Volver a empezar
Es tiempo de aceptar que lo que había no era tan malo
Cuatro años después y es hora de volver a empezar. Es hora de aceptar que lo de la nueva Constitución ya no fue y que hay que hacer lo que se pueda con lo que se tiene. Es tiempo de aceptar que lo que había no era tan malo, y que la mayoría de las veces conviene avanzar lento, pero seguro y no rápido para quedar donde mismo. Es momento de entender, crecer, ceder y proponer.Si la clase política no avanza así, el país se seguirá degradando. Si el gobierno, el oficialismo y la oposición no encuentran una forma de entender que parte de la razón de por qué todo ha empeorado es por su ambición desmedida, los problemas seguirán sin solución. Es difícil renunciar, pero es más difícil afrontar las consecuencias de no haber renunciado a tiempo. Ahora es cuando.
Si quiere revertir la delicada situación política, económica y social, el gobierno debe abandonar su agenda expansiva. Se entiende que quiere hacer grandes transformaciones, pero se debe dar cuenta de que ya no fue. Lo mejor que puede hacer ahora es volcarse de lleno a resolver las urgencias de la gente. A gestionar la crisis con oficio. Y, si le sobra algo de tiempo, al final, recién ahí volver a pensar en grande.
La oposición, por su parte, debe cooperar. No se puede negar a todo lo que le parezca demasiado muy poco. Debe poner de su parte. Debe entender que, si el gobierno no avanza, el país no progresa. Y si el país no progresa, pierden todos, ellos incluidos. El gobierno debe ser capaz iniciar acuerdos, pero si el gobierno no puede o no quiere, quizás la oposición puede poner la primera piedra. Es hora de volver a empezar.


