A dos minutos del final, Japón halló el empate con el cuarto gol de cabeza de su historia en los mundiales
Los samuráis azules rompieron la lógica y le anotaron en un córner a una de lasdefensas más altas de la Copa del Mundo.
Ni en el capítulo más apasionante de la recordada serie ochentera de los Supercampeones hubo un final tan electrizante como el que Japón escribió frente a Países Bajos, que en la agonía consiguió un gol de carambola y digno del animé para sentenciar el empate 2-2 definitivo con que abrió el Grupo F del Mundial, que completan Suecia y Túnez.
Autor de ese tanto inolvidable para los «samuráis azules» fue Daichi Kamada, que literalmente no se dio ni cuenta cómo la echó adentro. En un córner agónico al minuto 88, Koki Ogawa ganó entre los centrales naranjas y su testazo dio en la cabeza de su compañero mediocampista del Crystal Palace y en el desvío la pelota murió en la red (ver galería de fotos en https://goo.su/3K8yXY).
«Fue como sin querer queriendo, pero igual vale», lo describió Fernando Solabarrieta a través de la transmisión de Chilevisión y mientras los fanáticos del Sol Naciente festejaban como un triunfo la conquista histórica. Y no es para menos: según el estadístico español MisterChip (@2010MisterChip), el de Kamada fue un tanto que se metió derecho en los anales, ya que se trató del «CUARTO gol de cabeza de Japón en TODA la historia de la Copa del Mundo (Nakata en 2002, Okazaki en 2014, Osako en 2018). Y apenas el SEGUNDO gol japonés a partir del minuto 85, tras el de Okazaki en el 87 a Dinamarca (2010)».
Para Ronald Koeman, técnico de la Naranja Mecánica, el gol de Kamada será la razón de las pesadillas que tendrá por varias noches. Primero, porque el triunfo lo tenía en el bolsillo después de los goles del eterno Virgil Van Dijk y Crysencio Summerville, a los 51 y 64, respectivamente, mientras que Keito Nakumara descontó para los asiáticos a los 57.
Sin embargo, lo realmente doloroso para el entrenador de la antigua Holanda es que Japón le birló de las manos de la victoria a través de un cabezazo y en una pelota parada, lo que parecía imposible frente a una de las defensas más altas de este Mundial 2026. O sea, que le ganaran un cabezazo a Virgil van Dijk de 1,95 m. y Micky van de Ven de 1,93 m. era para tirarse los pelos.
Para peor, en las huestes naranjas sigue la amargura por la casi segura renuncia a la selección del capitán Virgil van Dijk, quien según la publicación neerlandesa SoccerNews ya tiene decidido que este será su último acto con los Países Bajos. Para un jugador que ha liderado a su país en finales europeas, bajo una intensa atención mediática y a través de cambios generacionales, el momento parece deliberado más que dramático.
La idea de poner fin a sus días con la jineta de la Orange viene de hace rato en la cabeza del defensor del Liverpool, quien públicamente se ha quejado del ambiente tóxico por las críticas a la selección. «Había tanta negatividad dentro y alrededor del grupo en ese momento que durante un tiempo acabé completamente harto de ello», dijo hace un tiempo anunciando que su adiós al combinado nacional está más cerca que lejos.


