Imeko es una startup de Valparaíso que desarrolló tecnología única con la que elabora el material Celion
Los residuos los obtienen de recipientes que colocan para que las personas las depositen y de campañas de limpieza.
Cada año se desechan 5,6 trillones de colillas de cigarro en el medioambiente, cada una de las cuales, si entra en contacto con el agua, puede contaminar 50 litros. Esos filtros están fabricados con acetato de celulosa, un plástico no biodegradable que retiene más de 7.000 compuestos tóxicos, entre ellos derivados del alquitrán, nicotina y metales pesados. Un fumador tarda solo cinco minutos en consumir un cigarro, pero ese residuo contamina por décadas.
En Chile, Imeko, startup de base científico tecnológica de Valparaíso, vio el problema y desarrolló una tecnología pionera y única en el mundo que permite recuperar de manera sustentable el acetato de celulosa del filtro, eliminando por completo la toxicidad retenida en él. El resultado se llama Celion, una materia prima reciclada que hoy se transforma en anteojos gracias a una alianza con Karün, marca chilena de anteojos hechos con materiales reciclados (ver recuadro).
«Nuestro trabajo con el reciclaje de colillas comenzó al descubrir la enorme problemática ambiental que generan estos residuos. Y al investigar su composición, identificamos que los filtros están fabricados de acetato de celulosa», señala Valery Rodríguez, CEO de Imeko. De ahí surgió la pregunta que dio origen a la empresa: ¿Y si reciclamos las colillas de cigarro?
Para lograrlo, diseñaron un proceso en dos etapas. Primero, uno mecánico, que separa los residuos sólidos de la colilla, papel, tabaco y ceniza, dejando solo el filtro en formato de fibra plástica. Luego, un proceso químico propio que elimina por completo la toxicidad retenida en esa fibra, permitiendo recuperar el acetato de celulosa puro. Así se obtiene Celion, el primer acetato de celulosa del mundo recuperado a partir de colillas de cigarro. «Es importante destacar que en ningún caso producimos plástico nuevo, recuperamos el plástico ya existente en las colillas y lo reincorporamos a la economía circular», señala Rodríguez.
Según explican en Imeko, Celion tiene una huella de carbono 36% menor que la del acetato de celulosa virgen, ofrece versatilidad en colores y buen nivel de transparencia, y su fórmula es ajustable para distintos procesos productivos, entre ellos la fabricación de lentes ópticos, uno de los usos donde el acetato de celulosa es más valorado en la industria. Además, es reciclable. «Somos los únicos que han desarrollado una tecnología capaz de recuperar el plástico contenido en este residuo, descontaminarlo y transformarlo en materia prima lista para nuevos procesos productivos», indica Rodríguez.
La obtención de las colillas tiene dos fuentes. Una es un servicio de reciclaje para empresas e instituciones, que instalan contenedores diseñados exclusivamente para depositar colillas en sus dependencias. La otra son jornadas de limpieza junto a ONGs y voluntarios en espacios públicos y entornos naturales. «No pagamos por recibir colillas, ya que no buscamos generar incentivos al consumo de cigarro, nuestro enfoque está puesto en la educación ambiental y en promover la responsabilidad sobre este residuo una vez que ha sido generado», señala la CEO.
El camino hasta los anteojos no fue inmediato. En 2023, la empresa obtuvo la certificación de Empresa B y puso en marcha la primera planta industrial del mundo dedicada al reciclaje de colillas de cigarro. En 2024, junto al Ministerio del Medio Ambiente, realizó una campaña de recolección masiva con la comunidad que sumó 300.000 colillas en dos semanas. Ese mismo año desarrollaron Celion, y con él los primeros anteojos del mundo hechos a partir de colillas recicladas.
Para Karün, fabricar lentes con un material descartado tiene un significado que va más allá del producto mismo.
«Quisimos mirar uno de los residuos más invisibilizados y problemáticos del planeta y convertirlo en una solución concreta», señalan. Martín Tomic, director creativo de la marca, agrega que en Chile existe un público más informado.
«Cada vez más personas quieren saber qué hay detrás de los productos que compran, de dónde vienen los materiales, quiénes los fabrican y cuál es el impacto que generan», señala.
El trabajo de Imeko ha sido reconocido varias veces en el nombre de Valery Rodríguez. En 2024 fue parte de las 50 Genias del Año, destacada en la categoría Vanguardia y Creatividad, obtuvo el segundo lugar en Jaula de Pumas y fue finalista del Premio Nacional InspiraTEC 2024, en la categoría Empresaria Stem, otorgado por el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.
Una mezcla de diseño, consumo y responsabilidad
Karün fabrica anteojos a partir de materiales reciclados desde la Patagonia. Con el lanzamiento de su colección hecha con Celion, el material que Imeko recupera de las colillas de cigarro, la marca suma su quinta materia prima, en una historia de más de 12 años. El lanzamiento incluyó una reinterpretación de su modelo Pingüino, ahora fabricado con Celion y disponible en cinco colores. Martín Tomic, director creativo de Karün, explica cómo evalúan el impacto de este tipo de iniciativas. «Existe un beneficio ambiental concreto al rescatar un residuo altamente contaminante como las colillas de cigarro, recuperando el acetato de celulosa para reincorporarlo a nuevos productos», señala. «Pero también medimos el impacto por la capacidad de cambiar la forma en que las personas entienden los materiales.
Cuando alguien descubre que un anteojo puede provenir de un residuo que normalmente termina en las calles o en los ecosistemas, se genera una conversación sobre consumo, diseño y responsabilidad», agrega. Karün cuenta hoy con tiendas en Santiago y Puerto Varas, y durante 2026 ha expandido su presencia con nuevas aperturas en Viña del Mar y Concepción.