Especialista en materiales analiza las principales alternativas de cerramiento
El interés por aprovechar estos espacios durante todo el año ha impulsado la demanda por sistemas que protegen del frío, la lluvia y el viento.
Los sistemas de cierre de terrazas han ganado protagonismo los últimos años. La gente ya no quiere ese espacio solo para los meses de calor, quiere aprovecharlo durante todo el año, ya sea para trabajar, compartir en familia o simplemente descansar sin exponerse al frío, la lluvia o el viento.
La tendencia ha encontrado eco en las redes sociales. Una de las publicaciones más recientes de la empresa especializada en cerramientos @Decoflat_ superó los 15.000 likes y registró más de 200 compartidos en Instagram.
Detrás de la empresa está el ingeniero comercial Danilo Toro Fuenzalida, quien comercializa cierres de vidrio y PVC.
Según explica Toro, la idea de emprender en esto surgió tras detectar el éxito que este tipo de soluciones tenía en Australia. Durante tres años vivió en ese país con una visa Working Holiday y, al regresar a Chile, montó su negocio de venta de Ziptrak, una marca australiana especializada en persianas exteriores.
«Es una solución que se creó para responder a las condiciones climáticas de Australia. La cortina ayuda a proteger de los mosquitos, las ráfagas de viento y la lluvia», explica.
Ofrece dos alternativas. La primera corresponde a una lámina transparente de PVC japonés de 0,75 milímetros de espesor. La segunda utiliza tela sunscreen, un material que filtra la radiación solar y permite una mayor circulación de aire.
La diferencia entre ambos sistemas radica en el nivel de aislamiento.
«El PVC deja el espacio completamente hermético. No entra agua, frío ni viento. Es un producto pensado principalmente para el invierno. En cambio, el sunscreen funciona muy bien en verano y también aporta protección durante los meses fríos, aunque no alcanza el mismo nivel de sellado. Es una tela que deja pasar el aire», señala.
¿Qué tan hermético es el sistema de PVC?
«Funciona mediante perfiles laterales por donde se desplaza la tela. Cuando ésta queda inserta en esos rieles, se genera un cierre prácticamente total. Además, incorporamos distintos elementos de sellado que mejoran el aislamiento. La tela está termosellada en sus uniones y tiene una resistencia muy alta. El resultado es un sistema completamente hermético».
En términos de precio, el sistema Ziptrak tiene un valor aproximado de $140.000 por metro cuadrado más IVA.
La empresa también cuenta con un producto más frecuente en el mercado: el cierre plegable de vidrio laminado de diez milímetros conocido como «Vista Libre». Su costo es de $200.000 por metro cuadrado más IVA.
¿Cuál conviene más?
«No es que una opción sea mejor que la otra. Hay distintos factores que considerar. Cuando el espacio es limitado, Ziptrak suele ser más conveniente. El vidrio, en cambio, tiene una apariencia más elegante. La ventaja del sistema tipo roller es que, al subirlo, desaparece por completo y no ocupa espacio. Cuando quieres despejar la vista, no queda ningún elemento que interfiera. En el caso de los cierres plegables, los paneles de vidrio se acumulan en los costados y pueden ocupar alrededor de 50 centímetros».
Sobre la vida útil de estos productos, Toro asegura que la duración depende de las mantenciones periódicas.
«Nosotros entregamos un kit de mantención que incluye lubricante para los rieles y productos específicos para la limpieza del PVC. Si se mantiene limpio y lubricado, no debería presentar fallas. El polvo puede afectar el funcionamiento, por lo que recomendamos una limpieza regular durante todo el año. Con esos cuidados, perfectamente puede durar 20 años o más», sostiene.
Las alternativas
Juan Luis Palma, doctor en Ciencias y director del Centro de Ingeniería en Materiales (CIIMAT) de la Universidad Central, explica que actualmente existen distintas alternativas para cerrar terrazas. Entre ellas menciona el PVC rígido, el vidrio templado simple y el vidrio termopanel.
«El vidrio simple ofrece un aislamiento térmico limitado. El frío se transmite rápidamente y el calor interior también se pierde con facilidad. En cambio, el termopanel está compuesto por dos láminas de vidrio separadas por una cámara de aire, lo que genera una barrera térmica muy eficiente. Probablemente sea la mejor solución desde ese punto de vista, aunque también es más costosa», advierte.
Respecto de los sistemas de PVC, señala que suelen representar una alternativa más económica frente al termopanel, aunque con ciertas diferencias en desempeño.
«No alcanzan el mismo nivel de aislamiento térmico que un termopanel y tampoco ofrecen la transparencia del vidrio», explica.
Aun así, destaca que todas estas soluciones cumplen adecuadamente una función clave: proteger del viento exterior y generar un espacio más controlado desde el punto de vista ambiental.
«Al eliminar las corrientes de aire, el recinto puede calefaccionarse con mayor facilidad. Si la idea es reducir al máximo la necesidad de calefacción, el termopanel sigue siendo la mejor alternativa», enfatiza.
¿Cuál es más estético?
«Visualmente prefiero el vidrio. Se ve más limpio, mantiene su transparencia con el tiempo, no se opaca ni se raya con la misma facilidad. Además, ofrece muy buenas prestaciones en materia de aislamiento cuando se utiliza en formato termopanel».


