Hijo de Kalule Meléndez rifa camisetas de Vidal y Aránguiz para financiar su operación de rodilla
Matías Meléndez se cortó el ligamento cruzado mientras trabajaba en el norte. La cirugía y rehabilitación cuestan más de $2.500.000, calcula el joven.
‘Ya estamos más grandecitos. A los 28 años uno tampoco puede seguir dependiendo tanto de los papás', dice Matías Meléndez. El hijo mayor de Rodrigo ‘Kalule' Meléndez explica así por qué decidió organizar una rifa para ayudar a pagar la operación y rehabilitación de su rodilla. Su padre aportará una parte del dinero, pero él quiso hacerse cargo también de los gastos.
Todo comenzó hace tres semanas, en el norte. Matías, de 28 años, trabajaba en el campamento minero Cachorro, cercano a Calama, y aprovechó un descanso para jugar fútbol. ‘Me había ido a trabajar al norte y, jugando a la pelota, me corté el ligamento cruzado anterior', cuenta.
El joven es técnico en medio ambiente y actualmente estudia ingeniería en la misma área. El proyecto en el que trabajaba termina a fines de este mes, junto con su contrato. Tras la lesión volvió a Santiago y ahora vive con su padre mientras realiza la rehabilitación.
Kalule lo contactó con Jorge Cheyre, traumatólogo de la Clínica Meds que también lo había operado a él. El especialista confirmó que debía pasar por el quirófano y Matías fue intervenido el miércoles de la semana pasada. ‘En montos todavía no lo tengo claro, pero creo que, con la operación y la rehabilitación, serán cerca de $2.500.000 o un poquito más', calcula.
Para reunir parte de ese dinero realiza una rifa mediante su cuenta de Instagram, @maturro20. Los premios son una camiseta de Arturo Vidal firmada por el volante y otra de Charles Aránguiz, sin autógrafo. Por cada camiseta puso a la venta 100 números a $5.000: si los vende todos, recaudará $500.000 por cada una y $1.000.000 en total.
La idea surgió después de conversar con su padre. ‘Como los costos eran bien elevados, hablé con mi papá para ver si me podía ayudar a conseguir algunas camisetas y así recaudar fondos para la operación y la rehabilitación', explica. El ex futbolista llamó a Vidal y Aránguiz, con quienes mantiene una relación desde hace años. Ambos aceptaron colaborar.
La entrega de la camiseta de Vidal fue en el estadio Monumental, un día antes de la operación. ‘Fuimos antes de que entrenaran. Arturo salió a recibirnos, conversó conmigo y con mi papá, nos tomamos una foto y me entregó la camiseta', recuerda. Vidal la firmó en ese momento y se interesó por la intervención. ‘Me preguntó con qué doctor me iba a operar. Como el doctor Cheyre es experto en rodillas y también lo había operado a él, me dijo que era un buen doctor y que todo iba a salir bien'.
Con Aránguiz no pudo encontrarse. Cuando llegó al CDA, el mediocampista ya estaba entrenando y había dejado la camiseta encargada a un guardia. ‘Nos acercamos al portón y el guardia la tenía, con todo anotado respecto de a quién debía entregársela. Por eso la camiseta de Charles no está firmada', detalla.
Matías aclara que la ayuda de su padre no se limita a conseguir los premios. ‘Mi papá siempre ha estado presente y me ha ayudado. También me ayudaron con el tema monetario y yo siempre se lo he agradecido', comenta. Sin embargo, recalca que reunir una parte de los recursos fue iniciativa suya: ‘La rifa es para abaratar los costos, porque es bastante dinero el que hay que gastar. Sí hubo ayuda de parte de ellos, pero la iniciativa también fue mía, una decisión personal. Uno no puede seguir dependiendo tanto de los papás'.
Antes de dedicarse al área medioambiental, Matías intentó seguir el camino futbolístico de su padre. Jugó hasta los 25 años como volante de contención, igual que su papá. Hizo las divisiones menores en Colo Colo y Cobreloa, alcanzó el primer equipo del cuadro minero, pasó por deportes Colina y logró un ascenso con Real San Joaquín. También reconoce que, a veces, pegaba como el Kalule: ‘Había que ir repartiendo y salir jugando', dice.
Matías es el mayor de los cuatro hijos del ex mediocampista de Cobreloa, Colo Colo y Estudiantes de La Plata. Su hermano Javier tiene 24 años y juega en Brujas de Salamanca, luego de haber pasado por Cobreloa. Agustín tiene 18, cursa cuarto medio y actualmente no juega, aunque le gusta el fútbol. Maite, la menor, está próxima a cumplir 10 años.
El mayor del clan Meléndez Pérez dice que no tiene preferencia por ningún club chileno. ‘No me identifico con ningún equipo, pero respeto lo grande que es Colo Colo y cuánto quieren a mi papá ahí', señala.


