La conmovedora despedida de los compañeros de curso de Alejandro Águila
Miles de personas le dieron el último adiós al menor que murió en una encerrona en San Bernardo. Esas risas por las que nos retaban por no prestar atención, nunca las olvidaré, le dijo una compañera de curso.
Cuando eran casi las 13:30 horas del viernes, en la esquina de Ernesto Alvear con avenida Concha y Toro, en la comuna de Puente Alto, ocurrió una de las escenas más tristes que alguien pueda imaginar.
En ese instante salía desde la funeraria Iván Martínez una interminable fila de coronas fúnebres que llenarían un camión completo. Poco después, aparecería el féretro que transportaba el cuerpo de Alejandro Águila Jorquera, el niño de 12 años que murió en una encerrona en San Bernardo.
A su lado, acariciando el ataúd como si fuera una extensión del niño, iban sus familiares, arrasados por la tristeza y las lágrimas. Algunos apenas podían sostenerse en pie. Otros gritaban, con comprensible rabia, ¡Justicia para Alejandro!
La gente alrededor sostenía globos y pañuelos blancos. Había banderas de Colo Colo, porque Alejandro era fanático del equipo, y muchos curiosos que supieron que a esa hora comenzaría la marcha final hacia el cementerio.
«Yo tengo una nieta de esa misma edad», comentó una señora que fumaba con la mano temblorosa y lloraba como si se tratara de un familiar directo. «Pobres papás».
Una vez depositado el féretro en la carroza fúnebre, una gran caravana de autos partió hacia el cementerio El Prado, siempre en Puente Alto, pero haciendo dos paradas (ver galería https://goo.su/1eaSOSK).
Las escalas
La primera escala fue la casa de Alejandro, en un pasaje ubicado muy cerca de la funeraria. Allí lo esperaban sus vecinos con pañuelos blancos y fotografías grandes del niño.
La segunda escala fue el colegio El Sembrador, donde Alejandro cursaba séptimo básico. En ese lugar lo recibieron sus compañeros de curso, que le leyeron un mensaje capaz de remecer hasta las piedras.
«Ale, gracias por haber sido siempre una gran persona y tan atenta. Me acuerdo de cuando me tuve que sentar contigo. Nunca pensé que serían los mejores meses. Esas risas por las que nos retaban por no prestar atención, nunca las olvidaré. Renata».
«Ale, ¿por qué te tuviste que ir tan rápido, siendo una persona tan solidaria y apañadora con todos? Siempre te recordaré en mi corazón. Maxi».
«Ale, desde que nos conocimos en kínder siempre fuiste un niño tranquilo y responsable. Lamento mucho tu partida. Siempre estarás en mi corazón. Sofía Ramos».
«Ale, sentimos tu partida, pero también agradecemos ser parte de ti. Eres y seguirás siendo vida siempre, porque siempre vivirás en nuestros corazones. Un abrazo eterno. Tus compañeros del 7°C».
La caravana de autos continuó su marcha, con mucha gente en las calles despidiendo a Alejandro con pañuelos o papeles blancos, lo que fuera. La familia pidió una ceremonia privada en el cementerio, sin prensa. Pero enviaron un comunicado:
«Como familia, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por las muestras de cariño y solidaridad que hemos recibido en estos momentos de profundo dolor. Asimismo, confiamos en que la investigación permitirá esclarecer los hechos y que los responsables enfrentarán las máximas sanciones que contempla la ley».


