Lapidario reporte del árbitro José Cabero tras la trifulca en el duelo entre la UC y Colo Colo
La violencia situacional alimenta el mecanismo de violencia organizada, reflexiona Fabián Belmar, investigador del Centro de Estudios Públicos.
El bochornoso final del partido de Universidad Católica ante Colo Colo, con pelea entre futbolistas incluida, dejó a todos expectantes del informe del árbitro José Cabero. El reporte del juez salió a la luz este lunes y apuntó directamente a cuatro futbolistas, además de un miembro del staff del Cacique.
‘Al término del partido se originó una confrontación colectiva entre jugadores de ambos equipos, observándose conductas violentas consistentes en golpes de puño, empujones y agresiones mutuas entre diversos participantes, alterando gravemente el orden y el normal desarrollo del cierre del encuentro', comenzó el reporte.
Cabero corroboró las cuatro expulsiones correspondientes a los cruzados Vicente Bernedo y Daniel González y los albos Joaquín Sosa y Javier Méndez. ‘Los jugadores individualizados participaron activamente de la confrontación, intercambiando golpes con adversarios y manteniendo conductas violentas de manera recíproca, siendo necesaria la intervención de ambos cuerpos técnicos y personal de apoyo para controlar la situación', se leyó después.
La figura de Javier Díaz Ferrada, kinesiólogo de Colo Colo, también apareció en el reporte arbitral. ‘Dicha persona participó activamente en los hechos, observándose de manera desafiante y prepotente, además de lanzar agua desde una botella hacia el sector donde se desarrollaba la confrontación. Esa conducta contribuyó a incrementar el nivel de tensión entre ambos equipos y a intensificar los incidentes colectivos', escribió el juez Cabero.
El kinesiólogo y los cuatro futbolistas deberán comparecer ante el Tribunal de Penalidades este martes para conocer sus respectivos castigos.
Fabián Belmar, investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), aporta su visión de lo vivido el domingo en la precordillera. ‘No conviene leer este incidente como un caso más de violencia en los estadios, ya que lo que ocurrió en el Claro Arena fue violencia situacional, no organizada. Pelea entre jugadores de toda la vida. A diferencia de la violencia de barras, estos son incidentes que el fútbol sí sabe procesar, ya sea con el informe arbitral o el Tribunal de Disciplina', dice.
Las celebraciones de los jugadores de Colo Colo, a su juicio, podrían inspirar otros actos indeseados. El año pasado los cruzados hicieron algo similar tras vencer en el estadio Monumental y hasta cantaron ‘un minuto de silencio para el indio que está muerto': un clásico de las bravatas del fútbol en Sudamérica. ‘La provocación entre jugadores siempre ha existido, ya es parte del deporte. El problema es que este tipo de gestos funciona como pasto seco para las prácticas violentas de las barras, organizaciones que necesitan combustible simbólico para activarse. Ahí la violencia situacional alimenta el mecanismo de violencia organizada', reflexiona Belmar.
Iván Guerrero, ex árbitro internacional FIFA, cree que las provocaciones son insuficientes para la desmedida reacción de los cruzados. ‘Uno debe mantener la calma en ese tipo de situaciones. Si un tipo te viene a celebrar al lado, bueno, ya podrás hacerle lo mismo en otro partido. En la cancha siempre se dicen cosas fuertes. Si todos estuvieran reaccionando ante cada celebración los partidos terminarían en trifulcas todos los días. No puede ser la excusa de que los jugadores están a cien de pulsaciones. El árbitro está a doscientas pulsaciones y no se altera ni arma escándalo', analiza el ex juez.
‘No podemos echarles la culpa a las pulsaciones, uno tiene que controlarse.
Somos gente grande, que tiene nivel y que debiera controlar sus ímpetus', cierra Guerrero.


