John Millacura Cortez jugaba fútbol como defensa en los seniors 50 del Club Deportivo Villa Madrid
Tiene que ser tres veces, como manda una tradición de 56 años:
«Villa Villa, Madrid.
«Villa Villa, Madrid.
«Villa Villa, Madrid».
El remate es «Club Deportivo Villa Madrid», ojalá voz en cuello.
«Si perdíamos, llamaba a los compañeros para hacer el grito de guerra del club al terminar el partido. Perdiéramos o ganáramos, él decía que hay que gritarlo siempre», recuerda Johnny Flores, jugador y entrenador del Villa Madrid, fundado en mayo de 1969.
Se refiere a su camarada John Millacura, muerto este domingo atropellado por un vehículo sin control que terminó también con la vida de otras cinco personas en una feria de Viña del Mar.
John había nacido el 18 de marzo de 1974 y cuando se pasó a los «seniors 50» conservó el 3 de central en la gloriosa camiseta celeste. El grito era para él un asunto de honor y de respeto a los hinchas, entre ellos La Banda Villera, un puñado de seguidores que en todos los estadios desplegaban el lienzo que a veces era más grande que la gradería.
«Como buen capitán, en la cancha les gritaba a los compañeros, pero siempre apoyando, nunca criticando», recuerda Flores, que algunas veces, como entrenador de los seniors, no dudó en tomar decisiones drásticas, a pesar de la amistad. «El año pasado yo era DT de los 50 y sí, tuve que sacarlo. Lo bueno es que, como son más viejitos, son cambios rotativos, así que no salían enojados», explica. A veces los cracks piden el cambio, para descansar un poco y volver a entrar.
Por turnos
Millacura trabajaba «para afuera, en una minera, y no podía jugar por sus colores cuando estaba en el norte. Si un partido lo sorprendía en Viña, se anotaba en el WhatsApp del encargado de su categoría y se ponía de acuerdo con los demás, para ir en auto a la cancha de Villa Hermosa, que no queda muy cerca, a enfrentar al Real Canadá, al Cinco Estrellas, al Sanova o al Deportivo Portugal.
El tercer tiempo se hacía en las graderías de la cancha y Millacura participaba. «Su cervecita, sus empanadas de queso que vendíamos en el quiosco, y tirando la talla: me pasó esto, te caíste, no le pegaste, se te fue el gol solo», cuenta Flores.
El club no siempre ha jugado en la cancha de Villa Hermosa. «Cuando estábamos acá, su familia lo iba a ver, pero nos cambiamos y es más la distancia. Él igual llegaba», cuenta Denisse Garrido, dirigente al Villa Madrid.
Cuando él no estaba con la celeste, andaba con la azul de la U, su equipo, y en las pocas fotos que se toman los seniors 50, porque a esta edad no se toman muchas, a diferencia de las otras categorías, aparece haciendo la U rockera, con el índice y el meñique de una mano levantados.
«Era una persona caballerosa, bien sencilla. No andaba metido en ningún bochorno por ahí, ni en la cancha ni en la vida», dice Luis Molina, quien compartió camarín con el central. La pareja de Molina, Gina Gallardo, también ligada al club, tiene un almacén en su casa y desde la tarde del domingo los pobladores se han acercado al local para usar la Caja Vecina y depositar algo de plata en la cuenta de la familia del 3 del Villa Madrid. «Lo conocí hace más de 20 años. Era muy callado, muy pasivo, no como otros jugadores. Trabajaba para el equipo», describe.
La mañana de este domingo, John Millacura llevó a dos de sus cuatro hijas, Belén, de 22, y Nicole, de 29 años, a la Feria Caupolicán, en Viña del Mar, para vender ropa. La tarde anterior habían celebrado el bautizo de la menor de las cuatro, de 13.
Un auto mató seis personas que estaban en la vereda de calle Alessandri, entre ellas John y sus hijas. La tarde de este lunes, tres carrozas fúnebres esperaban en la puerta del Servicio Medico Legal de Valparaíso, con el tránsito interrumpido por una camioneta de Seguridad Municipal en la calle Orella. Cada una tenía nombres completos impresos en las parte de atrás: John Alejandro Millacura Cortez, Nicole Estefany Millacura Villegas, Belén Montserrat Millacura Villegas.