Aunque sabemos con semanas de anticipación lo que pasará en ese reality, sigue marcando una sintonía envidiable.
Pese a lo ostensiblemente desfasado que se transmite, «Tierra brava» (Canal 13) sigue atrayendo a la teleaudiencia. Sin ejemplos no hay paraíso argumentativo: marcó un promedio de 17,1 puntos de rating hogar cuando entró Daniela Aránguiz, ha registrado peaks cercanos a las 20 unidades y, pese al ruido que hizo «Gran hermano Chile», fue el reality show más visto en Chile el 2023.
A causa de este delay de todo lo que vemos en pantalla ya estábamos al tanto con semanas de anticipación de: el dedo de Junior Playboy mordido por un burro, el fuerte cruce entre Angélica Sepúlveda y Fran Undurraga, Miguelito y Fabio Agostini como parranderos fugitivos, el adolescente acercamiento entre Arturo Longton y Shirley Arica. Todo.
A muchos les debe intrigar que la gente conozca de antemano lo que va a pasar y que eso no atente contra su fidelidad con el proyecto, pero el fenómeno es explicado por estudios recientes, de la American Marketing Association, que han concluido que reseñas de películas que incluyen spoilers de las mismas tienen un efecto positivo en los ingresos de taquilla, al reducir los niveles de incertidumbre de los futuros espectadores.
Todos vimos «Titanic», «Apolo 13» y, en Semana Santa, «Jesús de Nazaret» sabiendo el final y no sé de nadie que se haya arrepentido. Una cosa es saber lo que ocurrirá y otra, muy diferente, es presenciar cómo ocurrió definitivamente. Los «sapos de reality» (heroica rama sobreviviente de la opinología) nunca lograrán describir con pelos y señales lo que vaticinan ni, por lo tanto, aplacar la curiosidad televidente; al revés, la atizan.
Con «Tierra brava» pasa que los «especímenes» convocados a este experimento son mediáticamente muy atractivos, a lo que hay que sumar que con el paso del tiempo todos los cambios y evoluciones han sido mayoritariamente positivos. A saber:
1.- Ha bajado las revoluciones Junior Playboy, que de enfant terrible pasó a ser el mejor portado. Es como si al personaje le hubieran practicado una lobotomía.
2.- Se fue Pamela Díaz («la matona de la cárcel», como la calificó otra participante, Nicole Block) y con ella, su bullying y sus pesadeces. No tuvo la inteligencia emocional para percatarse de que ese trato ya no se usa.
3.- A Angélica ahora la sentimos más cercana. Y Alexandra Méndez («La Chama») es muy divertida cuando quiere.
Uno que no ha seguido esta edificante tendencia es Longton, demasiado inseguro y poco resuelto para sostener por cinco minutos más su megalómana autodenominación de «La leyenda» sin que suene a chiste.


