El deportista cuenta que guarda hermosos recuerdos de la casona de Viña del Mar, avaluada en $2.485 millones
La propiedad se había convertido en un hotel y centro de eventos, mientras que el exfutbolista está asentando sus inversiones en Estados Unidos.
«Están los recuerdos, uno siempre se los lleva. Pero tampoco uno puede estar pensando toda la vida con el corazón, uno también tiene que pensar en sus cosas, negocios e inversiones», cuenta el exfutbolista desde Miami, donde se radicó la familia hace un año y medio y desde donde él maneja sus negocios.
La propiedad está en el sector de Recreo, cuesta 66.000 UF, unos $2.485.075.560. Posee siete dormitorios, diez baños, un sótano, sala de cine y piscina temperada en 1.576 metros cuadrados de terreno y 800 habitables. El exfutbolista la compró en 2005.
Mark y Maura pasaban las vacaciones allí, pero con el tiempo la convirtieron en un buen negocio: fue un centro de eventos y un hotel boutique al que llamaron «House of Mark».
El deportista ahonda en las razones para vender: «Hoy estamos radicados en Estados Unidos, tengo todos mis proyectos e inversiones acá, ese es el mayor motivo por el cual decidimos vender la casa. Llevar un negocio a la distancia es complicado, eso es algo que suma. Todo estaba funcionando a la perfección, pero yo tengo otras prioridades que no están en Chile. Hoy en día estoy reinventándome en Estados Unidos, ese es el principal motivo».
¿En cuánto tiempo esperan que se venda? Casas de precios similares pueden tardar años en encontrar un comprador.
«No tenemos ningún apuro, queríamos dar a conocer que la casa está en venta (Maura lo contó por Instagram).
Mientras, se sigue trabajando como House of Mark, se siguen haciendo eventos. Entendiendo el presente en cuanto a la compra y venta de propiedades, pero cuando tenga que llegar el momento llegará. Si llega una persona ahora o en un par de años, bueno, no sé quién lo dirá, pero por el lado de nosotros no hay ningún apuro».
¿Se han acercado interesados?
«He recibido ofertas porque la ventaja de esta propiedad no es solamente residencial, es comercial. Este espacio se puede utilizar tanto para vivienda como para centro de eventos. Se puede hacer un restaurante, un instituto, es un espacio único y con una vista privilegiada. En esa zona no existe un espacio como éste, da para muchas opciones. Y el precio es negociable. Como todo negocio, se puede negociar».
Quién puede visitar la casa
Max Reinaga es bróker inmobiliario y hermano de Maura Rivera. Fundó Promax Propiedades (@promaxpropiedades en Instagram) y está a cargo de la venta.
«Es una casa única, con mucho potencial por su patente comercial. Es ideal para hacer desde un pub a un hotel boutique. Tiene un diseño muy exclusivo, Mark ha tocado como DJ en fiestas, tiene su quincho regalón, ha pasado muy buenos momentos ahí. Hemos compartido muchos momentos lindos. Tiene muy buena vibra la casa», describe.
La propiedad tiene buena mantención, asegura. Cuenta con piscina temperada, salón de juegos, piso de parqué vitrificado y sistema de seguridad avanzado. La cuota de las contribuciones es de $1.100.000 aproximadamente.
Comenta que ha tenido interesados, pero antes de mostrar la casa hace un primer filtro.
«Tengo que ver primero si la persona tiene liquidez o un crédito aprobado, así no perdemos el tiempo el cliente ni yo. El tiempo que demore en venderse es relativo, porque hay propiedades que se venden a la primera visita y otras que la he estado mostrando por más de un año y medio», señala.
A la fecha tiene una persona interesada: «Es una dueña de empresas que tiene una parte al contado y está viendo el financiamiento para el resto. Pero son cosas que pueden tomar un mes, dos meses o un año».
Estilo ecléctico
La casa tuvo dos dueños antes de González: la familia Onetto y luego, Ansaldo (la misma de los juguetes). Gonzalo Abarca, arquitecto especialista en patrimonio y académico de la Universidad de Valparaíso, explica que esta casa fue diseñada a inicios de 1900.
«Es una arquitectura de una época bien ecléctica en Chile, que utiliza diversos estilos. Tiene un cierto toque romano, pero no un estilo específico. Es anterior a que irrumpiera la arquitectura más moderna», cuenta.
El sector de Recreo tiene un plan regulador estricto que preserva las vistas.
«No se pueden construir torres ni edificios. La casa está en un muy buen barrio histórico de Viña del Mar y muy bien mantenida. Es grande para el tamaño de las familias de hoy», observa.


