Las comediantes mantienen un podcast y ahora lanzaron el libro Manual de primerizas
Compinches hace más de una década, ambas tuvimos pérdidas bien dolorosas y quedamos embarazadas en fechas similares, comentan. Llegaron a compartir ropa de sus guaguas.
Las obligaciones no les dejan tanto tiempo a Chiqui Aguayo y Alison Mandel para juntarse como quisieran. Aún así, son muy amigas y se esfuerzan para comer solas al menos una vez al mes un menú que va desde los mariscos a la comida rápida.
‘Nos mandamos WhatsApp varias veces todos los días. Compartimos cahuines, noticias, fotos y ella me manda stickers. A veces no responde en media hora y yo le escribo ¿qué pasa, qué pasa?, jajajá', admite Aguayo.
La dupla de comediantes acaba de lanzar ‘Manual de primerizas', un libro que ya está en tiendas, escrito en conjunto en que comparten experiencias y consejos de madres, ya que ambas tuvieron su primer embarazo casi en paralelo durante la pandemia.
Luego de improvisar unas transmisiones online que juntaron a más de 100 mil espectadores, crearon un podcast llamado ‘Primerizas', de la productora Estudios Neverland, que esta semana estuvo segundo en el ranking de popularidad de Spotify.
Ahora Amal (hija de Chiqui) y Baltazar (hijo de Alison) ya cuentan con seis años y cursan primero básico, pero el podcast sigue vigente con los comentarios de miles de mujeres que ríen ante las anécdotas.
Chiqui y Alison se conocieron hace más de una década, cuando ambas hacían clases en un instituto. Un día, Aguayo se le acercó a su colega para proponerle que actuara para una obra que tenía lista. ‘Pero no la había escrito aún', recuerda la rubia.
Se hicieron tan amigas que Alison le recomendó hacer un casting para el antiguo ‘El club de la comedia' y ahí se convirtieron además en compañeras de elenco.
¿Cómo surgió el podcast? ‘Ambas tuvimos pérdidas bien dolorosas y quedamos embarazadas en fechas similares. En pandemia no teníamos red de apoyo porque no le podíamos pedir a nuestras mamás o amigas que vinieran y nos ayudaran, sólo era por teléfono', comenta Aguayo.
Las preguntas que les surgían sirvieron para compartirlas con sus seguidoras, que formaron una comunidad. ‘Hemos tenido una crianza a la par con Chiqui. Ella es más aprensiva y yo más múltiple porque soy mamá de cuatro (dos con Pedro Ruminot y dos previos que aportó el comediante). Pero cuando partimos no había dónde ir y aprovechamos el sobre consumo de internet', asegura Mandel.
Ambas guaguas padecían alergias alimentarias. Además, Amal tenía problemas de lactancia y Baltazar dormía poco o nada. ‘Por el miedo a una nueva pérdida, no le compré ropita a Baltazar y cuando nació no tenía nada. Había planeado ir de compras cuando naciera, pero llegó la pandemia y estaba todo cerrado. Chiqui me ayudó con eso: me mandó unas panties de Amal y las cortamos como pantalones. Era gracioso porque decía algo así como la niña de mamá, jajajá', dice Mandel.
¿Geriátricas?
Ambas coinciden en que la maternidad trae consigo el miedo de convertirse en el único sostén de un nuevo ser humano. ‘Y algunos de los mitos que escuchas son sorprendentes: nos dijeron que no había que mecer a las guaguas porque se les soltaba el cerebro', asegura Aguayo.
‘Y las dos ya no éramos tan jóvenes. De hecho, nos pusieron mamás geriátricas', acota Mandel. Suma que uno de los grandes aprendizajes del proceso se resume en que es inútil aspirar a ser una mamá perfecta. ‘Nos reíamos de la perfección. Todos quisiéramos que los niños no comieran azúcar o no vieran la tele, pero a veces los papás tienen que trabajar y no hay otra cosa que se pueda hacer', asegura Chiqui.
En la amistad que las une, ambas comparten que mientras Mandel es más reflexiva, Aguayo la supera en impulsividad. Esta última afirma: ‘Los niños tienen buena onda, aunque al principio, cuando se veían, no se pescaban mucho. Pero ahora Amal quiere a Mila, la hija menor de Alison'. Su compañera añade: ‘Es que yo soy más paciente y Chiqui es más decidida. Donde vamos, encontramos que siempre nos dan consejos. Nosotras solemos rescatar la comedia de todos los eventos que vivimos. Eso es súper sanador'.


