Yanet Zapata usó sus tarjetas y línea de crédito, pidió préstamos y se endeudó con amigos
El sitio Go4Rex, domiciliado en las Islas Seychelles, dice ser un fondo de inversiones, pero cuando ella quiso cobrar ganancias, no le dieron nada. Hay más casos.
Yanet Zapata (48 años) se encontró con el anuncio un día mientras navegaba por Instagram. Una plataforma llamada Go4Rex, usando una foto del animador Pancho Saaveedra, prometía grandes ganancias para quienes invertían en su sitio.
Yanet, enfermera de un servicio público, entró a la página, llenó un formulario con sus datos y a las dos horas la llamó un ejecutivo panameño. ‘Me prometió asesoría financiera, porque obviamente yo no tengo conocimientos al respecto', recuerda.
Confiada, aceptó firmar un contrato para el que tuvo que enviar su carnet de identidad escaneado y una cuenta de un servicio básico para corroborar su domicilio. Le asignaron un ejecutivo y un número de cuenta con una clave. Yanet invirtió USD100.
‘Mi ejecutivo me empezó a instruir dónde invertir. Yo partí con divisas. Estuve una semana teniendo reportes negativos y el asesor, a medida que pasaban los días, me convenció de que era mejor invertir más dinero y que escalara a materias primas, que era la que daba mayor rentabilidad', cuenta.
Fue el inicio de un periodo muy oscuro, del que todavía no logra salir. Todos los días encontraba en la bandeja de entrada de su correo un reporte financiero mundial. Entre medio recibió pequeños bonos de USD500 y hasta USD1.000, incluso regalos para asistir a eventos. Y muchos llamados telefónicos invitándola a invertir más. Todos, dice, con voces extranjeras: panameños, colombianos, peruanos y un español.
Reventó las tarjetas y la línea de crédito. Pidió un préstamo bancario y se endeudó con amigos. Sus padres murieron y ella recibió como herencia una casa junto a su hermano. El dinero de la venta también se fue a Go4Rex.
En seis meses, Yanet invirtió USD60.000 que nunca volvió a ver.
‘Perdí amigos, me enfermé. Me quise salir y empecé a suplicar que me devolvieran mi inversión. Mi afán era cerrar la cuenta y desligarme de ellos. Me llamaban en forma insistente, ocho a diez veces al día. ¿Depositó? ¿Cuánto le falta para depositar? No tenía comida en mi casa. Estaba al borde del colapso mental y ellos seguían insistiendo'.
Un día, de la noche a la mañana, le dejaron de hablar y nunca más respondieron sus llamados y correos. La enfermera hizo la denuncia ante la PDI y la Fiscalía Sur. Asegura que nadie la apoyó ni la escuchó.
En la actualidad vive con una amiga, mientras hace malabares para terminar de pagar una casa y un departamento que compró con créditos hipotecarios, pensando que luego los pagaría con sus ganancias en Go4Rex.
‘Esto me quebró la vida', afirma entre lágrimas.
Seis días
Alfonso, ingeniero civil industrial, invirtió USD6.000, equivalentes a un finiquito que recibió. También lo hizo en Go4Rex, pagando a través de pasarelas muy conocidas y confiables como Fintoc.
Todo ocurrió entre el 4 y el 10 de enero de este año. Al sexto día pensó que había algo raro en esta plataforma, desde donde lo llamaban a diario ejecutivos ‘con acento caribeño'. Cuando quiso retirar su dinero le respondieron que sus inversiones sumaban USD14.000, pero que para poder retirarlos debe pagar una comisión de USD7.000. ‘Le contesté págame USD7.000 y te quedas con el resto. Me dieron una respuesta enredada. Me llegaron a pedir las claves de mi banco para poder hacer los pagos ellos y así me devolvían mi dinero', relata.
Alfonso les escribe diariamente con la esperanza de que por cansancio le devuelvan sus USD6.000 iniciales.
Apariencia real
El inspector Samuel Inzunza, de la Brigada de Delitos Económicos de la PDI, aclara que una de las particularidades de este tipo de plataformas es su apariencia de legitimidad.
‘La apariencia tiene que ver con todo, desde que son captadas las víctimas hasta el momento en que están operando a través de la plataforma. Te hace creer que es algo verídico y regulado. Las personas creen que están invirtiendo bien. En sus páginas no hay desprolijidades ni detalles burdos. Generan una puesta en escena que permite el engaño. En sus sitios tienen banners, accesos para monitorear el mercado en línea, cómo están fluctuando las divisas', explica.
¿El consejo? ‘No invertir por desconocimiento o porque se generó esta oportunidad nunca antes vista, que promete ganancias nunca antes vistas, porque eso de inmediato es sospechoso. Cuando algo se aleja mucho de lo que el mercado está ofreciendo es una señal de alerta'.
En este caso, la empresa tiene su dirección en las Islas Seychelles, un archipiélago del Océano Índico. Perseguirlos hasta allá es un trabajo cuyo éxito puede terminar siendo tan improbable como las ganancias que prometía su página web.


