Al principio fui la única mujer en varios espacios. Era un ambiente competitivo y se notaba cierta hostilidad», recuerda Antonia Reyes, lady barber y dueña de FlowLab Barber. También relata que algunos clientes dudaban antes de sentarse en su silla, algo que con el tiempo fue cambiando a medida que demostraba resultados. A su juicio, ese escenario ha empezado a modificarse en los últimos años, con más mujeres formándose y participando en el rubro. «Hoy conozco a muchas mujeres barberas en Chile. He tenido la oportunidad de trabajar en eventos y espacios educativos donde el talento femenino es evidente. El espacio que estamos ocupando ya no es una excepción, es parte de la evolución natural de la industria».
Casi 22.000 locales ya han abierto
Sebastián Go, director de Calavera Academy, sostiene que el oficio estuvo históricamente dominado por hombres y por servicios muy acotados, centrados en el corte de cabello y el afeitado, pero que ese escenario comenzó a modificarse en la medida en que los servicios se han hecho más sofisticados: en las barberías ahora hay limpiezas faciales, mascarillas, masajes capilares y otros tratamientos estéticos, lo que amplió el tipo de habilidades requeridas en el rubro y abrió espacio para nuevas profesionales.
En ese contexto, Go dice que las mujeres han encontrado una ventaja en el enfoque de servicio. «Es mucho más convincente que una mujer te diga que te ves guapo a que un hombre te diga que te ves guapo», afirma, planteando que ese tipo de interacción influye en la experiencia del cliente. A su juicio, el servicio femenino encaja con el concepto actual de barbería, que busca ofrecer una experiencia completa más allá del corte. También menciona factores estructurales detrás de este cambio: el crecimiento del sector, con cerca de 22.000 locales entre peluquerías y barberías en Chile, la mayor oferta de formación y la aparición de barberas influyentes en redes sociales. «Hoy tenemos muchas mujeres que están optando por tomar la profesión de barbería, o como les gusta llamarse, lady barbers».


