El alcalde y el gremio turístico festejan que, por ahora, las aguas están más limpias
Pero ojo, el investigador Pablo Sarricolea, dice que mientras persista la floración el aguano es segura para el contacto directo.
Tras la peor temporada veraniega en más de una década, este septiembre los 4.322 habitantes de la comuna de Vichuquén se aprontan para su relanzamiento como uno de los destinos lacustres más importantes de la región del Maule.
El verano pasado las aguas del lago se tornaron de un color verde y un fuerte hedor emanaba de ellas, por el crecimiento de cianobacterias, un tipo de bacteria capaz realizar fotosíntesis oxigénica y que se ha visto particularmente favorecida por el alto nivel de nitrógeno y fósforo que presenta el agua.
Según estudios de la Universidad de Chile, este aumento coincide con la llegada, en la década de los 80, de grandes empresas forestales a la cuenca hidrográfica de Vichuquén.
«En los veranos, cuando la temperatura del agua aumenta y la radiación solar es más intensa, el lago se estratifica, y así, esas reservas de nutrientes se expresan como blooms, es decir, proliferaciones explosivas de cianobacterias que colorean el agua, generan espumas superficiales y pueden producir toxinas peligrosas», explicaba en enero pasado Pablo Sarricolea, director del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).
En opinión del alcalde Patricio Rivera, hoy el lago luce mucho mejor.
«Actualmente el agua presenta un tono más café que lo habitual, pero eso es normal en esta fecha, porque todos los inviernos son arrastrados los sedimentos de diferentes cuerpos de agua al Vichuquén, pero a medida que se decantan, el agua se aclara bastante», asegura.
Tanto ha mejorado el panorama, que según el jefe comunal «ya no existen parámetros que sean riesgosos para la salud, por lo que no hay problemas para realizar actividades acuáticas en el lago».
Mucha de esta mejora la atribuye a que «hace algo más de un mes, pudimos abrir la desembocadura y hoy, 7 de septiembre, se están ejecutando los trabajos para cerrarla. Eso permite que haya recambio del agua, así como controlar su nivel. También esperamos que toda esa agua que cayó en invierno, mejore las condiciones del lago».
Lo mismo espera Gloria Muñoz, propietaria de tradicional Hostal del Inglés, emplazado en una casona preservada del pueblo.
«En este momento el lago está absolutamente limpio y sin olor. Está precioso y por lo mismo, es que invitamos a la gente a visitarnos. Ya se levantaron todas las prohibiciones que había», cuenta entusiasmada.
Cautela
Sin embargo, no todos están tan optimistas. A ocho meses de su primer análisis, el profesor Sarricolea cree que, «mientras persista la floración el agua no es segura para el contacto directo (…) las gráficas generadas con datos del satélite Sentinel-2 no son concluyentes de lo que viene para el lago. Si bien, el índice de algas flotante actual es bajo, con el aumento de temperaturas podrían crecer de modo abrupto».
Sobre la posibilidad de que el cuerpo de agua se recupere en el corto plazo, dice que «el lago lleva décadas acumulando nutrientes, no solo en el agua sino que también en los sedimentos del fondo. Aunque se detuvieran hoy mismo todas las fuentes de contaminación, el lago seguiría teniendo una reserva latente e importante de nutrientes guardados que podría seguir alimentando a las cianobacterias por años».
A ello se suma que, «condiciones activadoras, como la estratificación térmica y las temperaturas más altas de la época estival, son ideales para el crecimiento de cianobacterias, lo que hace más difícil la recuperación a corto plazo».


