Hace dos meses su futuro marido se contactó con el museo ubicado en Río de Janeiro
La joya la diseñó la chilena Constance Schürch, que trabaja en Florencia. Todo el esfuerzo que hizo este hombre para sorprenderme es lo más lindo que me ha pasado en la vida, dice la actriz.
El amor entre Ingrid Parra y su pareja comenzó a través de mensajes de Instagram, él la conquistó con una videollamada que duró siete horas y este sábado la relación avanzó otro paso: la actriz dijo que sí a la petición de matrimonio de su novio.
La intérprete y orfebre conoció a Paulo Henríquez en persona en abril y desde ahí comenzó su relación. Él quedó deslumbrado con ella tras verla actuar en la obra «Perfectos desconocidos» en febrero; luego le escribió varias veces y, tras verse en persona, pololearon a los pocos días. Desde abril, sostuvieron varias conversaciones sobre su futuro como pareja, pero Ingrid Parra no sabía que este fin de semana, durante un viaje a Río de Janeiro, él le pediría casarse.
El plan para el sábado en la noche era ir a bailar axé, pero vestidos elegantes porque antes tendrían una sesión de fotos realizada por el fotógrafo Igor Helal, quien ha fotografiado a Xuxa. Así fue como llegaron al Museo del Mañana, un museo de ciencias que fue construido junto al mar, en el Muelle Mauá. Ahí nunca estuvo presupuestado bailar axé, sino que se realizaba un concierto de Candlelight, orquesta que realiza tributos de música clásica y pop a la luz de las velas. «Hace dos meses hablé con la gente de la productora para ver si me dejaban pedirle matrimonio en la previa al concierto con los músicos. Me dejaron poner la canción que yo quería y me dieron quince minutos del espacio con las velas encendidas», detalla Henríquez.
«Yo estaba fascinada en el museo, pero pensé ¿por qué no hay nadie más vestido como nosotros? Los guardias nos miraban extrañados y me pareció todo muy raro», recuerda Ingrid Parra, que es madre de la pequeña Emma. Antes de entrar al teatro donde se realiza el concierto, los guardias los hicieron esperar y, una vez que ingresaron, comenzó a sonar «Perfect» de Ed Sheeran en versión de cuerdas. De inmediato, la actriz se emocionó. «Mientras las chicas tocaban, él me decía cosas lindas y yo lloraba», añade. Y cuando la canción terminó, él le pidió matrimonio. «Sabíamos que queríamos estar juntos para siempre, casarnos y formar familia, pero no me esperaba nada en este viaje», asegura Ingrid.
El detalle que más emociona a la actriz de toda esta producción es el anillo de oro blanco y diamantes, que fue diseñado por la orfebre Constance Schürch, profesional chilena que vive en Florencia y que Ingrid admira hace años por su trabajo. «Ella hace orfebrería fiorentina, que son grabados a mano, y trabaja junto a su marido. Lo que yo no sabía es que Paulo, antes de ir a un congreso de trabajo en Viena, pasó a Florencia para mandar a hacer el anillo con Constance. Para mí, esto es muy simbólico. Eso sí que no me lo esperaba para nada. Todo el esfuerzo que hizo este hombre para sorprenderme es lo más lindo que me ha pasado en la vida. Que arrendara el teatro, que las chicas tocaran nuestra canción, las velas, las fotos y, más encima, que me entregara el anillo de mis sueños que hizo la persona que más admiro como artista, es un sueño. Constance es una genia y me hizo un anillo soñado», afirma la intérprete.
Desde hace un tiempo ya viven juntos e Ingrid resume que este vínculo «fue un amor fulminante». «Nos llevamos muy bien en compartir cuando los dos estamos cansados y nos esperamos con la comida hecha», suma Paulo, e Ingrid añade: «Somos un gran equipo».


