Espacios reproducen el diseño y las terminaciones de una vivienda real
Los proyectos incluyen iluminación interior y exterior, pisos vinílicos, instalación eléctrica y de agua, aire acondicionado y cortinas.
En distintos países crece una tendencia que lleva las casas de muñecas a otro nivel. Lo que antes era un espacio de juego hoy toma la forma de mini mansiones: construcciones a escala infantil que replican las características de una vivienda convencional, con puertas y ventanas, ambientes diferenciados y detalles decorativos inspirados en casas reales.
Estas estructuras son concebidas como entornos pensados para fomentar el juego simbólico, la creatividad y la autonomía. Algunas incorporan cocinas, rincones de lectura, terrazas, sistemas de iluminación y mobiliario a medida.
Esta peculiar moda se observa con fuerza en Estados Unidos y Europa, aunque también ha ganado espacio en Latinoamérica y especialmente en Argentina. En este último caso, empresas desarrollan proyectos inspirados en castillos, casas victorianas o réplicas en miniatura de viviendas familiares. Muchas de estas construcciones pueden verse en barrios privados, especialmente en Nordelta, en Buenos Aires. Hasta la modelo Luciana Salazar mostró en diversas ocasiones la casa de su hija Matilda.
Entre las empresas que han impulsado esta tendencia en Argentina destaca La Petite Maison. La firma fue creada hace nueve años por Natalia Tagliacozzo y Vicky Parra, quienes identificaron una oportunidad en un segmento que entonces tenía escaso desarrollo dentro de la industria infantil.
A diferencia de los modelos estandarizados que predominan en el mercado, la propuesta de la empresa se basa en proyectos desarrollados a medida. Según explica Parra, aunque existen modelos que sirven como punto de partida, el objetivo es que cada proyecto tenga una identidad propia y refleje los gustos de quienes lo utilizarán.
Sus casas pueden incluir instalación eléctrica, iluminación interior y exterior, enchufes, aire acondicionado, cortinas, mobiliario, cocinas de juego, maceteros, decks y distintos elementos decorativos.
«También pueden incorporar agua corriente y bachas (lavaplatos) de acero inoxidable», agrega.
Detrás de cada proyecto existe además una apuesta por materiales y sistemas constructivos de alto estándar. Tagliacozzo explica que las estructuras se desarrollan principalmente mediante steel framing, una técnica utilizada en obras modernas por su resistencia y durabilidad.
«Utilizamos chapas de primera línea, carpinterías de aluminio con vidrio laminado, pisos vinílicos de alto tránsito, mosquiteros, revestimientos premium y terminaciones cuidadosamente seleccionadas para garantizar seguridad, resistencia y una estética impecable. Son estructuras diseñadas para perdurar en el tiempo, con mínimo mantenimiento y los más altos estándares de calidad», señala.
El costo de estos inmuebles varía según las dimensiones, el equipamiento y el nivel de personalización requerido. En términos generales, parten en torno a los US$15.000, aunque los proyectos más exclusivos pueden superar los US$50.000 (más de $45.000.000).
La más grande que han levantado alcanza 25 metros cuadrados, aunque la mayoría de los proyectos se sitúa entre 10 y 12 metros cuadrados.
Parra afirma que la mayoría de sus mandantes son familias que valoran el diseño, la diferenciación y la posibilidad de crear experiencias memorables para sus hijos.
«También hemos trabajado con reconocidos futbolistas y personas del ámbito empresarial», afirma.
Lujo infantil
Munira Halal, especialista en consumo y directora de la carrera de Ingeniería Comercial de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, sostiene que detrás de este fenómeno confluyen dos factores. Por una parte, están los niños que valoran el lujo porque forma parte de su vida cotidiana.
«En el caso de los niños que crecen en familias con muchos recursos, que tienen casas grandes, viajan y acceden a ropa de marca, el lujo forma parte de su experiencia diaria. Son niños que han crecido rodeados de productos y servicios de lujo, por lo que valoran poder vivir ese tipo de experiencias en primera persona», explica.
Esa realidad también se refleja en sus preferencias y formas de juego.
«Si juegan a la casita, por ejemplo, es probable que reproduzcan estándares similares a los que observan a diario, simplemente porque corresponden al entorno que conocen», menciona.
La otra parte viene de los padres, quienes transmiten a sus hijos sus intereses, aspiraciones y criterios de consumo.
A ello se suma una lógica propia del mercado.
«Cuando existe demanda y hay personas dispuestas a pagar estos precios, la oferta naturalmente responde. Por eso, seguirán surgiendo marcas y empresas que ofrezcan no solo casitas de lujo, sino todo tipo de experiencias de alto nivel adaptadas a los niños», señala.