Del casco a las botas: así se arma la tenida completa de un guardia táctico

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Ahora los delincuentes andan armados, advierte empresario que vende uniformes desde el estallido

El paquete incluye casco, antiparras, chaleco certificado y dos pantalones.

El guardia de camisa blanca, corbatita roja y luma colgando desapareció de los malls: el que hoy vigila las puertas de acceso parece un militar con casco, antiparras y chaleco antibalas. Rodolfo Garrido, CEO de Tactical Outdoor, viste a este nuevo personaje desde 2019, cuando partió, tras el estallido social, vendiéndole pantalones, botas y poleras tácticas a la PDI a través de su Departamento de Bienestar. «Aposté porque era un rubro que no se conocía mucho en Chile. Tenía la certeza de que, en algún momento, los uniformes de los guardias iban a terminar siendo tácticos», afirma.
La razón, dice, es que la delincuencia cambió de códigos: «Antiguamente los mecheros arrancaban de los supermercados o el lanza te pegaba el tirón de la cadena. Ahora los delincuentes andan armados. Este año tuvimos un episodio en un mall donde un mechero volvió a cobrar venganza contra unos guardias y le disparó a uno. Ya no existe la intimidación: ahora es la violencia primero».
El uniforme lo paga el empleador por ley, pero las empresas de seguridad casi siempre piden lo más barato: vestir a 50 guardias sale caro. Por eso muchos guardias pasan después por la tienda y compran de su bolsillo botas mejores o tallas que les acomoden. Hay excepciones, claro. «En la Municipalidad de Santiago el alcalde tiene a todos sus guardias equipados con chaleco y casco antibalas. La municipalidad se ha gastado sus buenas lucas. Un guardia de un mall o de un supermercado, en cambio, cumple con la normativa, que es el chaleco anticorte, y ahí se nota la diferencia».
Un guardia pasa turnos de 12 horas parado en la puerta, con frío o calor. ¿Cómo debe ser su ropa?
«Estas prendas son antitranspirables y no te producen esa sensación de sofocarte. Las botas tienen que ser de alta resistencia y antideslizantes, en caso de que haya que correr detrás de algún delincuente. Los pantalones tienen que ser repelentes al agua. Los chalecos anticorte deben estar certificados por el Idiem de la Universidad de Chile, y los antibalas, por el Instituto de Investigación y Control del Ejército, con pólizas de seguro que protejan al guardia en caso de lesiones o gastos médicos. Y las poleras tácticas llevan protección en los codos, porque cuando el guardia sale en persecución no sabe con qué se va a encontrar: lo pueden golpear dos, tres, cinco personas».
¿Cuál es la prenda que más sufre en el trabajo?
 
«El pantalón. Por eso tiene que venir con costura reforzada: con los movimientos bruscos, a muchos guardias se les rajan. Normalmente las empresas compran dos poleras y dos pantalones por guardia; la bota, el chaleco y el casco, uno. Es como cambiarse de camisa: no puedes andar todos los días con el mismo pantalón, porque el desgaste es mayor y si se rompe debes tener uno de reemplazo».
¿Cuál es el encargo más raro que le ha llegado a la tienda?
«Gente que te pregunta si les puedes vender una placa policial o cómo pueden conseguir una. Eso es imposible: ni siquiera se le puede vender a un funcionario activo, porque cada uno tiene su placa de servicio. Como vendemos cosas de uso policial, piensan que uno tiene acceso a todo. Ahí inmediatamente se les dice que no: es un delito andar con una placa si no eres funcionario».
La tenida la paga el empleador por ley. ¿Igual llegan guardias a comprar por su cuenta?

«Sí. La empresa les entrega lo que se llama un uniforme a cargo, pero ellos van incorporando accesorios. En el caso de las botas, hay guardias que les gusta tener más de un par y van mejorando la calidad, porque la empresa de seguridad, seamos honestos, busca lo más barato: cuando me piden cotizaciones es la bota más barata, el pantalón más barato, la polera más económica. Después el guardia quiere ir mejorando su apariencia, viene por botas mejores o por tallas que le acomoden, porque muchas veces les pasan prendas que quedan chicas y la gente va cambiando de fisonomía».

Guardias y vigilantes

En Chile hay 54.209 guardias de seguridad acreditados y 7.104 vigilantes privados autorizados, según cifras a marzo de 2025. Desde el 28 de noviembre pasado los rige la nueva Ley de Seguridad Privada (21.659), que dejó a la Subsecretaría de Prevención del Delito como órgano regulador del rubro, con fiscalización de Carabineros.?La norma marca diferencias entre ambos oficios: los vigilantes privados pueden portar armas de fuego y deben usar cámara corporal, mientras los guardias no portan armas y su protección mínima obligatoria es el chaleco anticorte, más un seguro de vida y cámara corporal solo en funciones de alto riesgo. Los uniformes y credenciales de unos y otros también deben distinguirse, y solo las entidades calificadas de alto riesgo pueden contratar vigilantes armados.

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