Son 370 naves que extraen recursos marinos, especialmente, la cotizada jibia
Se nos encomendó fiscalizar qué actividadesse encuentran realizando, comenta el comandante de la misión, Eduardo de la Cerda.
Temprano por la mañana de este viernes despegó desde el Aeródromo Torquemada, en Concón, el avión Lockheed P-3 ACH «Orión» del Escuadrón de Exploración Aeromarítima de la Armada de Chile. La misión: internarse mar adentro para fiscalizar que se respeten las 200 millas de Zona Económica Exclusiva (ZEE) de nuestro país, en el Océano Pacífico.
La flota. La Armada está en alerta por la presencia en las cercanías de la ZEE de Chile, de una flota de 370 barcos pesqueros chinos que se pasean entre el sur del Perú y el norte de nuestro país. Una verdadera ciudad flotante que recorre el planeta capturando especies marinas para consumo en el gigante asiático. Especialmente, un recurso muy cotizado en China: el calamar gigante, nuestra popular jibia, apreciada por su proteína de excelente calidad, baja en grasa, rica en omega tres, y con la que hacen hasta snacks, los mismos que usted compra en el supermercado chino de la esquina de su casa. Según tratados internacionales las embarcaciones de cualquier país pueden pescar en aguas internacionales, pero solo transitar por el mar territorial chileno. No pueden extraer recursos dentro de nuestra Zona Económica Exclusiva. Eso es lo que la Armada vigila en el espacio oceánico comprendido entre Rapa Nui y las Islas Salas y Gómez, e isla San Félix, entre otras áreas de nuestra geografía.
En vuelo. El comandante de la aeronave, Eduardo de la Cerda, explicó que en la Operación de Fiscalización Pesquera Oceánica el avión de la Armada voló hasta la zona cercana a la isla San Félix, alrededor de 900 millas en alta mar a la altura de la Región de Coquimbo, donde se encuentra operando una flota de barcos atuneros extranjeros. Los barcos están fuera de las 200 millas marítimas chilenas, pero en un área de la cual Chile debe hacerse responsable en caso de emergencias o rescates. Allí se sobrevoló sobre a los pesqueros, a baja altura, para saber qué están pescando y monitorear sus rutas de desplazamiento. In situ se contabilizó una flotilla de 21 naves, varias de las cuales no se tenía registro.En las pantallas de los equipos de la aeronave se ven solo puntos, imágenes de radar que a medida que se acerca el objetivo se transforman en barcos visibles al ojo humano. «Se nos encomendó fiscalizar embarcaciones que se encuentran aproximadamente a mil millas al oeste del territorio nacional, confirmar cuántas están navegando al oeste de nuestro territorio nacional, y qué actividades realizan. La información que tenemos es que estas naves debiesen estar en tránsito», comentó el comandante De la Cerda.
«Se hacen los lesos». Tomar contacto con un pesquero chino tiene sus complejidades. El avión de la Armada comienza a sobrevolar a baja altitud, a 500 pies sobre la flota, unos 200 metros sobre el nivel del mar, incluso en ocasiones menos. La idea es que los chinos noten la presencia chilena. Porque cuando se intenta la comunicación con ellos por radio, o no contestan, o se demoran en hacerlo, y cuando responden, aseguran no entender ni media palabra de español ni de inglés. Solo hablan en chino. «Se hacen los lesos», bromea la tripulación del «Orion». En la tripulación P-3 ACH «Orión» van, entre otros especialistas, ingenieros aeronáuticos y expertos observadores de radar. El avión cuenta con avanzados equipos electrónicos y cámaras de última generación que permiten vigilar y detectar si alguna embarcación de la flota china ingresa a espacio marítimo exclusivo chileno a pescar. Si es así, se toma contacto y se les conmina a alejarse a aguas internacionales. Ya existen denuncias de ONGs sobre algunos de estos barcos sospechosamente estacionados en la zona económica exclusiva de Chile. La preocupación se genera porque extraen los recursos marinos, sin control, y los procesan ahí mismo, en altamar, en sus inmensos barcos factoría. La pega del Escuadrón de Exploración Aeromarítima es tomar contacto con estos barcos, saber dónde están pescando, y verificar que respeten las reglas de libre tránsito.
Interceptar y abordar. Según las leyes chilenas, si un barco extranjero es sorprendido pescando ilegalmente dentro de nuestras 200 millas de Zona Económica Exclusiva, la Armada de Chile y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), pueden interceptarlo, abordarlo, detener la embarcación y llevarla a un puerto nacional para iniciar eventuales procesos judiciales y aplicación de multas de acuerdo a la ley General de Pesca y Acuicultura. Además de los sobrevuelos de patrullaje, la Armada cuenta con apoyo de satélites y las capacidades de disuasión de la Fragata «Almirante Cochrane. El Capitán de Corbeta Gonzalo Jiménez, jefe del departamento de Pesca de la Oficina de Intereses Marítimos, entrega más detalles. «La flota pesquera de aguas distantes de origen chino está compuesta por alrededor de 3.000 buques, los cuales tienen distintas áreas de operación en el mundo. La flota cuyo recurso objetivo es el calamar gigante, se compone de alrededor de 300 buques que operan frente a las costas del sur de Perú y norte de Chile. La flota que actualmente está operando al este de Rapa Nui, corresponde a aproximadamente a 70 buques, en su mayoría de origen chino, cuyo recurso objetivo es principalmente el pez espada, el calamar gigante y el atún».
Disuasión. «El monitoreo y vigilancia de las naves pesqueras en forma presencial en las distintas operaciones de fiscalización pesquera son un medio disuasivo que busca evitar cualquier acción que vulnere los intereses marítimos o contravenga la normativa pesquera nacional. Asimismo, se busca que las naves pesqueras extranjeras den cumplimiento a las medidas de conservación dispuestas por las distintas organizaciones regionales de ordenamiento pesquero», dice. Desde la Armada explican que entre septiembre y octubre de 2025, a la fecha, existe una alta concentración de buques pesqueros en el norte de Chile y sur de Perú. Esto obedece principalmente al fenómeno de «El Niño» y el alza de la temperatura superficial del mar, lo que ha generado una migración de los recursos pesqueros hacia el sur, principalmente la jibia. Y en segundo término, un aumento en el ingreso a puertos nacionales por parte de buques pesqueros chinos, autorizados por Sernapesca de acuerdo a tratados con China, para maniobras de reaprovisionamiento y efectuar cambios de dotación en puertos chilenos. Cerca de las 17:00 horas el «Orión» aterrizó de vuelta en la base, sin contratiempos. Ha cumplido con su misión de fiscalización marítima, reforzamiento de la soberanía y resguardo de la Zona Económica Exclusiva nacional, sin detectar trasgresiones a las normas chilenas. La sensación en la tripulación es del deber cumplido. Saben que los pesqueros los vieron, pese a que no se logró tomar contacto radial con alguna embarcación. Los chinos realmente se hicieron los lesos.


