Estaban en una habitación en el fondo del terreno ubicado en Providencia
Las paredes de esa pieza están como quemadas, es como si fuera un horno, detalla Claudia Espinoza.
Claudia Espinoza no tiene del todo claro si se queda o se va de la casa que acaba de arrendar junto a su familia. Se trata de una casona espaciosa y clásica ubicada en calla Manuel Montt de Providencia. Es de adobe, dos pisos altos y un entretecho enorme, varias habitaciones más un patio soleado.
El tema que la hace dudar sobre si darle curso o no a armar su vida ahí con los suyos es lo que encontraron mientras limpiaban una habitación ubicada al fondo de la propiedad. ‘Ayer venían a pintar y entre todos avanzamos con la limpieza. Lo último eran unas piezas de adobe ubicadas al fondo. Primero encontramos tesoros con libros antiguos -como un tomo de La Araucana de 1910-, grabados, mucha loza antigua y al final topamos con algo duro como un mármol. Al levantar unas maderas se trataba de una lápida que tiene un nombre, sin fecha de nacimiento y con fecha de defunción en el año 74', cuenta Claudia, dedicada a la venta de automóviles online.
La PDI llegó a la casa, cercó todo, dice Claudia. ‘Nosotros escuchamos decir a la PDI que eran osamentas humanas, pero luego dijeron que eran huesitos de animales, que no había problema y podíamos seguir acá con normalidad', agrega.
Las osamentas, explica Claudia, estaban bajo un poco de tierra, sin un contenedor, y bajo ellas hay una losa de cemento. ‘Las paredes de esa habitación están como quemadas, es como si fuera un horno, todo muy raro'.
¿Sabe si los anteriores dueños o arrendatarios sabían de esto?
‘Creo que el dueño era un español que vino en el barco de Neruda. Pero parece que anteriores arrendatarios no se habían metido en la pieza del fondo'.
Javier Campos Morales, comisario de la Brigada de Homicidios de la PDI, precisó que ‘según el análisis realizado se determinó que las osamentas no serían de origen humano. También se halló una lápida que no tendría relación con el hallazgo de las osamentas ya que el lugar donde fueron encontradas sería un lugar de acopio de elementos'.
La casa ahora se ha transformado en una atracción en el barrio. Los vecinos llegan a ver las dependencias del fondo, donde se hallaron los tesoros de Claudia, más la lápida y las osamentas.
‘Acá había un proyecto de vida. Arrendamos por cinco años y calculábamos que en una semana más estábamos listos para habitar la casa. Ahora no está tan claro. A mi en todo caso no me da miedo, de hecho me da mucha paz la casa. Yo me quedaría', comenta Claudia.


