Además, el Consejo de Monumentos Nacionales lo considera un Lugar de Memoria
Con 122 años, el viejo edificio se suma a la colección de bienes muebles de su interior, protegidos desde el año 2006.
Fundado en mayo de 1902 como uno de los principales faros de la educación pública y laica de la república, a lo largo de sus 122 años de funcionamiento el Internado Nacional Barros Arana (INBA) ha dejado su impronta imborrable en la vida nacional.
En atención a su historia académica y para evitar el ya avanzado proceso de deterioro que presenta su sede, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) decidió otorgar la categoría de monumento histórico al viejo edificio ubicado en la calle Santo Domingo 3535, justo frente al parque Quinta Normal.
¿Qué significa en concreto que sea un monumento histórico? Como explica Patricio Massardo, gerente de Principios Patrimonio Chile, que se dedica a rescatar y conservar patrimonios arquitectónicos, «el decreto protege un inmueble con valor patrimonial», lo que significa, para efectos prácticos, que no se puede, por ejemplo, llegar y demoler la estructura para construir un mall. «La medida complejiza todos los procesos de permisología para intervenir la estructura, al punto que, para hacerlo, se debe contar con la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales».
Además, el propietario deberá «conservar el inmueble debidamente», para lo cual existen varios fondos del Estado para ayudar a los particulares a cumplir esta tarea.
Algo de historia
Concebido por el entonces Ministerio de Industria y Obras Públicas como un «palacio educacional», el diseño del INBA estuvo a cargo del arquitecto francés Víctor Henry de Villeneuve, quien se inspiró en los mejores internados de su país.
El resultado fue un edificio ecléctico, muy propio de principios del siglo XX, en que las influencias neoclásicas expresadas en su fachada simétrica, con planos retranqueados, pórtico de acceso y vanos en arco de medio punto y rebajado, se fusionan con elementos Art Decó, estilo decorativo que se expresa a través de elegantes líneas geométricas.
Con una planta arquitectónica caracterizada por espacios secuenciales organizados en torno a dos ejes centrales, destacan sus dos patios principales flanqueados por galerías y corredores perimetrales que llevan al hall central, espacio de doble altura donde destacan su gran tragaluz y escaleras laterales de mármol, marco ideal para la escultura de Diego Barros Arana, creación de Virginio Arias.
Felices
«Esta declaratoria es un reconocimiento a una institución tan emblemática, con una comunidad activa y orgullosa de su patrimonio y con un fuerte sentido de pertenencia, asegura la subsecretaria del Patrimonio Cultural y presidenta del CMN, Carolina Pérez Dattari, quien celebra «que haya coincidencia en la relevancia de resguardar y proteger este inmueble, que desde 2006 ya alberga a otro Monumento Nacional, como son sus bienes muebles, que incluyen libros, óleos, muebles y documentos, que dan cuenta de la historia educacional del país».
Lo mismo piensa María Alejandra Benavides, la actual rectora del internado, también conocido por su denominación A-17, quien destaca que «como comunidad educativa estamos muy agradecidos de que nos hayan escuchado, por lo que para mí es un honor liderar este establecimiento histórico y me entrega la tremenda responsabilidad de seguir levantando la educación pública al más alto nivel».
Por sus aulas han pasado importantes políticos, como el presidente Patricio Aylwin y decenas de premios nacionales de todas las áreas, como Nicanor Parra, Carlos Pedraza, José Maza, Mario Recordón, entre muchos otros.
Pero el nuevo estatus del edificio no busca solo garantizar la protección a largo plazo de su patrimonio arquitectónico e histórico, sino también su importancia como un sitio de memoria, ya que algunas de sus dependencias fueron utilizadas como lugares de detención ilegal durante los días posteriores al 11 de septiembre de 1973.
Harold Alarcón, del Centro de ex Alumnos y solicitante de la declaratoria, destacó que «me parece perfecto que el INBA sea reconocido en su totalidad pues permite defender la infraestructura completa, porque todo el terreno es el relato de la educación pública en Chile».


