Los guardaparques se encargan de salir a explorar la reserva casi todos los días
Buscan a los felinos para conocer las rutas por las que transitan y delimitar las áreas para los turistas.
«El puma se desplaza por esa zona y en verano hay una gran cantidad de turistas pasando por esa área. Entonces, hay que establecer mecanismos de buenas prácticas, colocar información de que por ahí usualmente transita un puma y explicar cómo comportarse en caso de encontrarse con uno», cuenta Héctor Parra, guardaparques y uno de los Puma Trackers.
«La especie tiene una personalidad calmada, siempre está relajado y mirando, luego se va, pero pasa que cuando hay turistas y ven a un puma, son 20 o 40 personas las que quieren tomar fotos y no toman la distancia necesaria. El animal, al sentirse rodeado es posible que intente escapar y ahí puede desencadenarse algo peor», continuó Héctor.
Para la investigación, cada Puma Tracker sale con una mochila equipada con ración de marcha, agua, binoculares, implementos de trekking y un botiquín destinado a atender hemorragias en caso de un ataque, además de gas pimienta por si se encuentran con algún otro animal. Con su radio portátil, son apoyados por un segundo integrante que se coloca en posiciones elevadas para advertir a sus compañeros en caso de que se aviste un felino.
También, en la reserva se instalaron 20 cámaras trampa y un scope thermal (visor termal), que no funcionan de forma remota, por lo que cada cierto tiempo deben recuperar el material registrado. «Analizamos el contenido de las cámaras y evaluamos los porcentajes de aparición en cada una. Así sabemos dónde es más probable encontrar tal especie», explica Héctor.
Gracias a estas cámaras, también logran identificar detalles característicos de cada puma que habita en la Reserva, como el color de su nariz, las manchas en el pelaje, algún corte o herida marcada, y así pueden registrarlos y diferenciarlos del resto.
Además de las cámaras y las bitácoras que escriben día a día los Puma Trackers, la localización de un puma se realiza principalmente a través de las huellas que deja. Según lo explica el guardaparques, sus huellas son más redondas que otros mamíferos presentes en el parque, y solamente se marcan los cojinetes, la parte blanda de su pata. Estos meses de invierno fueron un factor favorable en la búsqueda, ya que sus huellas se marcan con más facilidad en la nieve que en la tierra seca.
Este programa de «Puma Trackers» es potenciado por Las Torres Patagonia en conjunto con la ONG, AMA Torres del Paine, y se espera que se desarrolle por, al menos, dos años.


