Las poleras se esfumaron en la tropical alegría de los albos tras meterse entre los ocho mejores de la Copa Libertadores
Un zurdazo de Lucas Cepeda y una avivada de Maximiliano Falcón le dieron la clasificación al cuadro de Jorge Almirón, al vencer 2-1 a Junior en Colombia.
El partido ni siquiera había terminado oficialmente, todavía se jugaba el quinto minuto de descuento, cuando el plantel de Colo Colo comenzó su alocada celebración en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez. Esteban Pavez, Carlos Palacios y Lucas Cepeda saltaron del banco de suplentes para unirse a los saltos y cantos de los miles de hinchas chilenos que viajaron a ver el triunfo por 2-1 ante Junior en la Copa Libertadores.
El mísil de Lucas Cepeda casi al final del primer tiempo y la avivada de Peluca Falcón en el segundo le bastaron al cuadro de Jorge Almirón para avanzar a los cuartos de final. El técnico argentino fue probablemente el más excitado luego del pitazo final del árbitro brasileño Anderson Daronco: salió corriendo sin dirección clara hasta que se topó con Palacios y lo levantó de un abrazo. El portero Brayan Cortés, en tanto, sólo atinó a arrodillarse y apuntar al cielo con los dedos emocionado.
Arturo Vidal, quien ingresó a la cancha faltando diez minutos y previamente había calentado el ambiente en una de sus transmisiones de Twitch, se llevó toda la furia de los rivales. El defensa Emanuel Olivera lo encaró en medio de los festejos y tuvo que intervenir Emiliano Amor para intentar calmar la situación. Se armó un tumulto entre, pero el King ni pescó y abandonó el intento de mocha coreando las canciones de la barra.
Los jugadores fueron avanzando hasta uno de los codos del recinto, donde se agrupó la hinchada colocolina, la mayoría a torso desnudo por el calor, para dedicar la proeza. Amor le copió a Almirón y levantó a Vicente Pizarro de un abrazo, mientras Peluca Falcón se sumó a la fiesta con una sonrisa de oreja a oreja. Varios aprovecharon la oportunidad para inmortalizarse con los fanáticos de fondo, como Vidal y Falcón, que posaron haciendo gestos y muecas de felicidad.
Cristián Zavala y Palacios ensayaron una mini coreografía en el intertanto del gran hito de la celebración: la foto grupal. De a poco se fueron posicionando sobre la cancha, con Cepeda al medio de la toma, sin polera y mostrando sus calugas. «En Barranquilla se baila al ritmo del Cacique», fue el título de la postal.
Después del click oficial los jugadores se pusieron de pie y siguieron animados, como Mauricio Isla, quien se arremangó el short dispuesto a continuar el festejo en el camarín. «En un mes me cambió la vida bastante. Llegué y me tocó jugar un clásico. Me aceptaron al 100%, los jugadores, cuerpo técnico, la gente que trabaja en el club. Es un grupo demasiado bueno. Estoy cumpliendo un sueño», declaró el propio Huaso en la conferencia post partido.
En los vestuarios la buena onda generalizada se notó instantáneamente y algunos cracks empezaron a deslizar historias y fotos en sus cuentas de Instagram. El defensa Daniel Gutiérrez, por ejemplo, compartió una junto a Vicho Pizarro y el mensaje «el número 1». El héroe de la noche, Cepeda, sacó a relucir sus abdominales junto a Paiva, quien más tarde incluso transmitió parte del festejo en directo en su cuenta.
A esa altura del jolgorio, la mayoría del plantel se encontraba a guata pelada y aprovecharon de armar otra foto grupal. Ahora con calugas. Torta Opazo puso cara de chico rudo, mientras Esteban Pavez, en bóxer, intentaba aguantarse la risa. El delantero Javier Correa también apareció animado, mientras Tuto de Paul reaccionó con una mueca de desconcierto.
El técnico Jorge Almirón sólo tuvo elogios para sus muchachos. «El desgaste físico fue importante, no es fácil jugar este tipo de partidos. Apareció la gente de experiencia y los jóvenes aportan lo suyo. Son finales, este grupo entendió muy bien la clase de partidos, entendió los momentos. Después nos defendimos muy bien. Fue merecido por los dos partidos de la llave, es un gran mérito lo que hicieron los jugadores esta noche», dijo.


