Cómo esta moneda de 10 centavos de dólar de 1894 pudo rematarse en más de un millón de dólares

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Se trata de un Dime, del cual solo se acuñaron 24 ejemplares

Hoy se conocen solo nueve ejemplares en el mundo, lo que la convierte en una de las monedas más raras de la numismática estadounidense, señaló la casa que la subastó.

La noche de las rarezas de la casa de remates Stacks Bowers Galleries de Estados Unidos, es un evento que se hace varias veces al año en el que se subastan objetos de colección muy raros, desde huesos de dinosaurios, hasta estampillas. Se han rematado rarezas como una tarjeta de béisbol de 1909, tan escasa, que por ella pagaron 3,12 millones de dólares, una carta Pokemon tan escasa, que salió en US$16,49 millones y un esqueleto de Tiranosaurio Rex «Gus», uno de los más completos del mundo, hallado en Dakota del Sur, y subastado en 50,1 millones de dólares.

En la última versión de este año de la noche de rarezas, se vendió una pieza que nada tiene que envidiar a los objetos mencionados. Se trata de un Dime 1894-S, la denominación estadounidense de diez centavos, en su variante de la serie Barber, diseñada por Charles E. Barber, grabador jefe de la Casa de la Moneda de Estados Unidos. Fue acuñado en junio de 1894 en la Casa de la Moneda de San Francisco, con una tirada de apenas 24 ejemplares y una acuñación neta de 21 tras el envío de tres piezas para ensayo. Hoy se conocen solo nueve ejemplares en el mundo, lo que la convierte en una de las monedas más raras de la numismática estadounidense, según explicó en su sitio Stacks Bowers Galleries.

En el anverso lleva el perfil de la Libertad y la fecha 1894, y en el reverso una corona vegetal con la leyenda One Dime y la marca S de San Francisco. Tiene una composición de 90% plata y 10% cobre, la aleación estándar usada por Estados Unidos para sus monedas de plata circulantes entre fines del siglo XIX y 1964. En la cara frontal tiene el perfil de Libertad, la leyenda United States of America y la fecha de 1894. En el reverso, la leyenda «One Dime», la marca «S» que identifica la acuñación en la Casa de la Moneda de San Francisco y una corona vegetal.

Se remató en 1.250.500 dólares, poco más de 1.170 millones de pesos chilenos, en su primera aparición pública en casi 36 años. El precio quedó por debajo de la estimación previa de la casa, fijada en 1,5 millones de dólares, aunque igual multiplicó por más de 260 veces los 4.750 dólares (hoy serían 56.445 dólares) que pagó Q. David Bowers por ella en 1957, quien «echó a andar» la pieza en una sucesión de remates. En 1958 el coleccionista revendió la moneda a Emery Mae Norweb, en 6.000 dólares, a través de Empire Coin Company.

El millonario precio se explica, según la casa que la remató, por una combinación de factores que rara vez se repite en el mercado numismático. El primero es la tirada extremadamente baja, de solo 24 unidades, de las que hoy se confirman apenas nueve ejemplares. El segundo es el estado de conservación de la pieza y el tercero su historial documentado de propietarios desde 1957, sin interrupciones ni dudas sobre su procedencia. Y el cuarto es su lugar entre las monedas más codiciadas de la numismática estadounidense, ya que, según Stacks Bowers, el 1894-S ocupa el cuarto lugar en el ranking de las 100 monedas más importantes de Estados Unidos, elaborado por los numismáticos Jeff Garrett y Ron Guth. Por delante se ubican el níquel Liberty Head de 1913, del que solo se conocen cinco ejemplares, el doble águila de alto relieve MCMVII Saint-Gaudens, considerado la moneda más bella jamás acuñada por el país, y el doble águila Saint-Gaudens de 1933, cuyo único ejemplar legal para poseer fue protagonista de una operación encubierta del gobierno estadounidense.

La pieza permaneció en la colección Norweb hasta 1987, cuando volvió a subastarse por 77.000 dólares. En 1990 cambió de manos otra vez por 93.500 dólares y, desde entonces, quedó fuera de subastas públicas durante casi tres décadas y media, hasta la venta de este septiembre. Según Stacks Bowers, la moneda es conocida entre los numismáticos como el Norweb Specimen (apodo que la diferencia de las otras pocas monedas de su tipo) y actualmente forma parte de la Charles Litman Collection.

Antes de esta venta, solo cinco ejemplares del 1894-S habían aparecido en subasta desde 2005, con resultados de entre 1,3 y 2,16 millones de dólares, según la casa de remates. La firma no identificó al comprador de la pieza rematada este septiembre.

En la sesión de venta, la Summer 2026 Global Showcase Auction de Stacks Bowers, se reunieron más de 600 lotes de rarezas numismáticas estadounidenses, desde dólares continentales del siglo XVIII hasta oro territorial de la fiebre del oro.

La baja acuñación original, que como se dijo es uno de los factores de su valor, se explica por el Pánico de 1893, la crisis económica que redujo casi a cero la demanda de circulante en Estados Unidos durante buena parte de 1894 y dejó inactivas durante meses las prensas de la Casa de la Moneda de San Francisco, indicó Stacks Bowers Galleries.

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