El volante de Chelsea marcó el empate con su mujer Valentina y sus hijos en la tribuna
Los campeones del mundo vencieron por 2-1 a Inglaterra y van por su cuarto título.
Valentina Cervantes, esposa de Enzo Fernández, vivió el partido ante Inglaterra con el corazón apretado y la guata llena de nervios. Ya en la previa les había advertido a sus hijos, Olivia (6) y Benjamín (2), que tenía prohibido unirse a los cantos provocadores de la hinchada argentina, como el clásico «el que no salta es inglés», que sonó varias veces este miércoles en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Estados Unidos.
«Benjamín nació allá así que no lo dejamos saltar. Olivia tampoco. Ella dice es donde yo vivo. Son niños y lo hablan de un lado inocente así que para ellos también es raro», contó Valentina en la antesala del match. «Inglaterra es el lugar donde vivimos desde hace tres años. Enzo juega ahí y es el país en el que nacieron muchos de nuestros recuerdos como familia», añadió la mujer del crack de Chelsea.
Los hijos de Fernández finalmente sí saltaron, pero de emoción, justo en el minuto 85. Argentina caía por 1-0 y el portero Jordan Pickford a esa altura se imaginaba ganando el premio al jugador del partido luego de innumerables atajadas. Sin embargo, Fernández encontró el espacio preciso a la salida de área para clavar un disparo cruzado que dejó sin opciones al buen meta del Everton inglés.
Fernández corrió como si el cansancio fuese inexistente y se llevo las orejas a los oídos. Era su forma de callar las críticas y teorías de conspiración que han acompañado el camino de los trasandinos en el Mundial y también su manera de pedirle un último aliento a los hinchas.
En las tribunas de Atlanta su familia también se desahogó luego del empate transitorio. «Gracias Dios», escribió su esposa Valentina en una foto donde aparecía atesorando un rosario. Más tarde compartió una imagen en plena tribuna con la barra personal de Fernández completa y unos invitados especiales: los familiares de Julián Álvarez, uno de sus mejores amigos desde los tiempos en las inferiores de River Plate.
El futbolista contó con ese apoyo vital incluso antes de iniciarse el partido. La propia Valentina subió a redes sociales varios videos del familión completo, con padres y abuelos incluidos, bajando por el ascensor del hotel rumbo al estadio. El ambiente de fiesta de los Fernández-Cervantes tuvo de soundtrack otra de las canciones de moda en este Mundial para los argentinos: «La Cuarta Estrella», que hace referencia, evidentemente, a la búsqueda de su cuarto título mundial.
Para Fernández fue un partido especial y se le notó algo ansioso casi desde el arranque. A los tres minutos recibió perdonazo del árbitro estadounidense Ismail Elfathm luego de darle un coscorrón en la cabeza a Elliot Anderson cuando intentaba robarle la pelota. Esta especia de segunda vida en el partido lo recargó de energías y ahora sí comenzó a lucirse con intercepciones precisas, pases peligrosos y un par de disparos que querían terminar en gol.
El pitazo final del árbitro Elfathm causó un cambio de chip en Fernández. Dejó atrás su cara de duro, con dientes apretados, y simplemente se dejó caer de rodillas sobre el pasto a llorar. Algunos de sus compañeros llegaron a levantarlo para que se uniera a los festejos liderados por Lionel Messi.
«Un minuto de silencio», se les escuchó corear a los futbolistas trasandinos, otro clásico del folclore futbolero y que tenía dedicatoria especial para los ingleses.


