Jonathan Richards Gaete regresaba a su casa luego de ir a dejar a su pareja al supermercado en el que ella trabaja
Abogado defensor explicó que su defendido perdió el conocimiento al volante.
«La física de la distancia de proyección en accidentes» es el título de una exposición que hizo en 1993 John A. Searle en el International Congress & Exposition de Detroit, de la Society of Automotive Engineers (SAE) de Estados Unidos. En este trabajo, basado en uno anterior que escribió con Angela Searle, el ingeniero le dio forma a una ecuación físico-matemática para descifrar a qué velocidad transitaba un vehículo cuando atropellaba a un peatón. La fórmula centraba su atención en la distancia que recorría el cuerpo luego del impacto y se transformó en una manera aceptada en todo el mundo para investigar este tipo de accidentes. Hoy se conoce como «Método Searle-Searle» o «SS».
La fiscal Vivian Quiñones, de la Fiscalía Local de Viña del Mar, contó que este método usó la Sección Investigadora de Accidentes de Tránsito (SIAT) de Carabineros para determinar la velocidad que alcanzó el Hyundai que conducía Jonathan Richards Gaete antes de atropellar al primero de 11 peatones en las cercanías de la Feria Caupolicán, de esa ciudad, el domingo pasado. «El perito físico-matemático que trabaja con la SIAT da cuenta de elementos relevantes», aseguró en la audiencia de formalización del conductor. «Se determinó que la velocidad del vehículo al momento del atropelló resulta compatible con un rango comprendido entre 85,50 kilómetros por hora y 102,44 kilómetros por hora», explicó.
Recordó que el accidente ocurrió en la ciudad y que el conductor no estaba atento a las condiciones del tránsito. «Esta zona corresponde a una zona urbana, en la que el límite de velocidad está establecido y aquí ciertamente él iba sobre el límite de velocidad permitida», contó.
Manos libres
El abogado defensor, Gonzalo Yuseff, mencionó que su defendido el martes último hizo una declaración en la que contó qué hizo desde la noche del sábado. «En la tarde había estado en la Plaza Victoria con su hijo y con el hijo de su pareja. Se acostó las 11, después de ver Masterchef», explicó.
La mañana del domingo él fue a dejar a su pareja al trabajo de ella, un supermercado de la calle Viana, en Viña del Mar, y que regresó a casa por Avenida Alessandri. «Cuando va llegando a la parte de arriba, él viene conversando por manos libres con su pareja y le manifiesta me siento mal, pero le dice algo así como que no puede parar porque está en un camino con neblina, y le dice como que no veo más. Luego él le dice me voy a detener», contó. Según el abogado, Jonathan Richards decidió parar en el paradero de buses que vio, pero quedó inconsciente frente al volante.
Aseguró que los peritajes, que indican que no hubo frenazo, confirman la versión del conductor. «Si hubiese estado distraído, hubiese reaccionado», aseguró. En otras palabras, podría haber frenado o corregido el rumbo, por ejemplo, cuando impactó con la solera, algo que no hizo. «Alguien que está inconsciente no comete exceso de velocidad», explicó.
Recordó que el conductor es infante de marina, especialista en explosivos, y que estuvo en Magallanes trabajando en el desminado de terrenos. «Cuando ejercía labores de desminado en Punta Arenas, mi representado sufrió un desmayo en su casa fiscal cuando se dirigía el baño en la noche. Producto de eso se revisó. Esto ocurrió en el año 2018-2019. Él se revisó con una doctora del hospital naval de allá. Esa situación confirma lo que le pasa a mucha gente. Uno puede estar sano y puede tener algo que se llama lipotimia, que es una pérdida de tensión», explicó.
«Teoría alternativa»
La fiscal calificó lo de la pérdida de conciencia como «una teoría alternativa» que deberá acreditarse en la investigación. «En esta instancia tenemos certeza de que se trata de una persona que es infante marina, que, según también lo plantea la defensa, y así lo manifestó el imputado, no tiene problemas de salud. Él había sido incluso evaluado médicamente la semana anterior y no presentaba ninguna situación de salud que afectara su capacidad física. Sí tenía una lesión en la rodilla que le impedía hacer ejercicios. Con posterioridad al accidente, esta persona también fue evaluada médicamente y se encontraba en buen estado de salud. Obviamente tenía lesiones que son las que provocan los aprehensores civiles, más bien erosiones, hematomas, pero ninguna condición médica que pudiera justificar la teoría que plantea la defensa», dijo.
La jueza ordenó prisión preventiva para el imputado.


