Alcaldes de Providencia y Maipú proponen a las fuerzas políticas acordar 7 puntos estratégicos
También responden a los críticos tanto del oficialismo como de la oposición.
La propuesta conjunta de amplios acuerdos para construir el Chile de los próximos 30 años, de los alcaldes de Maipú, Tomás Vodanovic, (FA), y de Providencia, Jaime Bellolio (UDI), ya comenzó a generar interferencias en sus respectivas colectividades. En una carta publicada el domingo en El Mercurio, los jefes comunales hacen un llamado a las fuerzas políticas a ponerse de acuerdo para resolver los problemas y enfrentar los desafíos que tenemos como país en siete áreas, desde reformas al sistema político, seguridad ciudadana y crecimiento económico, hasta inteligencia artificial.
Muchos quienes lean esta nota quizás son muy jóvenes, pero en Chile existió una política de los acuerdos, estrategia de gobernabilidad adoptada en la década de 1990, entre la Concertación y la oposición de derecha, tras el retorno a la democracia, impulsada para dar estabilidad a los avances en materia económica, social y de políticas públicas que el país requería. Bellolio y Vodanovic explican su política de los acuerdos 3.0, no exenta de críticas de sus propios sectores políticos.
¿Cómo y por qué nace la idea de juntarse desde veredas opuestas?
Vodanocic: «La carta nace de una convicción: si algo tenemos que defender hoy, más allá de nuestras diferencias, es la democracia liberal, que está bajo amenaza por regímenes autoritarios, por populismos y demagogias, y por fenómenos nuevos como la irrupción de la inteligencia artificial. Escribimos esta carta con Jaime Bellolio porque es alguien con quien hemos dialogado en el pasado y con quien compartimos estas preocupaciones. No es un ejercicio de borrar las diferencias: partimos reconociendo que miramos la sociedad de forma distinta. Pero hay ciertas agendas de largo plazo, que hoy no están en la conversación pública, donde sí podemos construir puntos de encuentro».
Bellolio: «Desde hace tiempo nos veníamos topando en distintas instancias como foros y presentaciones. Ahí compartimos una mirada: resetear el país cada cuatro años es una mala idea y la carencia de un horizonte común cierra espacio para la colaboración. Al mismo tiempo, resulta ineludible la experiencia como alcaldes. A nivel local las personas sí piensan en un horizonte de largo plazo y logran acercarse porque comparten la cotidianeidad. Eso permite superar las trincheras de la ideología, facilitando la colaboración».
¿Por dónde partir?
V.: «Identificamos siete ejes: reforma al sistema político, modernización del Estado y empleo público, un pacto por la infancia y la vejez, un plan nacional de infraestructura, estrategia de crecimiento económico, seguridad y un acuerdo en tecnología, pero si vemos dónde ya hay algo consenso, diría que el empleo público y reforma al sistema político. Son áreas que en la experiencia de gobernar municipios, muchos alcaldes y alcaldesas de distintas veredas ya hemos considerado prioritarias».
B.: «Lo primero fue lanzar la invitación y proponer siete temas fundamentales para el desarrollo de Chile en el largo plazo. Ese llamado ha sido muy bien acogido por una enorme cantidad de ciudadanos: autoridades locales, autoridades nacionales, ciudadanos de a pie, académicos y un sinfín de personas que quieren recuperar la esperanza en el futuro. Esto no se trata de reemplazar ni la tarea del Congreso ni la agenda del gobierno, sino de construir un marco compartido de diagnósticos y metas. La experiencia nos indica que es allí donde resulta más fácil ponernos de acuerdo en los medios».
¿Qué señales políticas se necesitan de ambos sectores para que esto funcione?
V.: «La señal más clara es la voluntad real de dialogar y ceder. Lo vivimos con la reforma de pensiones: el gobierno cedió bastante, y un sector de Chile Vamos también cedió para destrabar el acuerdo. El Partido Republicano no quiso sumarse, y si esa hubiera sido la actitud general, hoy no tendríamos reforma de pensiones. Lo mismo hicimos los alcaldes con el acuerdo amplio en contribuciones: de la UDI al Partido Comunista, cediendo cada uno parte de sus principios. Un gobierno con vocación de acuerdos amplios podría, por ejemplo, convocar una comisión transversal para estos siete temas y enviar al Congreso solo lo que logre el respaldo de más del 80% de sus integrantes. Esa es la señal que a mí me gustaría ver desde distintos sectores, en especial el gobierno».
B.: «Generar confianza nunca es fácil. Sin embargo, resulta claro que mucha gente está cansada de la confrontación y por eso el llamado ha tenido tan buena aceptación. Creo que la clave está en construir desde la diferencia, sin negar aquello que nos hace distintos. Vivimos en democracia y tenemos derecho a discrepar. Pero esa misma convicción democrática nos obliga a buscar resultados que cierren el paso al populismo y la demagogia. Hasta ahora la palabra que más hemos escuchado es esperanza. Y, para estar a la altura, resulta clave llegar a propuestas concretas».
Hay sectores de ambos mundos que no están contentos con la carta.
V.: «Entiendo que existan críticas, y me parece legítimo: somos partidos amplios y está bien que haya distintas miradas. A quienes están molestos les diría que nadie está pidiendo renunciar a sus convicciones, ni yo se lo pido a Jaime Bellolio ni a la derecha, ni él me las pide a mí. Si queremos que las cosas se materialicen en Chile, en algún momento hay que sentarse a conversar con quien piensa distinto. Las críticas forman parte de la política que haya distintas opiniones. Lo que a mí me deja tranquilo es que la recepción de la carta fue, en general, muy transversal: desde el presidente Boric hasta Evelyn Matthei, pasando por Ignacio Briones y Carolina Tohá, además de gente del mundo académico, social y empresarial. Que haya desacuerdo no invalida este ejercicio, al contrario, confirma que hace falta. Si algo faltaba en el debate público era precisamente esto: mostrar que se puede disentir sin atacarse».
B.: «Doy vuelta la pregunta: ¿existe otra opción? La confrontación solo ha dado malos resultados a Chile. Llevamos casi siete años así y no vivimos mejor. Mientras tanto, las tareas pendientes no hacen más que acumularse. Nuestra propuesta es un horizonte compartido y, como decíamos en la carta, es para plantar árboles de cuya sombra no disfrutaremos. Estamos pensando en la próxima generación».
Alcalde Vodanovic, se le critica por actuar fuera de la agenda del FA y legitimar a la derecha, ¿qué opina?
«No se contraviene ningún principio del Frente Amplio. Que un sector de la militancia la cuestione es legítimo, pero la mayoría de los liderazgos con los que he conversado, incluida la presidenta del partido, Gael Yeomans, y el propio ex presidente Boric, han respaldado su espíritu, frente a los riesgos que enfrenta la democracia liberal, y que es necesario construir acuerdos con sectores de la derecha dispuestos a hacerlo. Y sobre la idea de «legitimar a la derecha», creo que hay que hacer una distinción. Legitimamos una derecha dialogante, democrática y dispuesta a sentarse a buscar acuerdos, y marcamos diferencias con una derecha que apuesta por dividir, polarizar y hacer avanzar sus agendas de forma más autoritaria. En ese sentido, Jaime Bellolio representa una forma de hacer política con la que, pese a nuestras diferencias, es posible conversar y construir ciertos mínimos de largo plazo».
Alcalde Bellolio, lo han criticado por validar al FA como interlocutor y debilitar a la derecha, ¿qué opina?
«Aquí es importante precisar. En democracia el otro es válido por definición. Así lo reconoce la ley. En Chile nadie debe ser validado. En segundo lugar, habría que tener una visión muy pesimista de la derecha para creer que se debilita por tender puentes con otros sectores. Al contrario, se fortalece cuando demostramos que lo que nos importa es Chile, su destino y su gente. Entender que avanzamos más lejos cuando somos varios es fundamental».