Pescador relata las 40 horas que pasó a la deriva en el mar

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Título/Pie de foto: «Un pescador tiene la preparación sicológica para estos inconvenientes», dice Germán.


La culpa la tuvo una hélice del motor que se rompió

Tenía comida, pero se quedó sin agua potable porque se puso a lavar ropa.

Luis Gajardo

Con los pies en el agua y un refrescante pisco sour en la mano, en la costa de Iquique, está relajándose junto a su colega Juan Navarro, el pescador artesanal Germán Castro.

«Éste es un trabajo de aventureros», dice, contando que recién está en tierra firme luego de estar tres días junto a Navarro a la deriva a 43 millas (unos 80 km.) al oeste de Iquique antes de ser remolcado por la capitanía de puerto.

«Salimos desde la caleta de Arica en busca de palometas», explica.

El plan, cuenta Germán, era estar siete días en el mar a bordo de Lamina, un yate de 12 metros convertido en lancha pesquera. Pero en la quinta jornada las cosas cambiaron.

«Nos quedamos en pana, así de sencillo. Habíamos mandado a arreglar la hélice del motor donde un tornero. Supongo que pensó que le había quedado bien, pero se partió por la mitad y ahí quedamos».

Dice que trataron de arreglar la pana con las herramientas que tenían a mano, pero «fue inútil, imposible». Había que pasar al plan B, que consta de varios pasos: «Lo primero es no perder la calma. Un pescador tiene la preparación sicológica para estos inconvenientes», afirma el hombre con 22 años de experiencia en aguas saladas.

«Lo otro es ser precavido: nosotros íbamos a salir por siete días, pero llevábamos víveres para 10. Entonces comida no nos faltó. La embarcación es como nuestra casa también, tenemos de todo».

Dice eso sí que llegado a un punto, de aburrido se puso a lavar ropa y se quedaron sin agua potable. Subsistieron a base de derretir el hielo con el que mantienen fresco el pescado. «Ahí me equivoqué», reconoce. El resto fue mantener una comunicación constante con sus colegas vía radio, quienes finalmente dieron aviso a la capitanía de puerto. «Tratamos de mantener el buen humor contándonos chistes y acordándonos con harto cariño del tornero», dice con salado sarcasmo.

Agua salada en potable

¿Te sientes sediento y todo lo que hay a tu alrededor es agua salada? Esa es la pregunta que plantea el proactivo sitio Wikihow antes de ofrecer una respuesta: tome una olla y ponga un vaso adentro. Vierta un poco de agua salada en la olla. Tape la olla con la tapa al revés. Hierva el agua. El vapor convertido en agua dulce caerá en el vaso. Salud.

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