Los británicos vencieron a Noruega por 2-1 en los cuartos de final del Mundial
David Beckahm terminó coreando la obra de Oasis junto al resto de los jugadores y los hinchas en Miami. Erling Haaland fue sorpresivamente reemplazado.
Con la mano metida en el bolsillo de su elegante traje azul marino, David Beckham se desahogó cantando luego del triunfo 2-1 de Inglaterra ante los vikingos de Noruega. El actual dueño de Inter Miami, acompañado por su esposa Victoria Adamas y sus hijos Romeo, Cruz y Harper, corearon «Wonderwall» de Oasis, un clásico de la música británica, a modo de festejo en comunión con los jugadores.
El Hard Rock Stadium de Miami se plagó de estrellas en sus tribunas para presenciar el cruce entre los creadores del fútbol y los regalones de prácticamente todos los fanáticos del Mundial, la Noruega de Erling Braut Haaland. El goleador tuvo una jornada bastante apagada y fue inexplicablemente reemplazado en el entretiempo del alargue. Su cara de disgusto al sentarse en el banquillo fue oro puro para los camarógrafos de la transmisión. Segundos después enfocaron a su padre Alf-Inge, quien tampoco entendía el cambio.
En la otra banca, en cambio, sólo había sonrisas. Jude Bellingham, su amigo desde los tiempos juntos en Alemania con Borussia Dortmund, freno el remo de los hinchas vikingos con dos goles y alcanzó seis en el presente Mundial. El crack de Real Madrid también salió sustituido en el alargue, pero su semblante era completamente otro: puños apretados y ojos achinados por la felicidad.
El pitazo final del árbitro francés Clément Turpin desató un nuevo nivel de emociones sobre la cancha en Miami. El buen portero noruego Ørjan Nyland fue incapaz de contener las lágrimas luego de su error, del rebote concedido en plena área nórdica antes del 2-1 en el minuto 93. Sus compañeros intentaron levantarle el ánimo con caricias en la cabeza y espalda, pero fue en vano. Nyland dejó la cancha con su camiseta verde cubriendo sus ojos.
Al otro costado de la cancha, justo donde se concentraba la mayor parte de los hinchas ingleses, el capitán Harry Kane ya iniciaba los festejos. Bellingham iba en camino cuando se cruzó con su amigote Haaland y compartieron un breve, pero juguetón abrazo. Una vez terminado el saludo, el volante se unió a la fiesta con la canción de Oasis sonando por los altavoces del estadio.
«Tuvimos carácter y perseverancia. Incluso cuando esas cosas no estaban funcionando, igual encontramos la forma de ganar. Siempre damos todo, ya sea en 90 o 120 minutos. Estoy orgulloso, todo el país ganó», dijo Bellingham al término del encuentro.
Su jefe, el técnico alemán Tomas Tuchel, fue un poco más duro con el análisis. «Nos hicimos la vida difícil esta tarde. El resultado es fantástico, estamos entre los cuatro mejores, pero no estoy satisfecho con el desempeño. Tuvimos suerte, necesitamos jugar mejor», dijo molesto.
«Jude hace esto todos los partidos. Es un jugador de clase mundial, pero necesitamos mejorar. Tenemos tres días», agregó el entrenador.
Inglaterra enfrentará al ganador del cruce entre Argentina y Suiza en semifinales el próximo miércoles a las 15 horas en Atlanta. Haaland y el resto de los vikingos, en tanto, regresarán a casa remando luego de conseguir su mejor participación en los Mundiales.


