Estudio de Fundación País Digital muestra cómo cambiaron los hábitos de movilidad
El 78% de los adultos las usó durante el último año. Estas apps dejaron de ser una alternativa de nicho, dice Fernando Sánchez, de Fundación País Digital.
El 73,6% de las personas que respondió a un estudio de uso de aplicaciones de transporte y que tiene vehículo ha usado aplicaciones de transporte durante el último año. En simple: prácticamente tres de cada cuatro automovilistas igual recurren a Uber, Didi, Cabify u otras apps.
El dato aparece en el Índice de Ciudadanía Digital: Plataformas de Movilidad, de Fundación País Digital, que indagó cómo estas aplicaciones y las de delivery se han metido en los hábitos de los chilenos.
El estudio se hizo en enero, con 26 preguntas online a un panel de 2.076 mayores de 18 años, y fue ponderado para representar a la población adulta del país.
La radiografía muestra que 78% de los chilenos utilizó una app de movilidad durante el último año, aunque solo 17,75% dijo hacerlo semanalmente. Uber lidera es la más usada, con el 85,4% de las preferencias. Le siguió Didi, con 35,2% y Cabify, con 15,7%. En esta pregunta se podía mencionar más de una opción.
Para Fernando Sánchez, gerente general de Fundación País Digital, el estudio entrega una evidencia: «Estas apps dejaron de ser una alternativa de nicho. Vemos que estas soluciones ya están integradas a la red de transporte de los chilenos, bien valoradas y que entregan atributos y beneficios que ya las consolidan como un elemento importante y fundamental».
A su juicio, eso no significa que hayan reemplazado al resto. «El estudio muestra, por ejemplo, que quienes ocupan aplicaciones también usan más el taxi tradicional que quienes no las tienen. Más que decir que ha reemplazado el taxi, se complementa también. Hay distintas instancias de uso, de comodidad, de cobertura y de seguridad que hacen que sea un complemento de los sistemas de transporte».
Cambio de hábitos
Sánchez dice que detrás del 73,6% de uso entre quienes tienen vehículo hay situaciones cotidianas. «Cuando voy a un lugar que no conozco, a lo mejor percibo que es más inseguro. Por lo tanto, busco seguridad y comodidad. También está el estacionamiento: si sé que voy a pagar equis plata, a lo mejor me sale lo mismo ir en este medio. Son ocasiones de uso en que sí es un complemento».
Sánchez cree que estas aplicaciones han acompañado ese cambio de hábito, especialmente entre los jóvenes. «No lo mide directamente el estudio, pero me llaman la atención los jóvenes de 20 años y las decisiones que toman al salir sin usar el auto. Y hay un dato: el 63,9% de quienes usan estas aplicaciones lo hace para ir o volver de eventos de ocio. Hoy existe cierta conciencia de que no se puede manejar después de haber tomado alcohol y las aplicaciones entregan una alternativa para hacerlo».
La seguridad es otro factor: 54% dice que es más probable que use una app cuando se hizo de noche, 41,8% cuando no conoce bien el lugar y 40% si considera que el sector es inseguro. Entre las mujeres suben a 57,4%, 43,7% y 43,2%, respectivamente.
Otro resultado muestra cuánto se valoran estas aplicaciones. Si tuvieran que elegir, 71,9% de quienes usan apps de movilidad y delivery renunciaría a estas últimas. Además, 53% cree que su vida empeoraría si desaparecieran las apps de transporte.
El fenómeno cruza edades y niveles socioeconómicos. El uso alcanza 87,9% entre los 18 y 30 años, 63,3% entre los mayores de 61 y 69,7% en los segmentos D y E. «Vemos que estas soluciones ya están integradas a la red de transporte de los chilenos», comenta Sánchez.
La Ley que regula a las Empresas de Aplicaciones de Transporte (EAT) fue promulgada, pero aún no está operativa. Con un 78% de los chilenos usando estas apps, ¿qué debería considerar la regulación?
«Es muy necesario que entre en vigencia una regulación, pero que sea una regulación que habilite. Tiene que darles seguridad a los usuarios, que el conductor esté certificado, que haya una manera de verificar que quien presta el servicio corresponde, y definir responsabilidades. Pero entendiendo que esto, por lo que vimos en el estudio, está súper incorporado, es complementario y muy bien valorado por la sociedad».


