Modificaba armas de fogueo con ayuda de un taladro
La PDI lo detuvo cuando estaba vendiendo una pistola en $550.000. Algunas piezas las fabricaba con una impresora 3D, otras eran reconvertidas con una lija.
Un electricista, con conocimientos de carpintería, habitante de Lampa, resultó ser un prolífero armero artesanal. El sujeto tenía un taller en su domicilio, donde reconvertía pistolas de fogueo, que compraba entre 90 y 100 mil pesos, en armas de fuego, que vendía entre 550 y 600 mil pesos.
«Las modificaba con elementos adquiridos o fabricados con impresoras 3D y las dejaba aptas para disparos», señaló el prefecto inspector Rodrigo Fuentes, jefe Región Policial Metropolitana de Santiago.
La PDI logró dar con el hombre, durante una fiscalización habitual realizada en redes sociales por la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim). Un policía descubrió una página de Facebook, en la que este hombre ofrecía sus productos. Un agente encubierto lo contactó, con la excusa de que quería comprar su arma, y obtuvo su WhatsApp. De esta forma, su teléfono fue interceptado y mediante escuchas telefónicas se logró establecer su forma de trabajar.
Al allanar su domicilio descubrieron que el hombre trabajaba sobre una mesa de carpintero con un taladro, una lijadora y un tornillo maestro para fijar el arma y poder hacer las modificaciones sin que se moviera.
«El taladro era para perforar el cañón de las armas de fogueo, que están obturados con el fin de que nunca se pueda disparar una munición, para dejarla habilitada como arma de fuego», señaló el comisario Miguel Chaparro, perito balístico.
Aparte de eso, el sujeto modificaba algunas piezas. En ciertos casos usaba una impresora 3D y en otros las fabricaba él mismo con perfiles metálicos que moldeaba y cortaba para dejarlas iguales a las originales. «Usaba como modelo las armas convencionales», agregó Chaparro.
Los cargadores también eran modificados para poder almacenar mayor cantidad de municiones. «Utilizaba dos cargadores que soldaba y luego pintaba de negro para dejarlo del mismo color del arma. En Chile no está autorizado que las armas de fuego tengan cargadores con tanta capacidad», aclaró el perito.
Mirador láser
Al momento de su detención, el sujeto se encontraba perforando un cañón para reconvertirlo. Era un encargo de un conductor de app que también fue detenido en el lugar cuando se disponía a comprarla en $550.000. Traía un cargador, pero sin municiones, que vendía por separado. Su justificación fue que necesitaba un arma como defensa personal. Sin embargo, su declaración no resultó convincente, por lo que quedó en prisión preventiva junto con el armero artesanal.
Aparte, la policía incautó 11 armas que ya tenía listas para vender junto con las piezas fabricadas o modificadas y sus herramientas. Asimismo, una gran cantidad de municiones de distinto tipo. «Los más grandes eran cartuchos calibre 7,62 x 51 mm para fusil», dijo Chaparro.
Entre las municiones requisadas figuraban de fogueo que el mismo hombre modificaba con pólvora para dejarla con una mayor capacidad de disparo. Quedaba similar a una bala calibre 22 mm.
Finalmente, el sujeto compraba un elemento llamado designador láser táctico que permite mejorar la precisión y eficiencia al disparar. «Lo adosaba a la parte inferior del cañón. El punto láser cuando se refleja en la pared o en un objeto da el punto exacto donde llegará el proyectil».


