Siempre hay que averiguar detalles pequeños, que hacen la diferencia en los restaurantes de una ciudad. Una buena muestra es Meze, sencillo restaurante turco que lleva cerca de dos exitosas décadas a la entrada de avenida Manuel Montt. ¿El pequeño detalle? Todos sus cocineros son turcos auténticos, según explica Onur, empresario con nombre de teleserie. En la visita de hace una década al lugar ofrecía el colorido oriental, con una mesa atestada de pocillos y vasijas, algunas de metal, en las que relucían el bronce de los utensilios y los brillantes esmaltes de su decoración. Esos bocadillos, que los italianos llaman «antipastos», acá los define la palabra persa «meze», referida a sabor.
Hoy envases más opacos invitan a concentrar la atención en la variedad de sabores, y en las amigables texturas y equilibrios de las diversas recetas y cocciones. Por ejemplo, un zapallito italiano frito en aceite o «Mucver», con queso de cabra y eneldo, que se retuerce como una flor de sartén. Mientras los camarones «Karidesli Sicak Humus» desfilan en procesión por sabroso sendero de humus, mantequilla y comino. Infaltables, en un estallido de frescura, las hojas de parra rellenas perfuman la mesa de aroma a menta, aceite de oliva y canela. Platos extendidos por oriente y occidente, que sobrepasan fronteras, idiomas y épocas.
Memorable resultó una panita salteada, «Yaprak Ciger» con cebolla, jugosa con perejil y eneldo, recordando un sabroso alimento que se ha perdido en la mesa chilena. Y las pastas rellenas turcas llegan aderezadas con tomate y yogur, de seguro las tías abuelas de los ravioli italianos. Y Chile aporta los buenos vinos, como acompañamiento. Sémola tostada, dulce de calabaza o arroz con leche a la turca completan el paseo. O un favorito: el Cokertme Kebabi de vacuno salteado, papas hilo, coronado de salsa de tomate y yogur.
La apostura de los turcos y su calidad interpretativa pusieron de moda en Chile sus teleseries, y en este local hallamos el detalle que las pantallas no entregan: el culto a sabores bien definidos, formados y aprendidos durante siglos, usados para la ceremonia de comer entre amigos. Renovable placer, vigente a lo largo y ancho del planeta, si hay voluntad.
Restaurante turco Meze
Manuel Montt 270
Providencia
F. 2 2378 3646


