Ojo: cuando se paga el crédito hipotecario, muchas casas quedan sin cobertura
Una póliza básica puede costar entre 2 y 6 UF al año, dependiendo del tipo de vivienda y de las coberturas.
Ante el aumento de eventos climáticos extremos, robos y daños domésticos, los seguros para el hogar ganan protagonismo. Estas pólizas cubren parte o el total de los costos de reparación o reposición de la vivienda -y de los bienes que contiene- frente a incendios, sismos, inundaciones o robos.
Aunque muchos chilenos cuentan con este tipo de seguros, la mayoría lo mantiene porque está asociado a un crédito hipotecario: los bancos exigen contratar una póliza contra incendio como requisito para otorgar un préstamo y muchos suman cobertura frente a sismos.
Leonardo Castets, gerente de Movilidad y Hábitat de Seguros Sura, admite que esta relación con los créditos hipotecarios sigue marcando el mercado. Entre 30% y 50% de las viviendas en Chile, estima, cuenta con algún tipo de protección para el hogar; la mayoría corresponde a propiedades que aún tienen un crédito hipotecario vigente, mientras la contratación es mucho menor entre quienes ya terminaron de pagar su vivienda y en los sectores de menores ingresos.
«Se deben realizar campañas de concientización, reforzando el mensaje a las personas que terminan su deuda hipotecaria y que, por ende, dejan de estar aseguradas», propone.
¿Y los arrendatarios?
Fuera del crédito hipotecario, cualquier propietario puede contratar un seguro de hogar de manera voluntaria. Estas pólizas aseguran tanto la construcción (por ejemplo, muros, techos, ventanas o instalaciones) como los bienes que hay en su interior (muebles, electrodomésticos, computadores o televisores). El tipo de cobertura depende de quién contrata el seguro, , detalla Castets: «Si es dueño, buscará asegurar la estructura y contenido de la propiedad, pero si es arrendatario se enfocará sólo en asegurar contra contenido y robo».
En la práctica, esto significa que un arrendatario normalmente no necesita asegurar la construcción, porque esa responsabilidad corresponde al propietario, pero sí puede proteger sus pertenencias frente a un robo o un incendio.
Una visión similar plantea Ángel Miranda, gerente de Commercial Insurance de Zurich. «Los propietarios sin crédito, y especialmente los arrendatarios, presentan niveles de contratación mucho más bajos, aunque este segmento está creciendo», afirma.
Andrea Lepe, gerente técnica y de productos de Reale Seguros, agrega que quienes más contratan coberturas adicionales al seguro hipotecario son familias de ingresos medios y altos: estas pólizas suelen incorporar protección frente a robos, servicios de asistencia y cobertura para los bienes que forman parte del hogar.
Los precios
Castets explica que no es posible establecer un valor promedio de un seguro para el hogar, ya que el costo de una póliza depende principalmente del monto asegurado y de las coberturas que el cliente decida incorporar. «Como referencia, un plan básico de incendio puede fluctuar entre $9.000 y $25.000 mensuales. Cuando se incorpora la cobertura de sismo, el valor aumenta a alrededor de los $65.000 mensuales y seguirá incrementándose según el riesgo y el capital asegurado».
Añade que el precio también varía según el monto asegurado, el tipo de cobertura contratada (sólo estructura o estructura más contenido y robo), la ubicación de la propiedad y las características constructivas del inmueble, entre otros factores. «En resumen, no existe un valor estándar, ya que el costo del seguro se ajusta al nivel de protección que busca el cliente y al valor del bien asegurado».
Miranda complementa que una póliza básica puede costar entre 2 y 6 UF al año, dependiendo del tipo de vivienda y de las coberturas incluidas.
Los más frecuentes
Castets cuenta que la mayor cantidad de denuncias corresponde a problemas de cañerías. «Cuando se producen fenómenos de la naturaleza, como sismos o lluvias sobre lo habitual para una determinada zona geográfica, se producen pulsos de mayores denuncias. Pero la rotura de cañerías es el evento que más se denuncia sin que tenga relación con ningún estado climático», precisa.
Miranda coincide en que los problemas más habituales son los daños por agua -como roturas de cañerías y filtraciones-, además de robos, hurtos, daños eléctricos y casos de responsabilidad civil. «En cambio, los incendios y especialmente los sismos son menos frecuentes, pero generan pérdidas económicas mucho mayores: por eso son coberturas fundamentales».
¿Qué conviene evaluar antes de contratar?
«Más que buscar el seguro más barato, es importante verificar que los montos asegurados realmente permitan reconstruir la vivienda y reponer los bienes en caso de una pérdida importante. Es fundamental leer las exclusiones, conocer el deducible y revisar que la póliza incluya coberturas acordes a la realidad chilena, especialmente incendio, sismo y daños por agua».



