Cámaras 360° hoy controlan en vivo el uso de gimnasios, piscinas y lavanderías
Sistemas permiten registrar visitas eidentificar a responsables de robos o destrozos.
Aunque los conserjes son el pilar fundamental para controlar la seguridad en los condominios, ante la sofisticación delictual los edificios se están armando con tecnología de última generación para reforzar sus instalaciones, mejorar el control de quienes ingresan y así disminuir incidentes y robos.
«Tenemos sistemas de control de acceso que permiten el ingreso únicamente de los residentes autorizados. En el caso de las visitas, estos mecanismos proporcionan trazabilidad de los accesos, fortaleciendo la seguridad», destaca Marcelo Esquivel, director de Operaciones de los edificios multifamily operados por Greystar Chile.
Ellos ocupan el sistema de ingreso Safecard, que permite el acceso vehicular o peatonal con códigos QR que se entregan a través de la aplicación. Se ocupan no sólo para los ingresos principales, sino también para las áreas o espacios comunes de edificios como Somma Las Clarisas, en la calle las Clarisas 23, en Las Condes. Así se puede saber siempre quienes usan el gimnasio, la piscina, el lounge o la lavandería, por ejemplo, e identificar a los responsables si ocurre algún incidente o destrozo.
«El objetivo es reforzar la seguridad y la buena convivencia dentro de los edificios. Los sistemas de control de acceso permiten administrar de mejor manera los espacios comunes, mantener trazabilidad de su uso y contar con información en caso de cualquier eventualidad. Se trata de medidas preventivas que entregan mayor tranquilidad tanto a los residentes como al equipo de administración», destacan.
Control de acceso
El administrador de condominios Cristián Ortiz, de Investment Partner, cuenta que en una comunidad de Santiago Centro implementaron ingresos con torniquete y tarjetas de proximidad, porque muchas visitas ingresaban directo a los departamentos sin pasar por conserjería. «Queríamos tener un mayor control sobre quién entraba al edificio y que quedara un registro. Antes era mucho más fácil que ingresaran personas aprovechando que un residente abría la puerta o diciendo que iban a visitar a alguien. Y hubo mejoras con su uso. Hoy sabemos mucho mejor quién entra y cuando ocurre algún incidente, es mucho más fácil revisar los registros y las cámaras para entender qué pasó», valora.
Sin embargo, también se dieron cuenta de que ningún sistema funciona si las personas no lo respetan: ciertos residentes prestaban sus credenciales a terceros. «Muchas veces la gente busca el camino más fácil: les da lata esperar unos segundos, identificarse o avisar una visita. Entonces prestan la tarjeta y hacen pasar a alguien o abren la puerta por cortesía sin pensar en las consecuencias. Acá nos ha servido tener conserjes con experiencia y tiempo trabajando, porque conocen a quienes viven en los departamentos y cuando algo escapa a lo habitual alertan y extreman los controles en las conserjerías».
También muchas comunidades están sumando cámaras de vigilancia en exteriores e interiores, generalmente en en zonas visibles de los espacios comunes para que las personas sepan que están siendo vigiladas. «Las cámaras de buena resolución e iluminación ayudan; también que haya un monitor de las cámaras en la conserjería a la vista de quien visita el condominio. Creo que dejan el mensaje de te estamos grabando sin necesidad de transmitirlo con letreros».
Vigilancia total
Vincent Zhou, country manager de Ezviz Chile, destaca que las cámaras de seguridad para exterior o interior (para el hall, ascensor, pasillos) pueden girar en 360° para eliminar los puntos ciegos, incorporan detección de la figura humana y gracias a su función con inteligencia artificial se puede acercar hasta cuatro veces para seguir a una persona.
La entrega de paquetes representa otro problema en los edificios. Esquivel detalla que usan sistemas inteligentes como los smart lockers, espacios automatizados para almacenar la paquetería: «Permiten realizar entregas en espacios seguros, monitoreados mediante cámaras de seguridad y supervisados por el personal del edificio. Esto mejora tanto la seguridad y experiencia de los residentes».
El administrador Gonzalo Torres, quien maneja una comunidad en Santiago Centro, advierte que si no se realiza el control y seguimiento a los paquetes que llegan, es probable que se produzcan pérdidas o equivocaciones en las entregas: «Ocupamos una aplicación con los residentes donde se les informa que les ha llegado un paquete, se le avisa en la misma app y le llega una notificación a su correo electrónico».
Los administradores coinciden en que, si bien la tecnología es de gran ayuda, llenar al conserje de labores termina siendo contraproducente porque no puede dedicarse a lo que corresponde: la seguridad. Ortiz subraya que una comunidad más segura depende de «la combinación entre tecnología, buenos protocolos y personas comprometidas haciendo bien su trabajo».


