Nicolás Gómez, de 37 años, está cuidando a una guagua de 3 meses y medio
Estoy dando lo mejor de mí en el día a día, por el tiempo que tenga que hacerlo, cuenta desde Concepción.
Nicolás Gómez vive en Concepción; tiene 37 años y una hija de 15. Ella va en 2° medio y vive con su mamá, pero padre e hija comparten mucho tiempo. Y ahora más, desde que Nicolás es parte del Programa Familias de Acogida y tiene a su cuidado a una guagua de tres meses y medio. Este programa del Servicio de Protección a la Niñez y Adolescencia busca que niños, niñas y adolescentes que están bajo protección estatal sean cuidados por una familia de manera temporal, mientras el Tribunal de Familia resuelve si puede volver a su familia de origen o ser adoptado de manera definitiva.
La guagüita, cuya identidad se resguardará, llegó a los brazos de Nicolás cuando tenía 2 meses de vida. Acá cuenta cómo surgió la idea y cómo ha sido la experiencia. ‘Ha sido muy lindo, una experiencia realmente enriquecedora y desafiante, pero al comienzo más, porque él como que llegó en un estado de alerta, por así decirlo. Recibí la llamada de que había un niño esperándome justo cuando no estaba en Concepción.
Todo fue muy rápido para recibirlo, no me dio mucho tiempo para estructurar las cosas en mi empresa, donde tengo 50 personas a cargo. Pero ya les había contado a todos los cercanos en la empresa lo que podría pasar. Les tuve que decir que desde ese momento ya no estaba 100% disponible', relata.
¿Cómo es la dinámica con la guagua?
‘Bueno, estoy con las papas y las mudas a las 3, a las 6, a las 9 y a las 12; y luego a las 3, a las 6, a las 9 y a las 12. Como a las 2 o 3 semanas él empezó a descansar y a confiar más. Yo diría que ahora es una guagüita feliz. Antes no tenía sonrisa social y ahora se ríe mucho. Tenemos una conexión muy linda. Lo más complicado fue al principio, pero ya no tanto, porque duerme un poquito más en la noche.
Tengo que seguir con toda su rutina cada tres horas, la leche, la muda. Obvio que ahí no es tan estricto el horario, pero eso es desafiante. Ahora duerme un poco más y ya no me pide la papa. La dupla sicosocial que trabaja con el programa me dijo que lo dejara dormir nomás y eso me permite dormir unos 40 minutos más y eso se agradece. Eso para mí hoy es lo más desafiante, porque en el día a día me da sueño después, como a las 5 PM me baja un tuto tremendo, pero ahí me recupero'.
¿Cómo surgió la inquietud de ser familia de acogida?
‘Llevo como 10 años trabajando con ONG y he estado relacionado a la infancia. Estaba en un proceso de registrarme como voluntario en la Fundación Abrázame, para darle apego a guagüitas que están en hospitales u hogares, niños abandonados. Me inscribí y a los dos días le conté a mi hija. Ella, de la nada, me dice que por qué no era familia de acogida mejor'.
¿Qué le respondió?
‘Que lo podíamos ver, pero le dije que si entendía el desafío, sobre todo porque soy solo. Ella vive conmigo parte del tiempo, pero es una adolescente, así que el desafío me lo llevaría yo. Ella es hija única y para ella esto es como tener un hermanito. Al final me inscribí en el programa y 6 meses después me tuve que hacer cargo de él'.
¿Cuál ha sido la principal diferencia de ser papá antes y ahora?
‘La diferencia es la solvencia económica. A los 21 años me tocó ponerle el pecho a las balas. Con mi pareja ambos estábamos estudiando y me puse a trabajar. Ella terminó su carrera y la apoyé en eso. Hoy nuestra relación es muy buena, de hecho conoce a la guagüita. La diferencia es que ahora tengo plata, antes no y me sacaba la cresta por sacar adelante a mi hija, trabajé en muchas cosas distintas. Hoy tengo la tranquilidad económica para atender bien a la guagüita. Mi hija tenía pechuga libre, por ejemplo, y hoy me toca darle a mí todas las papas'.
¿De qué manera lo apoya su hija?
‘Mi hija tiene su autonomía. Vive con su mamá, pero pasa como la mitad del tiempo conmigo. Ella se arma su rutina semanal. La semana pasada vino mi hermana chica y se quedó toda la semana conmigo y mi hija también se vino para acá. Mi hija pasa conmigo el tiempo que ella estime conveniente y ahora trata de venir más. Lo que más hace es darle la papita o quedarse con él regaloneando. Más que nada es eso: acompañarlo y generar un apego. Estar ahí presente es lo que mejor hace y lo que más ha hecho'.
¿Cómo maneja el sentimiento de que no se quedará con él, considerando el cariño que se va forjando?
‘Sí po, es inevitable no encariñarse. Yo tengo bastante asumido que soy familia de acogida y no una familia adoptiva. Lo tengo asumido que estoy consciente de que probablemente lo pase mal o tenga pena cuando se vaya, pero me siento preparado. Estoy dando lo mejor de mí en el día a día, por el tiempo que tenga que hacerlo. El día de mañana, cuando se vaya, es porque va a estar con una familia definitiva. Tal vez reunificado con su familia de origen, pero eventualmente él va a estar bien, porque sino yo no permitiría que se fuera'.
¿Piensa en una relación posterior con él?
‘Sé que él va a contar siempre conmigo. Cuando se vaya me encantaría seguir siendo parte de su vida, quizás no como ahora, pero sí de una forma que a él le permita saber que tiene otro adulto que está interesado en él y que puede velar por él si lo necesita, independiente de si le puedo dar un regalo de Navidad o verlo en algún momento.
Eso me da harta tranquilidad, pero también me hace pensar que en el futuro puede haber otro niño o bebé que viva la experiencia de acogida con nosotros, porque al momento de hablarlo con mi hija, que está más propensa a sufrir por algo así, entendimos que podíamos darle la posibilidad a otro niño o niña a vivir una experiencia así con nosotros. Ese es un consuelo y me tranquiliza.'
El programa
Desde el Servicio de Protección explican que el acogimiento dura, en promedio, 12 meses. El máximo debería ser 18 meses, pero hay casos en que se extiende. En este momento hay 634 niños y niñas menores de 4 años que viven en residencias de protección a la espera de una familia de acogida. En enero de este año, la Dirección del Trabajo reconoció y clarificó 11 derechos laborales para quienes son Familias de Acogida. El principal es el derecho a postnatal parental con subsidio si el niño tiene menos de 6 meses al momento del acogimiento.
¿Cuáles son los requisitos para ser parte del programa?
Ser mayor de edad, no tener antecedentes penales, no estar inhabilitado para trabajar con niños y adolescentes, tener ingresos regulares y contar con una red de apoyo. ‘Todas las Familias de Acogida pasan por un proceso de postulación, evaluación y capacitación acompañado por profesionales especializados', explica la institución. Para postular hay que inscribirse en servicioproteccion. gob.cl (https://s.lun.com/ gob992) y luego serán invitados a participar de espacios informativos.


