Sarah Khalifa se hizo famosa por el programa policial Misión imposible
Nunca he fumado un cigarrillo en mi vida, dijo cuando escuchó la sentencia.
«Por favor, escúcheme, señor. Mis padres me criaron bien, ellos son gente que reza, y no necesito drogas ni dinero. Nunca he fumado un cigarrillo en mi vida». Así respondió la conocida presentadora e influencer egipcia Sarah Khalifa, a la sentencia del Tribunal Penal de El Cairo, cuando fue condenada a muerte por tráfico de drogas, según consignó Al Jazeera (https://s.lun.com/ins637).
La mujer es una celebridad que se hizo conocida por conducir «Misión imposible», un programa de televisión de dicho país dedicado a temas de seguridad y delincuencia, transmitido por el canal privado Al Mehwar. Además, tiene una fuerte presencia pública como empresaria, dueña de una clínica de cirugía estética y de una empresa de organización de eventos, y acumula 2,5 millones de seguidores en Instagram según CNN.
En la sala del tribunal Khalifa escuchó la lectura del fallo que confirmaba su condena a muerte por ahorcamiento, junto a otros once acusados. Rompió en llanto durante la sesión y pidió clemencia al tribunal.
El proceso comenzó en abril de 2025, cuando la mujer fue detenida en El Cairo producto de una investigación por red de narcotráfico. En la causa fueron procesados 28 acusados, en base al testimonio de veinte testigos y a evidencia electrónica, y culminó con el veredicto de culpabilidad y la condena a muerte.
De acuerdo a lo reportado por Al Jazeera y Euronews, la red operaba con roles divididos. Un grupo se encargaba de importar desde el extranjero los insumos químicos, otro de fabricar las drogas sintéticas en laboratorios clandestinos montados en departamentos residenciales, y un tercero de distribuirlas. Según la fiscalía, Khalifa, junto a su hermano, estaban en la cúpula de la banda, acusación que sustentó en evidencia digital de su teléfono, conversaciones de WhatsApp con videos de sustancias y un cuaderno manuscrito con nombres y montos vinculados al gasto de la operación, lo que apunta más a un manejo de información y de recursos de la red que a una tarea operativa concreta dentro de ella. Eso, además de 750 kilogramos de drogas sintéticas y materias primas, armas y municiones sin licencia, todas decomisadas en los dos departamentos que funcionaban como laboratorios clandestinos. Durante el juicio, la defensa de Khalifa cuestionó la descripción de los materiales, los procedimientos de incautación y registro, y la atribución de un rol de liderazgo a la presentadora, argumentos que el tribunal finalmente no acogió.
La condena de Khalifa se enmarca en un procedimiento judicial específico que exige la ley egipcia para los casos que contemplan pena capital. El Tribunal Penal de El Cairo emitió primero un veredicto de culpabilidad, y remitió después los expedientes de los doce condenados al Gran Muftí de Egipto, la máxima autoridad religiosa del país, para que emitiera una opinión de carácter consultivo y no vinculante, trámite obligatorio antes de ratificar cualquier sentencia a muerte. Recién el sábado el tribunal confirmó de forma definitiva las condenas, un mes después del veredicto inicial, en una sesión pública realizada en el complejo judicial de Quinto Asentamiento, en las afueras de El Cairo.
Egipto contempla la pena de muerte para un número acotado de delitos graves, entre ellos el narcotráfico, el terrorismo y el homicidio premeditado, según consignó Al Jazeera. La ejecución de una sentencia capital no es inmediata en ningún caso, ya que está sujeta a los procedimientos judiciales y administrativos posteriores que exige la legislación del país. El país mantiene, además, una de las tasas más altas de aplicación de esta pena en el mundo.
De acuerdo con un informe de Amnistía Internacional citado por CNN, Egipto dictó 492 sentencias de muerte durante 2025 y ejecutó a 23 personas ese mismo año.
El fallo generó además un intenso debate público en Egipto por la exposición mediática de Khalifa. Según «The National», buena parte de los comentarios en redes sociales calificó la condena de excesiva frente al perfil de la presentadora. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional han expresado en el pasado su preocupación por sentencias de muerte dictadas en Egipto tras procesos que consideran poco garantistas, de acuerdo a lo reportado por LADbible.
La condena contra Khalifa y los otros once acusados no es definitiva. Según reportaron «The National» y Euronews, los sentenciados pueden apelar ante una instancia penal superior, que puede revisar la evidencia y el rol atribuido a cada acusado, y ratificar, reducir o revocar las penas, además de una impugnación posterior ante el Tribunal de Casación, la máxima instancia penal egipcia. El abogado de Khalifa, Mohamed El Gendy, confirmó a «The National» que la defensa apelará el fallo, alegando errores de procedimiento durante el juicio.


