Reliquias muestran la marcada diferencia social al interior del barco
La cartera permite conocer cómo vivía una persona de la tercera clase, explica el historiador José Pedro Hernández.
«Viajaba a Estados Unidos para estar con su hija, que había enviudado recientemente», comentó a la BBC, Tomasina Ray, directora de colecciones de RMS Titanic Inc, la empresa que tiene los derechos exclusivos para recuperar y poner valor a los restos del Titanic.
El tesoro
En el interior del bolso, Meanwell tenía documentos esenciales para su nueva vida en Estados Unidos, entre ellos una carta de recomendación escrita a mano por su anterior arrendador en Londres, que destacaba que era «una inquilina excelente y puntual en sus pagos». Otro de los objetos dentro de la cartera es una tarjeta de inspección médica, un requisito para todos los pasajeros de tercera clase, que debían demostrar que no portaban enfermedades al ingresar a Estados Unidos. Sin embargo, este documento, dañado por el agua, reveló un giro trágico en su destino.
Marian Meanwell había reservado originalmente un pasaje en el Majestic, otro barco de la White Star Line. Pero no embarcó en ese barco, y su tarjeta muestra el nombre «Majestic» tachado, indicando que fue transferida al Titanic, donde se convirtió en una de las 1.500 víctimas del naufragio. «Es crucial poder contar su historia y preservar estos objetos», dijo Ray. «De lo contrario, ella solo sería otro nombre en la lista», agregó.
Durante años se han rescatado miles de artículos que están guardados en la ciudad de Atlanta, en Georgia, Estados Unidos. Sin embargo, prefieren no revelar la ubicación exacta «para prevenir robos», argumenta BBC. Entre los demás objetos que permanecen en enormes repisas, destaca una botella de champán, recuerdo de la opulencia de la época, remaches oxidados, así como platos y tazas que diferenciaban las clases sociales, lo mismo que los frascos de perfume que aún conservan su aroma o un equipo de radio, instrumento vital para mantener las comunicaciones con tierra firme.
Clases sociales
Sobre cómo estos artefactos ayudan a comprender mejor la vida y las diferencias sociales a bordo del Titanic, José Pedro Hernández, historiador y académico de la Facultad de Educación de la Universidad de Las Américas, menciona que un ejemplo claro son las vajillas, porque reflejan las diferencias sociales que existían en el barco. Por ejemplo, las tazas y platos de la tercera clase eran más simples, pero más resistentes, mientras que los de la primera clase tenían porcelana fina con ciertos detalles de oro. «También podemos darnos cuenta de la clase social en el bolso de Marianne, la pasajera, que permite conocer cómo vivía una persona de la tercera clase. El tipo de fotografía, la razón por la que tenía una carta de referencia -en la que aseguraban que ella pagaba a algún arrendatario- o la inspección médica, revelan sus aspiraciones y el motivo por el que quería viajar a este nuevo mundo».
Otros objetos significativos, añade Hernández, «son la botella de champán, las ollas, y toda la opulencia que tenía la primera clase, porque el Titanic representa un símbolo de lujo y modernidad de aquella época. Además, se destaca el equipo de radio que transmitió las llamadas de socorro».
Conservar el patrimonio
«Hasta el día de hoy, continúa el hallazgo de objetos pertenecientes al Titanic, de primera, segunda y hasta de tercera clase», afirma Miguel Saralegui, académico del Instituto de Historia de la Universidad San Sebastián. En alusión al derecho de 1.944, otorgado por el tribunal estadounidense a RMS Titanic Inc, comenta que es un esfuerzo por conservar el patrimonio en un solo lugar, ya que, «en caso de que llegara a venderse, tendría que entregarse de manera integral. Es decir, se cumple un deseo de conservar unitariamente esta gran catástrofe y lo que refleja hasta el día de hoy», plantea.


