En Plan perfecto la matriarca de nuestra TV aporta camionadas de sentido común.
Antes de comenzar esta columna, una explicación a los fieles lectores. Habitualmente mi elección de los mejores rostros televisivos de cada mes es consignada por este implacable vigía de la pantalla chica al inicio de la siguiente hoja del calendario. Sin embargo, debido a que estuve de vacaciones y que me reintegro hoy al templo del trabajo, nos ponemos al día en esta fecha.
Esta vez destacaremos como la figura más descollante de mayo a la transgeneracional Eli de Caso, por su cometido como asertiva panelista de ‘Plan perfecto', el franjeado farandulero de las tardes de Chilevisión.
Ya me había empezado a llamar la atención en este programa en abril, cuando le llamó la atención a través de su cámara a su ahora colega opinóloga Daniela Aránguiz, de ‘Sígueme' (TV+). Todo, por declaraciones de la actual pareja de Cuco Cerda contra su entonces ‘concuñada' Faloon Larraguibel.
Entre otras cosas, acusó a su interpelada de tener ‘poca capacidad para mirarse a sí misma' y consideró ‘superficiales' los logros de los que se jacta la ex ‘Mekano'. ¡Qué le dijeron a Daniela! Contraatacó sacando la teoría de que su contenedora le levantó el novio a una de sus hijas. Eli no se quedó callada y al siguiente programa comentó que, según ella, Aránguiz solo sabe hablar mal de la gente sobre la que opina.
De ahí en más, no ha dejado de hacerse escuchar, aunque cayendo a veces en exabruptos como cuando le espetó ‘¡cállate!' a su compañera de mesa Antonella Ríos, que acababa de llegar de ‘Que te lo digo' de Zona Latina.
La misma Antonella, pese a ese episodio (le ofreció disculpas Eli el mismo día) le guarda mucho respeto, al igual que Patricio Sotomayor, Renata Bravo, Macarena Venegas, Miguel Acuña, Disley Ramos y los conductores Eduardo de la Iglesia y Fran García-Huidobro.
Se lo ha ganado, en todo caso. No está al aire y en un canal con ‘pantalla caliente' solo por su trayectoria. Vive un gran presente. Pone la cuota de sensatez en muchos de los debates. Analiza cada tema con distancia prudente, pero cuando se decide a emitir un juicio lo hace sin ambages, como en el caso descrito hace unos párrafos.
Es tan clara, madura y certera al hacer uso de la palabra que está contribuyendo significativamente a disipar la fama que tenía en los 90 de, en su afán por insuflar optimismo a los atribulados televidentes que llamaban a su programa de servicios, verlo todo demasiado light. Los tiempos del ‘¡Rico, buena onda!'
Más vigente que nunca, en CHV Eli de Caso está superando todas sus marcas.


