La actriz será la protagonista de Prohibida obsesión, la próxima apuesta nocturna de Mega
En 2020 las cámaras del evento musical enfocaron a un hombre. Lo buscó y se gustaron. Siento que he tenido la suerte de cumplir dos sueños al mismo tiempo: el trabajo que siempre quise y compartirlo con la persona que amo, dice.
Fernanda Finsterbusch todavía se acuerda de esa niña que se sentaba frente al televisor sin imaginar que algún día estaría al otro lado de la pantalla. Veía teleseries, admiraba a las protagonistas y encontraba casi imposible pensar que algún día su nombre aparecería en el cartel principal de Mega. Ese sueño, que parecía demasiado grande para decirlo en voz alta, hoy se hizo realidad: será la protagonista de «Prohibida obsesión», la próxima producción nocturna del canal.
En la novela Fernanda será Bárbara, «una mujer que utiliza la sensualidad como herramienta para conseguir lo que quiere y cuya obsesión por un hombre la lleva a cruzar límites. Tenía que entender qué le faltaba a esa mujer para actuar así. La terminé definiendo como un intento desesperado por ser amada. Desde ahí empecé a construirla», explica.
En la vida real, la actriz no tiene que recurrir a nada de eso para ser amada. Lo es por Daniel López, su pareja hace seis años, con quien tiene una historia digna de teleserie.
Fue mirando el Festival de Viña desde Quintero, durante unas vacaciones familiares que comenzó todo. «Estaban enfocando al público durante el show de Stefan Kramer y de repente apareció él. Lo vi y me enamoré». Apenas terminó de verlo en pantalla, sonó el teléfono. «Era mi hermana desde Santiago. Me dijo: Feña, ¿lo viste? Es todo tu gusto. Yo quedé impactada».
De un impulso se puso a buscarlo en internet. «En ese tiempo me metí a Twitter. Todo el mundo estaba buscando al chiquillo que habían enfocado. Yo dije, chuta hay competencia».
Lo encontró en Instagram y le envió una solicitud para seguirlo. Después se arrepintió.
«Me dio vergüenza. Tenía pocos seguidores, era un perfil súper personal y pensé: ¿Qué estoy haciendo? Así que saqué la invitación».
Tres días después volvió a intentarlo. Según recuerda, «pensé que si no lo hacía me iba a arrepentir. Lo seguí de nuevo, él me siguió de vuelta y le respondí una historia con un emoji. Súper piola».
Daniel contestó. Intercambiaron apenas unos diez mensajes, pero Fernanda confirma, entre risas, que «sentí al tiro que teníamos códigos. Yo ya estaba convencida de que era el hombre de mi vida».
Al poco tiempo decidió dar el siguiente paso: «No quería sonar intensa. Así que le escribí: No voy a terminar estas vacaciones sin tomarme una chelita contigo. Lo divertido es que ni siquiera me gustaba la cerveza. Pensé que una chela sonaba relajada, como sin presión. Era mi estrategia».
La cita fue cerca del Teatro UC, en Plaza Ñuñoa. Ahí ya no hubo vuelta para la actriz. «Me encantó. Fue una de esas citas en que uno va al baño, se mira al espejo y piensa: Tengo que conquistar a este hombre».
¿Qué pasó ahí?
«Cuando me fue a dejar a la casa me bajé del auto y no le di ni un beso. Pensé que si lo besaba iba a matar toda la curiosidad. Quería que quedara con ganas de volver a verme».
¿Resultó el plan?
«Sí, tuvimos una segunda cita. Yo juraba que iba a ser la gran cita de nuestras vidas y cuando llegué al departamento había una mesa puesta… para tres. El tercer invitado era el roommate del Dani. Nos quedamos conversando hasta como la una de la mañana los tres. Me gustó igual porque no aprovechó la oportunidad. Él quería que todo fuera natural».
No contaban que en marzo de 2020, justo cuando comenzaron a salir, llegaría la pandemia. «Nos las arreglábamos con los permisos. A veces él iba a mi casa, donde yo vivía con mis papás, y otras veces iba yo a su departamento. Primero con mascarillas, guantes y todo el protocolo. Después, cuando fueron bajando las restricciones, también fueron bajando las barreras entre nosotros. Y nunca más nos separamos».
Qué linda historia, Fernanda.
«Sí, ya llevamos seis años y más de dos viviendo juntos. Me decían que cuando viviéramos juntos todo iba a ser distinto y la verdad es que cada etapa ha sido mejor que la anterior. Conversamos mucho. Nuestros mundos internos dialogan todo el tiempo. Él entiende perfectamente lo que significa exponerse, porque también está actuando».
Es su hincha.
«Me dice: Polola, estás en tu prime. Y escuchar eso de la persona que uno ama te da una tranquilidad enorme. No sé si existen las historias perfectas, pero sí siento que he tenido la suerte de cumplir dos sueños al mismo tiempo: el trabajo que siempre quise y compartirlo con la persona que amo».
Súper matea
Ese respaldo llega justo cuando enfrenta el mayor desafío de su carrera en «Prohibida obsesión», por eso Fernanda ha sido metódica para preparar su protagónico: tiene cuatro cuadernos dedicados exclusivamente al personaje. «En uno resumo los capítulos, en otro analizo cada escena, en otro escribo los objetivos del personaje y después voy revisando todo con el director. Soy muy matea».
La teleserie incluye varias escenas íntimas. ¿Cómo ha sido eso?
«Hoy existen coordinadores de intimidad que cuidan a los actores. Todo está muy protegido y eso permite concentrarse en contar la historia. El erotismo aquí tiene un sentido dramático, no está puesto porque sí. Así que no me genera conflicto».
¿Qué le dice Daniel?
«Está feliz. Me miró y me dijo: Era obvio que este papel era para ti. Se rió porque encontró parecidos entre Bárbara y yo. Es mi fan y yo la de él».


