El productor televisivo argentino acertó 16 partidos y al ganador de la final del Mundial
Un monito de Lionel Messi lo acompañó todo el proceso mundialero: Volví a dormir con un peluche a los 57 años, dice.
«Todo el Mundial tuve al lado este monito. La noche anterior a cada partido dormía con él. Messi tuvo la virtud de ilusionarnos como cuando éramos niños e indirectamente volví a dormir con un peluche a los 57 años». La reflexión corresponde a Sergio Nakasone, argentino exproductor de realities («Mundos opuestos», «Año 0» y hoy VP Unscripted Content Latam and US Hispanic WBD) para explicar toda su devoción por la albiceleste que lo llevó a hacer la una polla mundialera 2026 con un variopinto grupo de conocidos y gente de televisión. No ganó la copa, pero ganó el pozo de la apuesta.
Hasta casi cuatro horas después de que España ganara el encuentro final, en el chat de la polla, que incluyó a Eduardo Fuentes, Sergi Arola, Joche Bibbó, Melina Noto, el productor pudo recién felicitar a Arola y compartir: «Terminó la Polla. Hubiera querido el Bicampeonato más la cuarta estrella. Nos vemos en cuatro años». Su premio de consuelo, como ironizó, fueron $ 2.300.000 de lo recaudado para el premio.
Como su gran amor es el fútbol, leyó con aire de pitoniso los resultados antes de que se fueran dando: acertó 16 partidos y también al campeón del torneo: España. Pero ya con el resultado del artido de Inglaterra-Argentina se había asegurado el bote. «Aposté por España. También era una cábala. Nunca apuesto por Argentina porque siento que ahí juega más el corazón que la cabeza. La gracia era elegir con la razón y por eso marqué a España. Al final le apunté al campeón y esos puntos ayudaron, aunque creo que igual habría ganado la polla».
Eso en el juego, porque en la vida real, Nakasone se esmeró en replicar amuletos, cábalas, todos lo que le sirvió hace cuatro años atrás para que Argentina ganara. «Siempre usé la misma ropa. Tenía dos camisetas de Argentina, una abajo y otra arriba. Una me la regaló Robert Nicholson (amigo) porque desde Qatar quedó la cábala de que antes de cada Mundial él me regala algo. Además usé el mismo pantalón, las mismas zapatillas y hasta la misma ropa interior. Obviamente algunas cosas las iba lavando, pero la idea era repetir todo igual».
Hasta la ubicación era importante. Cada encuentro debía verlo desde el mismo lugar de la casa y acompañado por Verónica Ruaro, su pareja. Incluso modificó la agenda para mantener intacta la tradición. Él al habla: «En medio del Mundial tuve un viaje de trabajo y coordiné todo para estar en Chile y respetar los lugares donde veía los partidos. Esta vez no alcanzó la cábala, pero había que intentarlo».
Se le escucha con nostalgia.
«Fue un día triste, claro, pero si uno lo piensa en frío, Argentina llegó mucho más lejos de lo que muchos esperaban».
Bueno, pero ganó el pozo de la polla.
«La polla le da emoción a partidos que quizás uno ni vería. De repente terminas pendiente de selecciones que normalmente no seguirías. Eso hace entretenido el Mundial. Cada cuatro años nos volvemos a juntar todos. Si comparo con la edición de 2022, muchos cambiamos de trabajo, de ciudad o de vida, pero seguimos reuniéndonos para jugar. Uno no sabe dónde va a estar en 2030, pero estoy seguro de que la polla se va a volver a hacer».
¿Y el monito de Messi?
«Se queda en la mesa de noche conmigo».


