Detrás de cámara de la gran revancha de Ale Tabilo y Nico Jarry en el dobles del tenis olímpico
La dupla chilena venció en dos sets y súper tiebreak a sus rivales italianos. Este martes van contra los checos Tomas Machacy Adam Pavlasek.
«Lo sufrimos todo, pero también lo disfrutamos. La energía de jugar por Chile es especial, ver a Nico y Ale animándose fue un sufrimiento, pero a la vez emocionante, entretenido». Son palabras de Laura Urruticoechea, la esposa de Nicolás Jarry, una vez finalizado el partido de este lunes. Ella fue una entre muchos que apoyaron en el tenis olímpico a la dupla chilena, que vivió su jornada de revancha en París al vencer en dos sets y súper tiebreak a los italianos Lorenzo Musetti y Luciano Darderi.
Luego de la infausta jornada que vivió el tenis chileno el domingo, cuando sus tres representantes se fueron eliminados en su debut en singles, la importancia del dobles formado por Nicolás Jarry y Alejandro Tabilo asomaba vital.
Pero la faena no sería nada sencilla. El partido también se jugó en las tribunas, más allá de los 31 grados Celsius que de por sí calentaban el ambiente.
Por un lado, en la grada a pleno sol, estaba Nicolás Massú, que cumple el rol de entrenador nacional en estos Juegos, bien secundado por su asistente, Jorge Aguilar, alentando sin parar, tratando de inyectar esa energía extra que siempre cae muy bien, como sus clásicos: «¡Vaaaaamos!». Ahí estaba el Zorro Aguilar, quien se complementa bien en ese aspecto con el doble campeón olímpico, con sus «intenso, intenso», que se escuchan en todo el recinto. Detrás de ellos figuraban Tomás Barrios junto a Malena de Lorenzo, la polola de Tabilo, y el padre de este, Ricardo, dándolo todo también.
En tanto, en la tribuna del frente, que gozaba de un poquito de sombra a esa hora, se ubicaban Laura Urruticoechea junto a sus dos pequeños, Juanito (2 años y 4 meses), y Santiago (11 meses). Su suegra Cecilia Fillol, quizás por los nervios, vio todo el partido de pie al borde de la escalera. Luego, al comienzo del segundo set, se sumó el atleta Martín Sáenz de Santa María, primo hermano de Nico y quien competirá la próxima semana en los 110 metros vallas.
Muy cerca de ellos estaban las parejas de los italianos, también un buen número de tifosi y otros bulliciosos integrantes del Team Chile, así como el ministro del Deporte, Jaime Pizarro. Todos aguantaban la respiración entre punto y punto, nadie quería hacer mucho aspaviento celebrando sin haber ganado nada aún. Por eso, cuando el partido se fue al súper tiebreak, y luego se lo anotó en forma dramática la dupla nacional, recién dieron rienda suelta a sus sentimientos. Jarry y Tabilo cerraron el score por 6/3, 6/7 y 10/5 en una hora y 46 minutos de juego.
¿Cómo fue esa llegada al hotel luego de la derrota de Nico en singles y sin poder estar ahí para apañarlo, Laura?
«Difícil, porque uno no puede hablar tanto con Nico, ya que él está haciendo todas sus cosas en la Villa. Fue triste, pero para lo que hemos pasado con Nico en este último tiempo? La neuronitis que le vino fue muy muy fuerte y verlo competir ayer, y verlo tener chance también, es algo positivo. Hay muchas cosas positivas que igual podemos rescatar»
¿Y le sorprendió cómo salió a jugar hoy?
«Sí, jugó con una garra increíble, con una energía increíble. Me encanta verlo feliz, y seguro que ahora va a estar más feliz después de haber ganado».
Con los niños ahí en la tribuna. Vimos a Juanito aplaudiendo a su papá incluso.
«Y Santiago estuvo todo el primer set también. Fue rico poder llevar de nuevo a los niños y que vean feliz a su papá acá».
Martín Saénz de Santa María, cuya mamá es tía de Jarry, también celebró el triunfo: «Llegué un poquito tarde al partido, pero fue la mejor parte jajajá. Es rico ver que Nico y Ale ganen, ayer (domingo) estaban un poco bajoneados después de la derrota. Pero ahora se veía que tenían buena química. Ojalá les quede para largo acá».
Este martes (alrededor del mediodía de Chile), la dupla Jarry y Tabilo tendrá otro duro examen ante los checos Tomas Machac y Adam Pavlasek en la ronda de los 16 mejores. Los 37 grados que se pronostican para esa hora en París jugarán su partido aparte.


