Francisca Garfias está casada con un seleccionado nacional de rugby
Asegura que las cuentas de redes sociales que idealizan la vida familiar nos hacen sentir mal y culposas.
De a poco, y a punta de relatos honestos, Francisca Garfias, artista de profesión, se transformó en creadora de contenido gracias a sus reflexiones con humor sobre la maternidad y su marido, el rugbista Ignacio Silva, que juega junto a Los Cóndores. En Instagram, la rubia se hace llamar ‘la queen de la anécdota' y es madre de tres hijos: la mayor, Martina, nació durante su primer matrimonio y, luego, junto al deportista, llegaron Colomba e Ignacio.
‘Me encantó la idea de mostrar la maternidad en su lado bueno y malo, no como estas cuentas perfectas en redes sociales que muestran la maternidad y relaciones de pareja idealizadas y nos hacen sentir mal y culposas. Empecé a subir videos siendo yo nomás porque no me importa mucho el qué dirán. Hablo todo sin pelos en la lengua y a la gente al parecer le gusta y se siente identificada con eso. Obviamente, se sumaron marcas y empecé a trabajar con ellas haciendo campañas', explica la creadora de contenido. La semana pasada, por ejemplo, subió un video hablando de cómo se atrevió a separarse de su exmarido: tiene más de 280 mil reproducciones.
En otros registros, Francisca Garfias (@frangarfias) habla de su marido. ‘Me río de él, pero en general son todos los hombres bien parecidos, así que amo que otras mujeres se rían de los suyos. Mira, hay dos cosas que me molestan profundamente. La primera es que ronque porque no puedo dormir, y la segunda es que sea tan ruidoso. Cuando una llega tarde a la casa, casi que entras en puntillas, y ellos no. Ignacio entra, golpea puertas y deja luces prendidas como si fueran las siete de la tarde. Además, el deportista se alimenta muy bien, con comida sana, ‘y me reta a veces si les doy azúcar a los niños porque toda su vida vivió en el alto rendimiento, entonces está acostumbrado a la comida de verdad. Igual les damos helados a los niños, pero tratamos de tener un equilibrio. Si me paso un poco para el otro lado, me paran inmediatamente, jajajá'.
Una de las historias que contó en torno a su maternidad está relacionada con su hijo menor, Ignacio, que tiene un año y medio. Tras no prestarle atención por un segundo, un día el bebé agarró las llaves, abrió el portón y Francisca lo encontró caminando en la calle. ‘Casi me da un infarto. Ignacio es como Chucky, pero igual lo amo, jajajá', recuerda y admite que de ser madre le agota ‘no tener tiempo para mí, no poder acostarme y descansar un minuto, no tener silencio un minuto y escuchar muchas veces la palabra mamá, jajajá'. ‘Lo que me importa es que otros se sientan identificados con mi contenido, no estoy ni ahí con aparentar', asegura.
Usted contó por qué decidió separarse de su exmarido. ¿Cómo analiza esa decisión con el tiempo?
‘Fue la mejor decisión que pude haber tomado. Estuvimos mucho tiempo preguntándonos si separarnos o no, fuimos a terapia seis meses, peleábamos mucho y la verdad dejé de ser la Fran que era antes. No era feliz; éramos muy distintos. Desde cosas chicas hasta decisiones grandes. Quería ser feliz y quería que mis hijos vieran a una mamá contenta, empoderada, a todo terreno y que tuviera ganas de vivir la vida. Todo eso me impulsó a separarme. Me fui con cuatro cosas donde mis papás y tampoco era la felicidad de la vida irme para allá, pero lo tuve que hacer para partir de nuevo. No me importó dejar lo material; siempre creí que se me iba a multiplicar todo e iba a encontrar a alguien para compartir mi vida, y así fue. Lo primero que le dije a Ignacio fue: yo soy un pack con la Marti. Si te gusta, bacán, y si no, lo siento mucho. Y él, desde el primer minuto, la amó como un papá'.


